Opinión / Columna
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Victor Santini R.
Sopesar y las edades
El Sol de Parral
20 de octubre de 2009
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Para tratar de dar una idea de lo que me gusta transmitir en este escrito, es necesario iniciar con la definición de sopesar, que según el diccionario Encarta, es: examinar con atención el pro y el contra de un asunto, de manera general; en una idea que se respalda en la vida misma, y es que antes, los padres tenían el derecho de enseñarle a uno sobre el mundo, la vida, los mañosos, las trampas, los gandallas y más cosas, como consejo para vivir más tiempo y sobretodo, para cuidar a la familia, con todo y excepciones, pero no menos de un 51% lo hacía y bastante bien, incluso pasaban valores, tradiciones, costumbres, no sólo chismes como hoy.
No es repetitivo, la vida sería eso, todos los días hay que vivir, y ni el más machine haría una vida variada, sin repetir pláticas, a veces son lo mismo, chismosos, todo su mundo, y ¿para qué?, presumirle al vecino su sabiduría de la vida y de la de los demás.
Pero llegando más adelante, una de las cosas que le enseñaban a uno, era sopesar los actos de la vida, buscar los pro y contras, en todo, para la vida diaria, las aventuras, los amores, las responsabilidades, como un complemento a la edad y lo que muchos pomposamente llaman experiencia, ¡vamos, una herramienta importante en la vida!, pensar en las cosas lo mejor posible.
En este punto, es curioso cómo se desenvuelven las generaciones y la manera de comportarse, con todo y avances tecnológicos, afectan hasta en los comportamientos de los seres humanos, al hacer la vida más fácil, tenemos tiempo para pensar más estupideces, entre otras cosas.
Pero las luchas generacionales se han vuelto más despectivas, sin respeto de unos y otros, pero esto aparte de no ser nuevo, sí cambia el aspecto de la vida social, si muchos no les teníamos respeto a los mayores, ahora no nos gusta que nos lo falten, más eso se puede dejar para otro tema, pero mi enfoque es a esas personas que están creciendo y haciéndose igual de viejos que todo mundo, sin excepciones, su manera de llevar las cosas con burla, sin respaldo intelectual, cosa que antes era de pleito seguro, hasta las armas de fuego; el respeto era un valor muy propio, que daba origen a jerarquías muy estables, más hoy se ve por todos lados, hombres que por la juventud nos sentíamos superiores o capaces de burlarnos de los mayores, sólo burla, y eso es normal, lo que me intriga ¿por qué no aguantan los hijines?, si son tan especiales, entonces sería parte de una capacidad superior; lo ven a uno midiéndolo, a veces con lástima, sorna, con un complejo de superioridad basado en la juventud y lo aplastante, muchos con alto grado de ignorancia en general, aunque sí en mañas y se cubren con aire de suficiencia, pero esto no es una crítica, me gustaría alabarlos, pero me sentiría muy estúpido, realzando un error, rebajándose a ser aceptado por un burlón y no por un hombre y que se conforma haciéndolo a espaldas, aparte esto es muy común y hecho por todos, hasta por mí, lo que me lleva a pensar en que no sopesan el ser traicionero no es sinónimo de grande, y esta actitud lo lleva a ser calificado de igual manera, si su argumento más sólido es la burla, entonces la respuesta es la misma, por no estar acostumbrado a sopesar sus pensamientos.
La edad le enseña a las personas a ser respetuosas de sí mismas y de los seres humanos, actuando con más serenidad, viendo la diferencia entre los jóvenes y los menos jóvenes, experiencia tirada a la basura por la soberbia, la inexperiencia y falta de visión al futuro de todos, el caminar más cauteloso, aunque otros le llamamos miedo, o similares, pero hasta en la naturaleza se ve, en los líderes de manada, o hembras, cuidan el valor de la salud y la vida, los seres humanos hasta nos reímos de eso.
No es regaño, pero piense, los líderes verdaderos del mañana, ¿son mejores burlones, que maduros?, ¿aceptarán a los que les sigan de igual manera?, ¿pensarán que se están haciendo viejos igual que uno?, o ¿no pensarán?, ¡vaya usted a saber!, pero el riesgo es de todos, ¿qué les enseñarán a sus hijos?, ¿serán futuro para nuestras hijas?, ¿para el pueblo?, lo dudo, pero es nuestra realidad.
En cuanto a las mujeres, obviamente no aceptarán crítica de mi parte, lo que me parece magnífico, para no aceptarles ninguna, he aprendido de ellas, no de las que dicen que saben por el hecho de ser mujeres, o que dominan varias cosas a la vez, sino de algunas que son mujeres, pero de las mujeres que uno siente la energía, el conocimiento de la vida, sin burlas, que al verlas, no sólo es el deseo de apreciarlas, sino de admirarlas por su capacidad humana, sin chismes; aparte y luego quieren que uno acepte lo que digan para ser bueno, o inteligente, como si con ese gesto lo justificaran ante la sociedad o la humanidad, o la vida misma; me impresiona que entre ellas se podrán despedazar, pero según ellas, no se hacen daño, más sí son el complemento de uno y de la vida, que por más que gritemos que cada quién es como se le hinchen las ganas, pero forzosamente se requiere de la familia, y tienen un padre, aunque sea biológico, defectuoso y más errores, pero no se puede opinar por separado, por sexo, es ridículo, pero inmaduro, sólo con actitudes de superioridad ellas tienen padre, uno madre, entonces somos una relación natural, establecida por Dios, no por el hombre o la mujer por separado, son la mitad de la vida, la maternidad es un don milagroso, sólo la mujer lleva la vida en el vientre, las preferencias, las actividades sexuales, no engendran vida ni lo harán, mas la vida diaria es en donde se debe de sopesar las acciones, la rendición de cuentas ante el Creador, es algo serio, la burla y la crítica, es de micro universos, tan chiquitos como yo y tan problemáticos como ellos mismos.
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