Opinión / Columna
 
Julio Morales 
De interés público... "Antecedentes y causas de la violencia"
El Sol de Parral
25 de octubre de 2009

  "El riesgo mayor de que el hartazgo social imperante en el Estado y el país sea aprovechado por un liderazgo fuerte, individual o colectivo que llegara a acabar con el crimen organizado, sería que el clima de violencia provocado por el paladín, para convertirse en dictador reconocido por el pueblo, se volviera contra los agradecidos".

El miércoles pasado en el Palacio Legislativo, el Colegio Estatal de Periodistas presentó el coloquio denominado "Radiografía de la Violencia", valioso análisis en el que un panel de especialistas expuso y emitió abiertamente su juicio acerca de orígenes y causas del alto índice delincuencial alcanzado en la entidad, hoy la más violenta del país. A pocas horas del feroz homicidio a un político local destacado, desde el humanismo se consideró irónico el evento, trágico y revelador de la insensibilidad que vivimos en medio de la impotencia, la situación anómala precedida del olvido del principio tradicional, fundamento cristiano: "Amar a Dios y al prójimo"; Estado e Iglesia aceptan una legislación impropia y eluden responsabilidades; el sector Eclesiástico mayor dejó lo profético por lo cómodo.

En el ambiente de violencia, mucho tienen que ver, desde el punto de vista psicológico, la atmósfera presente en los hogares, de desencanto provocado por la pobreza, desempleo, migración forzada, que trae apareados la ausencia de familiares y quebranto de valores morales y sociales, factores todos impulsados eficaz y tenazmente por políticas equivocas del gobierno, que falta a su obligación de facilitar la vida digna al ciudadano, de respaldar la observancia de los derechos constitucionales no sólo en el papel, sino en la práctica. En México, el gobierno hace tiempo abandonó al campo, su industria original se degradó a la siembra de droga, abandonó a su suerte a miles de familias, permite la complicidad enorme entre narcos y políticos que da lugar a fortunas insultantes amasadas desde el poder y bajo un diagnóstico equivocado sostiene la guerra declarada al narco -que en todo el mundo es un fracaso-, es usada cual botín mediático, como cortina de sangre para ocultar los padecimientos de todo un pueblo.

El gremio periodístico es silenciado por la amenaza de hechos consumados. El actual estado de guerra entre cárteles y ejército supera la ficción; la violencia, reflejo de películas de los hermanos Almada fue rebasada en el contexto actual. Es evidente la corrupción en aduanas fronterizas, Juárez y Ojinaga. Aparte de armas sofisticadas se usan motosierras para mutilar cuerpos de los adversarios. A la corrupción de las policías siguió la ejecución de sus miembros; la muerte del hijo del Chapo Guzmán abrió la puerta a una serie de ejecuciones múltiples: Villa Ahumada, Bar Rosas, Creel, etc. y la detención de sicarios de grupos en pugna es producto de la casualidad y no de un trabajo de inteligencia militar.

El analista sociólogo piensa que si estuviéramos en otro país del mundo, lo que estamos viviendo en Chihuahua sería declarado "crisis de emergencia humanitaria", no sólo por las ejecuciones, homicidios, feminicidios, sino por el alto índice de violencia doméstica actual, maltrato infantil, violación, la precarización del empleo y del salario; en suma violencia generalizada. Tanto suceso negativo acumulado alcanzó lo perverso. La UNICEF arroja datos sobre cobertura de derechos de los niños de 0 a 5, de 6 a 11 y de 12 a 17 años, en salud, educación y derecho a la vida, somos de los peores de la República. En niños de 6 a 11 años ocupamos el lugar 31, solo antes de Chiapas; en derechos de los jóvenes tenemos el lugar 23 y desde antes de esta crisis somos el primer estado en muertes violentas de jóvenes, mantenemos el más alto índice de jóvenes que no estudian ni trabajan "ni van por el pan", factores todos desatendidos. En conclusión, somos una sociedad indolente y tolerante de la violencia, inseguridad e ineficiencia gubernamental, una sociedad traumada y lacerada. ¡ Pensemos en el que hacer inmediato!


 
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