Opinión / Columna
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Herlinda Hernández
"Pequeñeces"... Siguen las tranzas
El Sol de Parral
11 de septiembre de 2009
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Después de, creo yo, una exitosa, puesto que ganaron un puesto de elección popular e invertir tiempo, dinero, cifrar esperanzas y sembrar sueños de que, con la mujer al frente se pudiera componer un poco, sólo un poco la situación por la que atraviesa México por causas externas e internas, resulta que, flamantes nuevas diputadas ceden su curul, unas a sus patrones, otras a sus conocidos, una más a su marido y olvídese usted de los motivos que tuvieron para hacer eso, no sólo a ellas mismas de no ser conscientes de su propio valor, sino de ser una desilusión para quienes votaron por ellas creyendo que eran sinceras en sus discursos, promesas y que sé yo.
Ya el Partido de la Revolución Democrática había dado muestras de esos arreglos en lo "oscurito" al designar a un candidato para puesto de elección popular y luego salir con el discurso del candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que, Juanito así se llama el candidato propuesto, renunciaría a los pocos días para que en su lugar subiera a ocupar ese cargo, la candidata a quien por angas o por mangas no fue aceptada por el IFE.
Entre las damas, si es que se le puede llamar así a quienes, en sus campañas ofrecen el oro y el moro para llegar a ocupar una curul y ayudar en algo a la comunidad en que se desenvuelven sus actividades, salen con... (Póngale lo que quiera) con su niñería que nadie les cree y si intuye que hubo algún trato para renunciar por lo que tanto lucharon.
Me atrevo a pensar que las empleadas de menor o mayor categoría que ganaron y que renunciaron para dejarle el puesto o curul a su patrón, recibieron algo en cambio.
Y como cada quien tiene sus motivos, en el Partido Verde siguen las tranzas y ellas pueden decir que las "canaquearon" como el famoso Niño Verde, dijo que le había pasado cuando vendió tranzó unos terrenos y le salió el tiro por otro lado, sólo que, los nuevos miembros femeninos del mismo, aprendieron la lección muy bien y hoy también tranzan sus curules, sus trabajos por obtenerlas y se quedan después de luchar con entusiasmo y brío por ellas, al final de la jornada, se quedan como los perritos de las dos tortas, que por querer ladrar y comer al mismo tiempo, no hacen ni una ni otra cosa.
Lo que no pensaron estas damas y los que en estos negocios intervinieron, es que la ciudadanía ya está hasta la coronilla de eso y de lo otro, y en las elecciones pasadas ya se vio que a pesar de las también tranzas hechas por el IFE y bombardear con spots televisivos cada hora que ya acatarraban, infinidad de ciudadanos desencantados de otras elecciones, optó mejor por no votar ni siquiera por el menos malo, sólo que, aún cuando el porcentaje de votantes no fue el óptimo, los resultados son válidos.
¿Y todo para qué?... Para que por arreglos que antecedieron a las elecciones o por propuestos ulteriores, las damas renuncien con la mano en la cintura. (Así se dice cuando alguien procede mal y no le importa lo que piensen las o los demás).
No he tenido la precaución de saber si llevaron a efecto estos cambios y si los demás diputados se los aceptaron sin chistar, es cosa que no me interesa pero... (ya salió el pero metiche) si de casualidad la Entidad Divina en que yo tengo depositadas mi amor y mi confianza me da vida, las siguientes elecciones ni me voy a mover de mi casita para ir a votar por quien a mi me late va a hacer un buen o regular papel, no vaya a salir con que ya se sentó el precedente y otros más u otras más seguirán obteniendo un triunfo para regalárselo o vendérselo a otro que ni siquiera en él o en ella pensó la ciudadanía.
Aún cuando es un decir, pues no creo que un varón le ceda su curul a una presunta dama, eso habría que verlo.
La última petición sería de que le bajen la millonaria cantidad de pesos al IFE que no cumple con su cometido y ese dinero lo dediquen a ayudar a todos los damnificados por las torrenciales lluvias que ha padecido todo nuestro México.
Les iba a contar otras cositas que se quedan en el tintero, porque este pequeño gran espacio, se acabó.
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