Opinión / Columna
 
Pastor Joel Moreno Ponce 
Un padre para cada época
El Sol de Parral
5 de julio de 2009

  En los lugares donde se dan las cuatro estaciones climáticas, es necesario hacer todas las previsiones, con el propósito de enfrentar los desafíos de dichos cambios. Por supuesto que para el invierno, la época más fría y difícil del año, las provisiones que van desde calentones en casa, hasta cubrirse con los más gruesos abrigos, son imprescindibles para soportar la época. Al igual que en las estaciones, los padres debiéramos prepararnos también para todas las épocas por las que nuestros hijos pasarán. Ellos van a demandar de nosotros dedicación y consistencia durante todo el proceso de su desarrollo. La necesidad de un padre para cada época es básica y clave para el buen desarrollo de nuestros hijos a lo largo de toda su vida. A continuación, algunas épocas de las que refiero en este escrito:

I. Un padre para el nacimiento. (La época de los sueños) ¿Cuántos padres no están presentes para darle la bienvenida y recibir al bebé el día de su nacimiento? Muchos niños que llegan al mundo no tienen al lado de su cuna esas otras manos paternas para abrazarlo, besarlo y decirle con el lenguaje del amor lo feliz que le ha hecho su llegada. En otras palabras, hay muchas madres solteras. Hay tantos hijos que quisieron tener al padre con ellos cuando nacieron y lo que es más triste, muchos de ellos siguen sin ver al padre después del tiempo. Se necesita de dos personas para hacer un hijo. Cuando ellos nacen deberían tener a sus padres juntos. Un hijo que vive sin su padre desde que nace desarrollará un corazón resentido que sólo Dios podrá llenar. La figura paterna en los primeros años de vida es básica para el buen desarrollo del niño recién nacido.

II. Un padre para la infancia. (La época de las preguntas) Si en el nacimiento es importante la figura del padre, mucho más lo será en la etapa de la infancia. La presencia de un padre en los primeros 5 años de la vida de un niño le trasmite seguridad, confianza y valor para enfrentar los desafíos de su desarrollo. Esta etapa requiere de "horas extras". Horas para suministrar aprendizaje a través de una buena comunicación. Horas para suministrar valores a través del ejemplo y la devoción. Horas para suministrar amor y esperanza a través de las palabras, el abrazo, el beso y todo lo que envuelve la parte afectiva. Y por supuesto, contestando todas sus preguntas sin desesperarse.

III. Un padre para la adolescencia. (La época de la rebeldía) Como padres debemos hacernos presentes en la vida de los hijos en esta etapa de su vida; un hijo adolescente tiene acceso a un sin fin de información, tanto en sus escuelas como a través de los medios de comunicación, que los padres debemos estar bien conscientes del mundo en el que viven los adolescentes. Tengamos el gozo de haber sido una pieza fundamental en la formación de nuestros muchachos. Es cierto que esta tarea demandará un extra de nuestras rutinas y un mayor esfuerzo para ayudarlos. Aquí las respuestas de los papás cuando sus hijos adolescentes les preguntan algo: 1. "Estoy muy cansado", ocupó el primer lugar. 2. "No tengo suficiente dinero", fue lo segundo. 3. "Estate quieto", ocupó el tercer lugar.

IV) Un padre para la juventud. (La época de las decisiones) En esta etapa el hijo(a) debe decidir su vocación, su casamiento y su lugar de residencia, el padre es esencial para recibir el apoyo requerido y apoyar todas y cada una de las decisiones de los hijos. En calidad de pastor he estado en cientos de bodas y he visto con tristeza que en muchas de ellas los padres de la novia o del novio no están presentes en la ceremonia. He visto en el rostro de los contrayentes, tristeza en lugar de alegría, debido a la falta de su padre en el día que debiera ser el más maravilloso de sus vidas.

Como pueden ver queridos lectores, es necesario un padre para cada época y es imprescindible si queremos ver en ellos hombres y mujeres levantados "como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio". (Salmo 148:12) ¡Tengamos el gozo de haber sido padres para todas las épocas!


 
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