Opinión / Columna
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Herlinda Hernández
"Pequeñeces" ¿Leyes buenas?... ¿malas?... Sepa Dios
El Sol de Parral
9 de octubre de 2009
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Leyendo el diario de la mañana "El Sol de Parral", me llamaron la atención lo relativo a la noticia de que: No procederá el perdón de la víctima en el caso de un robo de vehículo, por la simple y sencilla razón de que el delito de robo se persigue de oficio y ésta nueva reforma que pretende acabar con la impunidad.
Más bien deberían los señores diputados encargados de formar, dictar, reformar, inventar, derogar, formular y (agréguele lo que quiera), pero (ojo al primer pero metiche), lo que se debería de pensar era en implantar leyes lo más justas posible, apegadas al derecho inalienable de todos y cada uno de los ciudadanos, a vivir sencillamente en sana paz, con el hogar que se ha formado, con la instrucción (no educación) que se haya podido acumular en el transcurso de tiempo de vida de cada uno y finalmente, que esas leyes sean justas, tanto para la víctima como para el delincuente.
Se me hace una incongruencia garrafal que después de identificar plenamente a un ladrón de vehículos, perseguirlo por todo el mundo (es un decir) tratar de amedrentarlo con unos disparos y finalmente lograr su captura, el hecho de que por el miedo cerval que en la actualidad nos caracteriza como ciudadanos ante el temor de estar en la parte equivocada y en el momento equivocado, nos toque la de perder sin tener vela en el entierro.
Lo justo es devolver el bien robado al dueño y al delincuente pequeño o grande, darle una sanción administrativa u otra sentencia acorde a su delito, porque ni por un minuto es justo el hecho de que, porque yo no tengo un automóvil y veo uno que me guste, me lo robe y me perdonen.
Ese perdón puede crear el sentimiento de que, en esta me fue de "peluche" o sea muy "confortable", luego vendrá otra y como posiblemente en esa no me pesquen y me quede con el vehículo que me gusta, sin comprarlo, sin haber hecho más que un mínimo sacrificio para tener ese gusto por poseerlo y por lo tanto, si lo choco, lo vuelvo o simplemente quiero cambiar de modelo, busco otro y todos contentos, si me pescan, al fin y al cabo existe el perdón.
No es que yo quiera que "frieguen" a alguien por que me cae mal ni mucho menos, no conozco ni a la persona que perdonó, ni al que perdonaron, pero (ojo al segundo pero).
Fíjense que a mi carrito acorde a mi edad (o sea viejito, con muchos años encima) un ebrio consuetudinario me quebró un espejo lateral del lado del copiloto. Acudí a las autoridades y ¿qué creen? De eso fue desde el diez de mayo y después de dimes y diretes comprobación de propiedad, de no tener multas, de tener todos, absolutamente todos los documentos que acreditaban la propiedad, el buen bebedor de vino (no precisamente de consagrar), alegó que le habían quebrado unos lentes por mi nieto que salió a defender a su abuelo de quien lo quería agredir.
Esto presenciado por la patrulla l59, que comprobó todos los hechos, inclusive que el agresor no reportó en aquel entonces ningunos lentes, a pesar de haberse molestado un titipuchal porque se le tuteaba, exigía respeto, aún cuando él decía y se expresaba con ajos y cebollas. Aparte de que nunca comprobó ni siquiera que usaba lentes, mucho menos mostró los recibos o comprobantes que acreditaran la adaptación de los mismos y los lentes en sí que reclamaba. Para colmo de males, creo se acordó archivar el caso hasta nuevas pruebas y conste que yo hice el gasto de la reparación del daño, lo comprobé y lo hice porque necesitaba el famoso espejo retrovisor para evitar multas del departamento de Tránsito.
Por mi pecho juzgo (indebidamente por cierto, el ajeno) si yo me encarboné por la pérdida de un espejito, imagínese si me roban el carrillo que me sirve para movilizarme y caminar sobre ruedas, porque mis piernas por razón de un accidente y los años que me prestaron servicio, se niegan a seguir haciéndolo y batallo un chorrocotal (muchísimo) para hacerlas que me obedezcan como luego dicen... me mandan a la goma.
Simplemente por eso creo que se debe castigar al delincuente de acuerdo con su falta, porque si todos perdonan a todos los que delinquen, pues las leyes salen sobrando y no sirven para nada.
Claro que usted, y usted, y usted, puede pensar diferente y en eso estriba precisamente la libertad de opinión, y las cositas interesantes que se iban a contar sobre el aumento de impuestos que generan desde luego una escalada de aumentos en los artículos de primera y última necesidad, se quedan en el tintero porque este pequeño gran espacio, se acabó.
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