Opinión / Columna
|
Arturo Ramo García
Finalidades y objetivos
El Sol de Parral
20 de octubre de 2009
|
Aristóteles asevera que "el conocimiento de la finalidad es la mayor importancia y cuando nos proponemos alcanzarla, a la manera de los arqueros que apuntan hacia un blanco claramente fijado, estaremos en su mejor situación para cumplir satisfactoriamente nuestra tarea".
Efectivamente, toda nuestra labor de educación y enseñanza sólo adquiere sentido y valor cuando se desarrolla teniendo en vista los fines y objetivos bien definidos y conscientemente propuestos. Los objetivos especifican, en términos concretos, las metas más particulares e inmediatas, de alcance directo del trabajo del profesor en el aula.
Las finalidades expresan, en síntesis, los resultados deseados. Los objetivos especifican las etapas necesarias y los pasos intermedios para conseguir, poco a poco, esos resultados finales.
Estos objetivos o productos de aprendizaje se clasifican, a los efectos de la técnica docente, en tres categorías fundamentales:
Primera categoría: Los automatismos: Hábitos, destrezas y habilidades específicas, ya sea mentales, ya sea verbales, que los alumnos deben adquirir.
Segunda categoría: Los elementos o cognoscitivos: Informaciones y conocimientos sistematizados, que los alumnos deben asimilar.
Tercera categoría: Los elementos emotivos o afectivos: Ideales, actitudes y preferencias de carácter seleccionado (típicos de los individuos educados o preparados para ejercer determinada función en la vida social), que los alumnos deben desarrollar.
Columnas anteriores
Columnas anteriores