Opinión / Columna
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Ing. Adalberto Gutierrez Chavez
El genio vive en medio de un mundo al que sirve de antorcha y de ideal en el que se ahoga
El Sol de Parral
15 de octubre de 2009
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Sin duda el pensamiento del hombre es muy basto, llega a muchos confines, ya sea al pensar en sí mismo, la familia, en los demás, está en la medicina, ingenierías, física, química, astronomía, en la música; ahondemos un poco en ese arte maravilloso que es el bálsamo de la música, que regocija y fortalece el corazón.
Acerquémonos de manera superficial básica entre creadores de nuestra música universal, siendo conscientes de que uno de los canales que nos conducen al progreso es el descubrir grandes personalidades.
Johann Sebastián Bach (1685-1750)
Con la música de este personaje, indudablemente nos trasladamos a todos los continentes de la tierra, sobre todo interioriza en el alma humana "humanizándonos". Según se sabe, los elogios no le perturbaban ya que siempre gozaba de una tranquila humildad, aún cuando sus melodías armonizaban al hombre y la creación, se sabe que se carteaba con un filósofo y matemático llamado Leibniz, quien asentaba que la existencia de Dios es una verdad demostrada en la cual Bach coincidía, este extraordinario músico vino al mundo en marzo durante la cuaresma y fue precisamente en la misma y semana santa cuando escribió sus mejores obras.
Siempre tuvo en su mente el pensamiento religioso, comentaba apasionadamente y decía como dijo San Pablo: "Dejo atrás lo que está atrás de mí para elevarme hacía la meta", tal vez su meta, como la de San Pablo, no era en este mundo, lo que sin duda sabemos es que su música fue más allá de la ciencia del arte.
Ludwig Van Beethoven (1770-1828)
Desde su nacimiento su vida fue de lucha, cuando tenía diecisiete años perdió a su madre, a la cual amaba entrañablemente, decía: ¡era tan buena, tan digna de amor, mi mejor amiga! ¡Oh! ¿Quién era más dichoso que yo cuando podía pronunciar el dulce nombre de mi madre y ella podía oírlo?
Mencionaba también que el mundo no fue formado por la reunión fortuita de átomos, unas fuerzas y leyes establecidas, cuya fuente se hallaba en la inteligencia más sensata, fueron el origen de este orden inmutable y pudieron, necesariamente, y no fortuitamente, desprenderse de dichos átomos: el orden y la belleza que refleja la organización del universo nos demuestran la existencia de Dios.
Este ilustre personaje también fue parte de la transformación de la historia de los hombres, al conmover en lo más profundo del corazón teniendo un alma virtuosa, decía: "Eres afortunado si haces dichosos a otros seres humanos, ¡no hay nada mejor y más bello!".
Franz Schubert (1797-1828)
Este gran músico también aspiró de una manera muy profunda a un mundo mejor, decía: "Señor Dios, toma mi vida, mi carne y mi sangre, dígnate, oh todopoderoso, a hacer de mí otro hombre, más virtuoso y más puro".
Nótese la similitud de pensamientos en estos personajes, en el maravilloso arte de la música.
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