Opinión / Columna
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Heriberto Jurado
Futuro Político... Jacinto, el hombre que no va a votar
El Sol de Parral
3 de junio de 2009
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Jacinto Pérez García, 44 años, pintor y carpintero, casado, una hija y un hijo, un nieto, desempleado, este próximo 5 de julio no votará, por nada, por nadie, está decepcionado y rabioso. De los políticos piensa que son tranzas, vendedores de ilusiones, no confía en ellos, la experiencia le ha demostrado que en su mayoría los políticos son mitómanos, es decir, son mentirosos por naturaleza, en las campañas políticas prometen, cuando ejercen el poder olvidan.
Una vez -comenta Jacinto-, trabajé para un candidato a presidente municipal, caminaba todos los días tocando puertas, dejando propaganda y hablando bien de aquel fulano, finalmente ganó la elección. Nos agradeció a mi y a otros por haberlo ayudado y nos dijo muy solemne: "cuenten conmigo para todo, siempre digan que somos amigos", no le pedí nada, en ese tiempo yo pintaba bajo contrato muchas casas de interés social, así que no me hacía falta empleo alguno; sin embargo, al año perdí el trabajo, mi esposa enfermó, una de mis hijas se embarazó de un tipo que no le respondió y para colmo no sabíamos si mi hijo Jacinto, de 20 años había logrado pasar con un "coyote" la frontera de los gringos.
Fue un tiempo muy difícil, se agotaron los recursos, pedimos prestado, nos endeudamos con agiotistas, empeñamos lo que teníamos pero finalmente "Dios se acordó de nosotros" y un ingeniero conocido de tiempo atrás, me invitó a trabajar por un tiempo con él, había que ir a la ciudad de Saltillo, Coahuila y pintar un buen número de casas, me dijo que me esperaba en tres días, me dio una dirección, un teléfono y guardé el papel donde los escribió, era jueves en la mañana.
Pensé rápido que hacer, tenía que conseguir para un pasaje, algo de dinero para la primera semana y algo para dejar a mi familia, entonces se me iluminó el rostro y recordé al Presidente Municipal, mi amigo, por el que tanto trabajé, caminé, por el que a veces dejé de comer y por el que en alguna discusión política en una cantina de barrio estuve a punto de "mad..." con los del otro partido, con paso rápido me fui al palacio municipal, llegué a la oficina del Presidente y pregunté por él, me dijeron: -¿quién lo busca?- dije con gusto, arrugando mi cachucha entre las manos: -Jacinto, Jacinto Pérez García, soy muy amigo del Presidente-, la señorita invitó a sentarme y estuve ahí por 2 horas, hasta que le volví a preguntar y ella me dijo: -hoy no lo puede recibir-, cuando le dije que me urgía verlo, me dijo de manera insolente: -aquí a todo el mundo le urge-, me fui a mi casa, dispuesto a regresar al otro día.
Regresé muy temprano, todavía no abrían, le pregunté a un guardia que por dónde llegaba el señor Presidente y me miró de pies a cabeza, se encogió de hombros y me dijo -"quien sabe"-. De pronto vi un automóvil muy bonito, se detuvo y bajó el Presidente, corrí, lo alcancé y con la voz entrecortada le dije -¿cómo está Sr. Presidente?-, me saludó muy efusivo, contento, digamos muy "político", le expuse mi situación, le hablé de mis problemas y le pedí prestado un dinero que regresaría en un máximo de quince días, serían más o menos 3 mil pesos, en cuanto hablé de dinero, hizo una mueca, acomodó sus lentes, se torció, me habló de presupuestos bajos, de crisis, de que por el momento resultaba difícil, luego fingió que le llamaban por celular y se fue caminando y me dijo un adiós con la mano como diciendo que regresara, pero no al rato, ni mañana , ni este mes, tal vez que regresara a partirme la mad... por él en la próxima elección.
Así que, he decidido no votar, el día que vuelva a votar será por gente auténtica, que se preocupe por mí, que no sea mentirosa, que no se sienta bien disminuyendo a los demás, que no se rodee de bribones y prepotentes, que no utilice a reporteros baratos para manchar la imagen de gente honesta, en una palabra que tenga compromiso, que sepa compartir el pan y la sal con quien menos tiene, que le guste su pueblo, su gente, que no sea hipócrita ni persignado, que sea hombre de Dios, pero un verdadero soldado de Dios que sirva a los demás, que no sea un santurrón, vaya, un hombre o una mujer que siempre tengan a mano un vaso de agua fría para el sediento y un plato de sopa para el hambriento.
Así que, si tú eres candidata o candidato para un puesto público, requieres humildad, sinceridad y honestidad, cuando ganes la elección, cumple, si no lo haces, seguramente a la gente, a tu pueblo se le olvidarán tus compromisos, pero a mi no, voy a seguir tus pasos, si no cumples, te exigiré, si traicionas a quien te apoya, seré una verdadera lapa y escudriñaré a fondo, así que piensa muy bien qué vas a hacer en tu campaña y sobre todo, que harás por el bien de todos cuando seas diputada o diputado.
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