Opinión / Columna
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Julio Morales
De interés público... "Que se vayan todos"
El Sol de Parral
1 de noviembre de 2009
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"En los noventas, México era visto en el mundo como ejemplo a seguir en el renglón económico; esperanza desvanecida por el mal seguimiento que a este rubro se dio en los 2 últimos sexenios. Hoy volvemos al plano internacional, pero como el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en materia económica. Perdimos el piso, la "partidocracia" malgastó el tiempo en discutir e imponer medidas obsoletas. En economía, México estaba muy por encima de China, Brasil, Rusia e India, pero éstos nos rebasaron, con reales liderazgos y hombres de negocios creativos y menos egoístas, con estrategias y proyectos de nación mejores y certeros".
Algo sucedió a partir de 2001, porque tras estar destinada a ocupar el sexto lugar en la economía mundial, la de México bajó el ritmo de crecimiento, se estancó y en los 2 últimos años retrocedió 8 posiciones; hoy está a media tabla en el índice de competitividad del foro económico mundial. De entre 133 países con mayor impacto o costo en empresas y negocios del crimen organizado y violencia, México ocupa el lugar 124; y es que si bien, Brasil reinventó su economía bajo novedosa industria energética apuntalada por el etanol y nuevos yacimientos petroleros en aguas profundas, México malgastó tiempo en discutir sin éxito su reforma energética. En tanto Rusia aprovechó el "boom" petrolero para aumentar sus reservas; Fox lapidó los 700 mil millones de dólares, logrados como excedentes por los altos precios del crudo, en satisfacer al yunque convertido en agencia de empleos, y mientras Rusia utilizó sus 600 mil millones de dólares de reserva para amortiguar la crisis financiera, hoy el Gobierno mexicano demanda más impuestos para cubrir el gasto corriente de su burocracia, cuyos sueldos crecieron 80% desde el año 2000.
Mientras la India revaloró su sistema educativo y exportó talento digital, la política laboral de México se empecinó en fomentar la maquila y exportar mano de obra barata. China diversificó su comercio y evitó la recesión en la crisis financiera, pero a México subordinado a EE.UU, a más de acompañarlo en su caída, le fue peor. Otros podrán presumir de soberanía energética, agrícola y financiera; México no tiene ninguna de las tres; su soberanía energética la negocia quien maneja los beneficios de Pemex Internacional; la agrícola va en picada por la creciente importación de granos, carnes, lácteos, y las decisiones financieras nacionales se toman en Nueva York y Madrid.
Hoy, Brasil con su fortalecida industria agrícola y ganadera se perfila como granero y quinta economía globales; todos quieren sus granos y su carne. Fox y Calderón debieron tomar ejemplo de Luiz Inácio Lula Da Silva, quien concretó reformas que imprimieron vigor a su economía, logrando bajar los índices de pobreza y reevaluar en 50% su moneda; misma enseñanza debiera seguir la izquierda mexicana, sector importante extraviado, que sigue postulando ideas estadistas incapaces de modernizar a un país carente de voluntad política y visión estratégica de largo plazo para el desarrollo de una industria y tecnología propias. Los visionarios impulsaron hacia Europa y Asia su comercio exterior, reactivaron el mercado interno, apretaron su gasto corriente y aumentaron su base gravable antes que castigar al pueblo con 16% de IVA, 30% al ISR, 3% a celulares y TV de paga, como ya lo aprobó la partidocracia mexicana en la Ley de Ingresos 2010.
Es que, incluido el gobierno "pelele", incapaz de someter a 422 grupos oligárquicos que dominan el poder político y económico del país, desde especuladores de la bolsa, hasta fabricantes de comida chatarra que compran privilegios para evadir impuestos, al tiempo que generan un país de gordos y desnutridos, salvo 2 ó 3, timoratos, tibios y cobardes desde sus recintos convertidos en lupanar de apuestas, subastas, vendetas y trueque, confirmaron su vocación de agredir al pueblo, violando leyes que ellos mismos juraron cumplir y hacer cumplir. Por todo ello, seguro que usted como yo, añora el día en que se aprueben propuestas de Ley archivadas en los Congresos, como el plebiscito, que regresen el poder al pueblo, facultándolo a hacer efectiva -en quienes no nos representan realmente-, la "revocación de mandato" y decirles ¡que se vayan todos!
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