Opinión / Columna
 
Félix Bueno Carrera 
Omnímodo, el Poder Legislativo
El Sol de Parral
11 de septiembre de 2009

  Omnímodo: dícese de algo o alguien que lo abraza y comprende todo, que es absoluto, soberano e intocable.

Eso es en sí la Cámara de Diputados Federales, un poder sin limitación alguna para su funcionamiento estructural y político, un poder donde los mismos diputados federales en pleno y a su sólo arbitrio se aprueban el presupuesto de gastos que ellos mismos se fijan para ejercerlo.

Pero lo malo en este autoritarismo es que no hay instancia alguna o poder superior que lo vigile, los revise o evite los enormes derroches de todo tipo que ahí se dan, no obstante que existe la Contaduría Superior de la Cámara, que desafortunadamente no tiene facultad para auditarlos y puedan trasparentar sus gastos; en este caso el poder legislativo es el único poder en México que no rinde cuentas a nadie.

Cada tres años hay un rol de un presidente en la Cámara que se rotan cada año, elegidos entre los tres principales grupos parlamentarios de acuerdo con la composición de la Cámara y toca al presidente en turno el manejo del presupuesto con el cual opera la legislatura, lamentablemente sin ninguna política de austeridad ya que la idea es que en el mismo año se ejerza todo el presupuesto hasta el último centavo, para no tener un sub-ejercicio y evitar devolver a la Secretaría de Hacienda los recursos económicos no ejercidos.

Entre los enormes gastos que la legislatura efectúa después de los fabulosos sueldos, dietas y viáticos, es el que se refiere a los pasajes de avión, de los cuales a los diputados federales en general se les otorgan cuatro boletos dobles al mes para trasladarse a sus lugares de origen, mas pasajes a diputados que forman parte de las diferentes comisiones en la Cámara que tienen que viajar tanto al interior del país como al extranjero y que en algunos casos con la complicidad de sus coordinadores parlamentarios viajan a muchas partes del extranjero (hasta Europa) en supuestas comisiones pero acompañados con todo y sus familias en viajes de placer.

También existen casos de diputados que desde tiempo atrás radican en el Distrito Federal o en el Estado de México, pero originarios de algún estado de la República de donde son diputados plurinominales y cobran con todo dolo sus cuatro boletos de avión en forma normal como los demás legisladores que sí radican en otros estados.

Alimentación en los días de sesiones, teléfonos celulares, servicio de Internet, transportación por vía terrestre, vehículos, apoyo para hospedaje, servicios médicos, gastos médicos mayores y hasta la instalación de un gimnasio para ejercitarse y mantenerse en forma mental y física (ésto último se dio en alguna legislatura pasada).

De todos esos privilegios gozó nuestro ex-diputado federal y más como presidente de la Cámara de Diputados César Duarte, quien tuvo a su absoluta disposición el presupuesto por un año, y a su vez también en calidad de pre-candidato del PRI a la gubernatura del estado de Chihuahua, así que ¡imagínense! La forma tan discrecional y dispendiosa con que pudo haber dispuesto de los recursos, si conocemos lo que le gusta el lucimiento personal en su exagerado protagonismo.

Reflexión: para fortuna ya es una demanda generalizada de la sociedad y muchos sectores del país que la Cámara debe reducir el número de sus diputados, pues México es el único país del mundo en tener 500 representantes populares en una sola Cámara y ojalá también se pugne por reducir tantos excesos de gastos, máxime en la crítica situación económica actual en la que se encuentra el país.


 
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