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Opinión
![]() Augusto Ortiz
Equinoccio
El Sol de Córdoba
27 de octubre de 2006
La ignorancia es el peor yugo que esclaviza al hombre, lo hace presa de los vicios y lo peor del caso, es que nadie lo limita en el camino hacia el conocimiento, es el hombre quien se aparta de todas las posibilidades de superación mediante el conocimiento; y no es la pobreza la que genera la ignorancia, sino todo lo contrario.
La lectura, es el punto de partida hacia cualquier camino que lleva a la superación, hay casos, pero muy raros, en los que su pasatiempo es la lectura, casos que se encuentran con lupa. Según cifras de los expertos, hoy un mexicano apenas lee tres libros al año y máximo cinco, y eso, obligado, porque tiene que realizar algunas tareas escolares, pero es muy poco el interés que demuestran, sobre todo las generaciones de los 80´s y 90´s se preocupan más por el cantante de moda, el videojuego de novedad y dejan a un lado los libros, que en principio, son los que los van a orientar y despejar las dudas sobre los nuevos capítulos de sus vidas. Y como nuestro país es un país de leyes, donde existen pero no se cumplen, y si se cumplen es a medias, y sólo a nivel central, amparados por estratosféricas cifras, pues se justifica su existencia y tenemos una excelente ley. Sabía usted que hay en México la "Ley de Fomento para la Lectura y el Libro". Sí, desde luego existe, y se compone de trece artículos, más tres transitorios, publicada en el Diario Oficial de la Federación un 8 de junio del año 2000, cuando en ese tiempo Ernesto Zedillo Ponce de León era el presidente de la República. Entonces si hay una ley, por qué no se cumple, o en el peor de los casos, se cumple a medias, si nos están dando todas las herramientas jurídicas para salir de la ignorancia, del ocio, y conocer otros horizontes por medio de la lectura. No queremos pensar que existen alguien o algún grupo interesados en que la juventud siga en el mismo estado de ignorancia en el que se encuentra, con el fin de ser un ente fácil de manipular. Es de llamar la atención los artículos que a continuación se transcriben: Artículo 6o.- Corresponde al Ejecutivo federal poner en práctica las políticas y estrategias que se establezcan en el programa nacional de fomento a la lectura y al libro, así como impulsar la creación, edición, producción, difusión, venta y exportación del libro mexicano y de las coediciones mexicanas que satisfagan los requerimientos culturales y educativos del país en condiciones adecuadas de calidad, cantidad, precio y variedad, asegurando su presencia nacional e internacional. Artículo 7o.- Del tiempo oficial que le corresponde al estado en las frecuencias de radio y en los canales de televisión, se otorgarán espacios de promoción institucional para la difusión del fomento a la lectura, así como de los libros impresos y editados en México que por su valor cultural o interés científico o técnico enriquezcan la cultura nacional. Hasta hace algunos años existía tabúes sobre muchos temas, incluso se hablaba de libros prohibidos, los que trataban de sexo generalmente, pero está comprobado que a los jóvenes, hombres y mujeres, de las principales dudas que tienen de los 14 a los 20 años, es todo lo relacionado con el sexo y la sexualidad, la educación sexual, por citar un ejemplo. En todo estos temas, ya existen libros que tratan el tema con toda la amplitud, sin embargo, por el hecho de no ser afectos a la lectura, las instituciones tienen que redoblas esfuerzos para llevar pláticas de información sobre sexualidad, cuando bien podrían enfocarse esos esfuerzos hacia otros terrenos o simplemente, debatir sobre cual autor es mejor o expone mejor el tema. Los más preocupados son los editores, casas editoriales, la industria del libro, que no conforme con los embates de la piratería, tienen que triplicar sus campañas de promoción para dar a conocer un libro. Muy cierto, ser escritor en México no es tan redituable como podría ser en otros países europeos. Una cosa es muy cierta, y muy distinto, que te dediques a entregar fragmentos de libros, a que verdaderamente México esté perfilado a convertirse en una población ávida de lectura. Comparado con la industria discográfica, cada cantante nuevo que llega, de cualquier latitud, primero hace su lanzamiento en México, o lo emplea como sede, puesto que es un país consumidor de música, y es contrario a lo que sucede con alguna presentación de algún libro que está iniciándose en ese amplio camino. Pero revisemos un poco más esa grandiosa ley en sus artículos que se transcriben: Artículo 6o.- Corresponde al Ejecutivo Federal poner en práctica las políticas y estrategias que se establezcan en el programa nacional de fomento a la lectura y al libro, así como impulsar la creación, edición, producción, difusión, venta y exportación del libro mexicano y de las coediciones mexicanas que satisfagan los requerimientos culturales y educativos del país en condiciones adecuadas de calidad, cantidad, precio y variedad, asegurando su presencia nacional e internacional. Artículo 7o.- Del tiempo oficial que le corresponde al Estado en las frecuencias de radio y en los canales de televisión, se otorgarán espacios de promoción institucional para la difusión del fomento a la lectura, así como de los libros impresos y editados en México que por su valor cultural o interés científico o técnico enriquezcan la cultura nacional. Basta con leer estos dos artículos para darnos cuenta que la obligación la tiene el estado, pero es el individuo por voluntad propia que debe acercarse al libro. Así que la próxima ocasión que usted se pregunte porque hay tanta ignorancia, revise primero cuanto ha invertido en aumentar sus conocimientos. Vaya, ni la Biblia la leen; el interesado capacita a su grupo de personas a quienes induce para que la gente solo conozca de ese gran libro, lo que le conviene, una mínima parte; entonces ya no pensemos que puedan leer otros libros de otras religiones y organizaciones para hacer una confrontación y elegir de manera libre si quiere pertenecer a otra religión. Tampoco se leen los estatutos de los partidos políticos, ni los mismos políticos los conocen, mucho menos lo que llaman, "la base, la militancia". Que decir de la historia de los equipos de fútbol, mexicano por supuesto, no pidamos de otros países, sólo se le va a un equipo porque el papá o la mamá o la tradición familiar así lo dictaron. Agradeceré sus comentarios al correo salamanca334@hotmail.com y salamanca334@gmail.com Columnas anteriores
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