Opinión / Columna
|
Florentina Villalobos
Carta a los Amigos... La familia, la sociedad civil y el agua
El Sol de Parral
17 de octubre de 2009
|
El agua fue rodeada en la antigüedad, de caracteres milagrosos. La antigüedad clásica le dio enorme importancia. Para Aristóteles era uno de los cuatro elementos fundamentales y para Tales de Mileto, la única sustancia verdadera de la que derivan todas las demás.
Para los seres vivos, sin agua no hay vida. La salud depende de la higiene y sin agua todo se vuelve inmundicia.
La cultura de nuestro tiempo se distingue por el desperdicio y la impunidad. El uso de las mangueras que se dejan corriendo en forma irresponsable y de la costumbre criminal
de bañarse debajo de la regadera por tiempo indefinido, han contribuido a que los mantos acuíferos sean cada vez más escasos.
México es uno de los treinta países en el mundo, que tiene problemas serios de agua. Es
urgente establecer la cultura del ahorro, usando solamente el agua indispensable y reciclando en forma eficiente la que ya hemos usado en otros menesteres. Por ejemplo, el agua que utilizamos para lavar la ropa, usarla para lavar el trapeador o para lavar patios interiores. La imaginación no tiene límites.
Por lo que respecta al gasto doméstico, es necesario implantar técnicas para el lavado de
los utensilios y de la ropa. Con la forma sencilla de limpiar los trastos con un trapo húmedo, antes de usar el chorro del agua, se gasta la mitad.
El uso del riego por goteo, es la forma más eficiente de aprovechar los caudales del agua, sin necesidad de gastos excesivos para su instalación.
En muchísimas organizaciones ciudadanas se puede considerar, en sus planes de trabajo
la difusión de las técnicas para el ahorro del agua. También se necesita una vigilancia constante para castigar a quienes rieguen los jardines con manguera o que laven los
vehículos o las banquetas bajo el chorro.
La solución del problema, tiene que ver con las estructuras económicas, políticas y sociales. En lo que se refiere a las económicas, es necesario, además del cobro por el consumo, las sanciones enérgicas a quienes la desperdicien. También son indispensables las instalaciones modernas que faciliten el ahorro.
En lo relativo a las estructuras políticas, se requiere un reglamento sencillo y claro.
Por lo que se refiere a las estructuras sociales, es urgente la organización de asociaciones que formen la conciencia de cada ciudadano, para el uso racional del vital líquido.
La utilización del agua de la lluvia, por medio de diques, presones y aljibes, tiene que ser producto del esfuerzo de la iniciativa y de las organizaciones gubernamentales, para la construcción y uso racional de esta infraestructura.
Columnas anteriores
Columnas anteriores