Opinión / Columna
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Félix Bueno Carrera
PAN, setenta años 1939-2009
El Sol de Parral
29 de septiembre de 2009
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Los panistas de todo el país estamos conmemorando el setenta aniversario de la fundación de nuestro Partido Acción Nacional que se dio en el mes patrio, un día 14 de septiembre de 1939, cuando el principal de sus fundadores, Don Manuel Gómez Morín, abrió la sesión con las siguientes palabras:
Aquí nadie estamos para recibir, aquí venimos a dar, y por ello "Será más firme nuestra amistad cuando resulte del reconocimiento de una convicción común, que confirma ahora nuestra asistencia con el unánime y exclusivo deseo de servir a nuestro país", porque todo buen pensamiento que no se convierta en palabras, es un mal pensamiento, y toda buena palabra que no se vuelva acción en una mala palabra.
El Partido Acción Nacional no fue fundado con la sola premisa de llegar a ostentar el poder, sino que la visión de sus fundadores fue más allá, mucho más allá, como la búsqueda de valores en la persona, en lo humano, en el corazón, en el espíritu y en lo sublime, algo que girara alrededor de las ideas, del ideal, un pensamiento que abriera caminos desde la convicción, con una definición de doctrina y de principios, de realidades en capacidades y métodos, vocación con más dedicación partidista a la organización para alcanzar la plenitud de la eficacia y para que no hubiera ilusos, ni tampoco desilusionados.
Como misión, ya llegando al poder con ese instrumento podríamos trabajar para evitar el dolor evitable a miles de mexicanos que nacieron sin oportunidad de desarrollo, o que un sistema opresor les arrebató la esperanza en más de setenta años de gobierno del PRI, pero que desafortunadamente hoy, después de nueve años de gobierno del PAN no se ha podido todavía rescatar de la pobreza extrema a millones de mexicanos; sin embargo es la política la que proporciona esos espacios de justicia para generar el alivio a los males que aquejan a los más desfavorecidos.
Nuestra lucha por la democracia se ha dado exigiendo bases humanas y éticas, pero no una democracia en que el poder político sea utilizado como instrumento de represión contra los que piensan diferente para despreciarlos y aplastarlos al sentirse impunes y protegidos; una democracia que no sea tal si es selectiva, y si en ella sólo unos pueden burlarse y desacreditar a otros sin que sean tachados de antidemocráticos y gozar de la protección del poder.
Podemos jactarnos de ser democráticos (con sus excepciones) porque exigimos democracia hacia dentro de la institución y hacia el exterior; y Carlos Castillo Peraza Q. E. P. dijo en alguna ocasión:
Ya éramos demócratas, cuando los astrónomos no habían terminado de descubrir nuestro sistema solar. Los físicos no habían creado la bomba atómica, y nosotros ya éramos demócratas. Suiza no les había dado derecho de voto a las mujeres, y nosotros ya éramos demócratas. Los norteamericanos de color no podían ser admitidos en muchas universidades de su país, y nosotros ya éramos demócratas. México no se había industrializado, y nosotros ya éramos demócratas. No había televisión, y nosotros ya éramos demócratas. No existía la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ni la Organización de Estados Americanos (OEA), y nosotros ya éramos demócratas. Faltaban 20 años para que un Papa convocará al Concilio Ecuménico Vaticano II y nosotros ya éramos demócratas, no había nacido Carlos Salinas de Gortari, y nosotros ya éramos demócratas, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, de niño disfrutaba del privilegio de correr por los jardines de los Pinos mientras su padre, el presidente, general Lázaro Cárdenas urdía el fraude electoral contra Almanzán, y nosotros ya éramos demócratas.
Por ello estamos hoy aquí, después de setenta años con la firme y alegre decisión de nuestros deberes, por eso nos abrazamos a la resolución de buscar decir la verdad y de luchar hasta el cabo de nuestras fuerzas por crear los medios y el clima socialmente necesario para que esa verdad impere y el bien se cumpla en la paz justa que es nuestro anhelo; más allá del éxito o del fracaso seguimos aquí, no estamos ni allá, ni allá, estamos aquí, sólo con el Partido Acción Nacional que fundó Manuel Gómez Morín.
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