Opinión / Columna
 
Victor Santini R. 
Resultados y negocios
El Sol de Parral
15 de octubre de 2009

  Para hablar de negocios muchos dicen que hay que tener uno para hacerlo, pero como cliente, también se puede opinar, el dinero de uno es el que los hace crecer.

Mas es muy interesante ver el papel de los trabajadores, pero de los que sí lo hacen y son productivos para sí mismos, su familia, la sociedad y el país por consecuencia, si creo que haya.

En este campo, la eficiencia del trabajador es muy importante, sin descuidar la dirección del negocio, que es parte muy esencial para la dirección y metas del trabajo, o empresa.

Pero este aspecto interno, se me ocurre pensar en la idea de algunos empresarios que gritan que pagar aguinaldos es malo, o reparto de utilidades, en lo relativo a que no se les debe de dar, lo que es muy interesante, pero muy interesante, ya que si suponemos que no se repartan, ni en diciembre o abril y mayo, sólo su sueldo, sería un caos para el comercio, que espera esas derramas para que los trabajadores les compremos, entonces estamos encadenados unos a otros y dependemos de los trabajadores, aunque se les haga la boca chiquita, si se les da importancia como compradores, pero no como personas en un trabajo, lo que es humillante y ventajoso, por las circunstancias de dependencia que se dan entre ambas cosas y no pueden criticar una cosa directa en contra del trabajador, ya que es el comprador de otro extremo, el comerciante, y esto de contribuyentes de impuestos, así como de obligados a pagar servicios de agua, luz y en cantidad, pues se notan estas cantidades de dinero, que comparados con ahorrativos empresarios, pues que no hacen bulto, pero sí gritan más que la multitud.

Estas diferencias, deben de verse con cuidado, es un equilibrio entre capital-trabajo- comercio-impuestos-estabilidad social, ya que unas dan vida a las otras, pero sin olvidar que también somos voto en la política, aunque nos griten que no sabemos, pero sí necesitan que les demos el voto y después al olvido, o sea simpatiquísimos los esos.

Esta distribución del dinero, es la red social, política, que mantiene al Estado en función y no los grupúsculos de poder, que viven de nosotros y hasta en contra de nosotros mismos, simultáneamente piden y odian en la realidad social y la aceptamos como tal cosa, cotidiana, parte del show, folclore, siendo la realidad de que haya una distribución más pareja, no sólo por justicia, más por conveniencia de que la gente tratemos de vivir en paz.

Las cantidades de gentes, sin orden, son un peligro para la sociedad misma, por no haber un control social y hacemos lo que cada uno quiere, sin respetar la sociedad, el gobierno, los valores sociales, las tradiciones, desgastando las células familiares con egoísmos, intereses, y apatías muy profundas, a tal grado, que la desintegración social se siente en todos los niveles, pero se refleja en la economía, la política, la familia, pero es lastimoso el derroche de tiempo, dinero, vidas en cosas tan temporales que al paso del tiempo no llegan ni a recuerdo.

Otro peligro, son los abusos de líderes de grupos de trabajadores, rompen ese equilibrio de manera negativa y los resultados se perciben en los grupos mismos, que algunos no han crecido, ni elevado niveles de vida, es notorio y el control lo ejercen en muchas ocasiones pero que el propio patrón, sin respaldo de algún derecho legítimo, sólo el personal, ni siquiera se escudan en los derechos del agremiado.

No me alejé del tema, los negocios que dan resultados se ven, y la derrama económica se siente en el desarrollo social, los factores que no dejan crecer son obvios y si no los queremos ver, por los intereses creados, entonces soportemos las consecuencias de esa apatía, pero el perjuicio se refleja en cualesquier resultado que queramos ver, sea de negocios, de política, de sociedad, de familia, de prosperidad.


 
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