Opinión / Columna
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Nadia Díaz Bustos
Eutanasia y aborto en Veracruz, un retroceso en detrimento de la salud y libertad
El Sol de Córdoba
25 de noviembre de 2009
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Terrible noticia, atónita, boquiabierta me quedé cuando leí que los diputados veracruzanos aprobaron la modificación constitucional de la "Carta Magna" Veracruzana, con la finalidad de proteger la "vida desde la concepción hasta la muerte natural".
En verdad no me lo puedo creer, la intensidad del significado que abarca este romántico enunciado, disfraza un verdadero retroceso en materia de derechos humanos en la entidad jarocha. Con la reforma no se despenaliza el aborto, ya que sólo se disminuye la sanción a la mujer que aborte y se aumenta la pena privativa a quien practique el aborto.
A dos años de aprobada las reformas del Código Penal en el Distrito Federal, además de que los servicios públicos de salud no pueden negar una interrupción del embarazo durante las primeras 12 semanas, han surgido en la ciudad diversas clínicas especializadas, donde una mujer que por cualquier motivo decide interrumpir el proceso de gestación, puede acudir, si cuenta con los recursos suficientes para hacerlo, y recibir un tratamiento adecuado, en condiciones salubres, sin arriesgar su salud ni su vida.
En cambio, en Veracruz, vamos para atrás, lo afirmo porque aunque no he sabido de alguna mujer que haya estado en prisión por haber abortado, ni de ningún médico que haya sido acusado por lo mismo, creo que esta modificación constitucional nos aleja demasiado de obtener algún día una destipificación del aborto en el Código Penal veracruzano. Es triste.
Por otra parte, en otra aproximación al significado de la romántica reforma, tenemos que el Estado protegerá la "vida" hasta la muerte "natural". Acuso a este dispositivo de vago y equívoco, porque no entiendo qué tipo de muerte podría no ser "natural", o si consideramos su antónimo "artificial", ¿acaso se penaría la muerte "artificial"? La muerte es algo natural a la vida, ya sea como causa de un accidente, suicidio, enfermedad. ¿O no? Lo que interpreto de esta segunda parte de la oración es que en Veracruz estamos ahora más lejos de permitir el derecho al bien morir.
Eutanasia y aborto no son bien vistos por nuestros ilustres diputados. Pero demos gracias a Dios a los altos índices de impunidad que difícilmente permitirían una real aplicación de las nuevas penas a mujeres y médicos que en ejercicio de sus derechos a proteger su vida, salud y libertad, decidan estas prácticas muy a pesar de la adversidad de las condiciones.
Ni hablar, esta vez no me pongo de pie cuando escucho el nombre de Veracruz. Qué vergüenza.