Opinión / Columna
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Heriberto Jurado
Futuro Político... ¿Juventud perdida?... No estoy de acuerdo
El Sol de Parral
27 de agosto de 2009
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Tres días atrás, tuve un diálogo casi discusión con un psicólogo orientador de padres de familia, con un brillante constructor de viviendas y con una hermosa dama divorciada que no puede controlar a sus adolecentes hijos. La hermosa dama nos comentó con enfado que ya no soporta a sus hijos, que son indolentes e insolentes, que no le hacen caso para absolutamente nada. El ingeniero mostrando interés por el tema pero más por la dama, comentó con voz de conocedor -tienes razón Martita, los muchachos de ahora son unos majaderos improductivos, no cargan un ladrillo y para colmo todo lo quieren gratis y luego remató con voz melosa, mirando fijamente a Martita ¿Si tu quieres, mándame a tus hijos para darles una "carrillita" en la construcción , ya verás que en un par de semanas se arreglan porque se arreglan. Entonces el señor psicólogo se tiró un rollote, para apantallar a Martita y habló del rol de los jóvenes en la familia, de la falta de apoyo paterno, de la plenitud de vivir en una familia integrada y de otras cuestiones muy propias de la psicología y luego remató -lo que tus hijos necesitan, Marta, es tomar terapia, mira, me ofrezco de manera gratuita para recibirlos en mi consultorio y para que juntos incluyéndote, trabajemos en los problemas que puedan tener, eso nos acercaría más a todos-.
Martita, me dijo: y tú ¿qué opinas?, bueno, -le dije- por principio de cuentas yo creo que tanto Salvador (el psicólogo) como Mario (el constructor), te están siguiendo la corriente para quedar bien contigo, digamos que están intentando conquistarte, ahora si quieres mi opinión, pues yo creo que los jóvenes tiene su manera de mirar el mundo, me caen bien porque son dinámicos, porque son frescos y no son protocolarios, porque se enamoran sinceramente y porque cuando dan su amistad la otorgan sin condiciones. La juventud me caen bien y los adultos siempre andamos diciendo que son insoportables, que es una juventud perdida y que con ellos no hay futuro, y obviamente olvidando que también fuimos jóvenes y también hicimos nuestro relajo.
Pues como se podrán imaginar, estimados lectores, psicólogo e ingeniero se me echaron encima, me tacharon de hablar sin argumentos y me retaron a que públicamente reconociera que yo estoy de acuerdo con la perdida juventud de nuestro tiempo. Bueno, pues aquí tienen mi respuesta, -públicamente reconozco que tengo confianza en la juventud, en mis alumnos universitarios, en mis hijos y en tus hijos- y para no extenderme citaré lo siguiente:
El Médico de Familia inglés, Ronald Gibson, comenzó una conferencia sobre conflicto generacional, citando cuatro frases:
1) "Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos."
2) "Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país, si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible."
3) "Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos."
4) "Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura."
Después de enunciar las cuatro citas, el Doctor Gibson, observaba cómo gran parte de la concurrencia aprobaba cada una de las frases. Aguardó unos instantes a que se acallaran los murmullos de la gente comentando lo expresado y entonces reveló el origen de las frases, diciendo:
La primera frase es de Sócrates (470-399 A.C.).
La segunda es de Hesíodo (720 A.C.).
La tercera es de un sacerdote (2,000 A.C.).
La cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con más de 4,000 años de existencia.
Y ante la perplejidad de los asistentes, concluyó diciéndoles:
Señoras madres y señores padres de familia: relájense, que la cosa siempre ha sido así...
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