Opinión / Columna
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Herlinda Hernández
El quitar y poner... poner y quitar... "Pequeñeces"
El Sol de Parral
2 de octubre de 2009
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Hace ya unos cuantos años, (no muchos, porque mis hijas estaban pequeñas y no les gusta que les aumente ni que diga sus edades), jugaban a la entrada del callejón (hoy Boulevard) donde yo vivo, a brincar de la orilla de la avenida Independencia a un terrado que la lluvia había dejado en el callejón Guerrero y que llegó a medir casi un metro. Su diversión era brincar y brincar y caer en la arenita que las incesantes lluvias dejaban y los vecinos que teníamos a nuestros hijos en esa diversión, solicitamos en aquel entonces que nos lo pavimentaran.
Desde luego formulamos la solicitud en aquel entonces al Presidente Municipal que era el ingeniero Héctor Ramos y después de hacer el estudio de las probabilidades, reunir firmas para el pago del mismo, en menos de lo que se los cuento se solucionó la problemática de que posiblemente no se pudiera llevar a cabo, porque un solo vecino por problemas económicos no podía de momento comprometerse al pago, al decir el ingeniero que por un vecino no se podía detener la obra y en menos de que se los cuento, el callejón Guerrero (hoy Boulevard Guerrero de cariño, porque para nosotros es un boulevard chiquito con muchos problemas de tránsito, que quedó precioso con su piso de cemento hidráulico, con el inconveniente de que mis hijas y los niños que en aquel entonces jugaban a brincar casi un metro en el hoyo que se formaba entre la avenida Independencia y entrada al callejón, perdieron su diversión), pero (ya salió el indispensable pero metiche) también se evitaron el riesgo de romperse una pierna al brincar.
Allá por la plaza de San Nicolás había una fuente muy bonita que la quitaron para renovarla y después agregarle el monumento a La Madre.
Me parece que fue el licenciado Aurelio Carrera quien en lugares estratégicos aprobó la creación de fuentes, una de ellas en un espacio de la Independencia y Constitución, precisamente frente a donde en la actualidad se encuentra la plaza Aztlán. En aquel tiempo las avecillas tomaban agua de la misma y caminaban airosas por los bordes, sin que el caudal del agua se resintiera, pues este era revolvente, es decir, no se perdía, sino que por medio de una pequeña bomba la movía constantemente sin ninguna pérdida.
Después la quitaron y dejaron únicamente el pavimento, quitándole su ornamento. En lo que hoy se encuentran los locales que forman la plaza Aztlán edificado en un antiguo local que ocupaba una lúgubre cárcel, en la esquinita en donde había un inmenso y hermoso árbol que daba sombra a las personas que descansaban sentándose en el pretil de los jardines, una noche, como bandidos, llegaron unos empleados del municipio y talaron de raíz el precioso árbol y ninguna autoridad dijo ni pío por quitar esa respiración a la ciudad y propiciando la contaminación del ambiente. Así se procede muchas veces en lo oscurito, cuando ya no se puede remediar nada.
El kiosco de la plaza Principal antes era una enorme base sostenida por cuatro columnas y unos escaloncitos en la base, que para la inauguración se nombró una madrina previo concurso para designar a la persona, cuyo nombramiento recayó en la señorita Celia Tarín, que poseía una voz maravillosa que, juntamente con la profesora María Enríquez de la Escuela l0l, en los festivales escolares que generalmente se efectuaban en el antiguo cine Alcázar, frente a la plaza Principal, hacían las delicias musicales de los otrora estudiantes de primaria.
Después pusieron el kiosco que hasta hoy o ayer presidió tantos festejos. No sé si lo vuelvan a cambiar como tantas veces cambiaron el piso de cemento a mosaico liso, a mosaico de cuadritos y hoy por piso simulando los de la colonia, a ver cuánto dura para que lo cambien por uno más acorde con la época espacial para estar a tono.
Creo que esto obedece a que se aprueban gastos para determinado rubro y se tiene que gastar a como de lugar, no obstante haber otras prioridades.
No se vale la ayuda que más se asemeja a una limosna, hay que crear empleos, infraestructura para generar éstos y como dice el refrán "No dar pescado, enseñar a pescar", con eso se da dignidad a la persona.
Otras cositas se quedan en el tintero para otra ocasión, porque este pequeño gran espacio... se acabó.
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