Opinión / Columna
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Alvidrez Parada Francisco Javier
El contexto
El Sol de Parral
2 de octubre de 2009
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Creo que hoy más que nunca, México requiere una profunda transformación en las estructuras políticas y sociales. Este país no puede ya seguir "amarrado" a una vieja, inepta y corrupta forma de ejercer el poder (que no de gobernar), en la que los privilegios de la élites "valen más que la ley y la justicia", en donde los "cotos de poder" pesan más que las instituciones y en que las ambiciones personales y de grupúsculos se imponen sobre el desarrollo de la nación y el progreso de los ciudadanos.
México no debe ya seguir siendo un país dividido por denigrantes conservadurismos clasistas, rebosantes de dogmatismos retrogradas, tal vez peores que la ignorancia misma, pues creo que eso ha coartado y casi aniquilado el crecimiento intelectual de la sociedad, dando por resultado (todo lo anterior) la aberrante imagen de un país atrasado y corrupto, incapaz de gobernarse y administrase así mismo. Lo peor es que esta imagen es real, como real es la dudosa calidad de la educación en México (con honrosas excepciones), reflejo inequívoco de la total incapacidad educativa de la élite que, paradójicamente, tiene en sus manos el sistema de enseñanza de este país. Aquí cabe muy bien la frase: "Nadie puede dar lo que no tiene". Esto mismo se puede aplicar perfectamente al sistema político mexicano actual en general, pues la crisis de gobernabilidad que se vive aquí, la cual ya raya en un cercano y terrible caos socio-político-económico, es el fiel reflejo de lo que los gobernantes le han dado a México: Nada... Y lo que no sirve para nada, lógico, para nada se necesita.
La clase política del país, enquistada en el gobierno, da la impresión de un engendro con claros vestigios de un putrefacto corporativismo, rediseñado hoy bajo arcaicos lineamientos conservadores (siempre torpes y estériles). Aunado esto a la ya fracasada doctrina neoliberal, lo que en conjunto otorga a esta nación un singular estilo de República Imperial con una "realeza" política ineficiente (hasta la saciedad) para gobernar. Eso sí colmada de privilegios, impunidad y canonjías, compartiendo esto muy del brazo con un reducido grupúsculo de empresarios, banqueros y sui generis familias (con apellidos y ancestral hambre de abolengo). Juntos conforman la "Clase Imperial" y son quienes solitos usufructúan, ilegítimamente creo, los vastos recursos nacionales y por ende, la economía del país... De manera increíble esta "casta real" tiene patrones a quién servir y dar cuentas y frente a ellos se convierten en vulgares, obedientes y sumisos "gatos". Son los intereses económicos extranjeros.
En la inteligencia de quien a dos amos sirve con uno queda mal, los políticos mexicanos, por lo general, deciden quedar mal con la sociedad mexicana, ¿o no? Ellos no van a cambiar nunca, pues viven excelentemente bien. Somos los ciudadanos quienes tenemos que generar e impulsar la transformación de este país, desde las mismas bases de la sociedad... Creo que, constitucionalmente, tenemos la responsabilidad y el derecho de hacerlo antes de que México sea convertido totalmente en un estercolero de miseria, sin ningún futuro: un país débil, un país enfermo, podrido.
Lo primero es tomar conciencia y esto es, sencillamente, darse cuenta de la denigrante situación que se vive en el país, el estado, la ciudad y preguntarse honestamente: ¿Es justo?... Los pormenores ya son más que evidentes y conocidos para los ciudadanos. ¿Los resultados?... Pues, creo que la respuesta será más que obvia de seguir igual las circunstancias en México.
Debemos tener presente los mexicanos que este país no cambiará, jamás podrá progresar mientras los entes enquistados en el poder continúen ahí... ¿Analfabetismos, discapacidad, ambición o estupidez? Así dirigen (la nación) con la certera precisión de la maquinaria de un finísimo reloj, sólo que invertida. Llevando al país y a la sociedad, directamente a la ruina, en vez de al progreso y la evolución.
¿Habrá quién lo dude?
Continuará con el artículo: El Desafío.
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