Opinión / Columna
 
Victor Santini R. 
Zozobra
El Sol de Parral
10 de octubre de 2009

  Creo que es difícil empezar cualesquier tipo de plática, así como de algo que se pretende escribir, tanto por las famosas formas gramaticales para dar un estilo bello, algo artístico, una obra de arte y desparramarlo como excepcional.

Aunque por costumbre muchos presumimos de tener o saber leer grandes obras, tratados y más cosas de lectura, es muy impresionante y cosa que no me gustaría pasar, es cuando una persona le diagnostican algún tipo de enfermedad grave, cuyo enfoque cambia diametralmente, en todos sentidos, aunque también hayamos personas que solo pensamos cuando según nosotros estamos sanos y buenos, con aires de grandeza, que impresiona a todos y a veces por lo geniosos, pero muy superficiales, sin pensar siquiera en el mañana, sólo en lo que vean y digan los vecinos del propio entorno, chiquito, pero natural en todos los seres humanos.

Muchos dicen o decimos que no nos importan las opiniones de los demás y tercamente sólo lo que pensamos es lo válido, que desde el punto de vista de cualquier egoísta es lo mejor, pero si ampliamos a personas un poco más espirituales, tenemos que estos sí piensan en los cercanos, sin egoísmos, vanidades y esas cosas.

Creo que ni pensamos en que nos hacemos viejos, sólo cuando los huesos crujen al subir los escalones y los conocidos se van primero, estando rodeados después de gente joven, que ni en cuenta lo toman a uno, repitiéndose la historia sin fin.

Más al aparecer este nubarrón en nuestra vida y mente es cuando caemos en nuestro propio cuerpo, sentimos el frío, el calor, el aire, el amanecer, el anochecer, las bondades del ser humano y empezamos a recapacitar en nuestras conductas, valores, amigos, enemigos, aunque reconozco que a mi pesar, sí conozco a muchos que son de un carácter, más que decidido, autoritario, abusón, que se limpian con uno, que supuestamente al no aceptar sus opiniones unilaterales, es el caos de la humanidad y al seguirlos, es lo mejor, para ellos, por supuesto y es rarísimo que escuchen a los demás, cosa que es molesta, hasta el verlos, chocan por aferrados y es curioso, no dejan huella por donde pasan, bueno, dejan otras cosas. Mas al ver a una persona con un mal fatal, se percibe un cambio de energía, se aproximan en realidad a Dios, un cambio muy sensible, pero es un mundo que por miedo, evitamos hablar de ello y por escritores de Zoología Humana, es una conducta más enfocada a lo animal que a lo humano o racional y así lo hacemos todos, teniendo la mente más afuera de la realidad que en lo que se tiene al frente, pero existe y la brincamos, y me gustaría tener más percepción para entenderlos y así entenderme yo como ser humano, valorando día a día, minuto a minuto, experiencia a experiencia.


 
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