Orizaba
Comenzó la tradición de vestir al Niño Dios
La venta de Niños Dios vestidos para celebrar el Día de la Candelaria marca el final de las celebraciones católicas referentes a la natividad de Jesús de Nazareth.
El Sol de Orizaba
31 de enero de 2012

Mayra Figueiras Hernández

Orizaba, Veracruz.- Uno de los rituales más antiguos que acompañan a la fiesta de La Candelaria es la de vestir al Niño Dios el 2 de febrero. En el valle de Orizaba la tradición sigue vigente entre la comunidad católica, aunque adoptó ciertos matices muy vinculados con la realidad y que tiene que ver con las necesidades de la gente, pues se ha vuelto muy popular vestir al Niño Dios del santo de la fe y el trabajo, del santo de la abundancia y el más pedido, el del Papa Juan Pablo II.

Esta costumbre se asocia con la celebración de los 40 días del nacimiento de Jesucristo. Es decir, con el pasaje que relata la Biblia, cuando sus padres terrenales, María y José, lo presentan en el templo, como era la costumbre de esa época.

Relata la Biblia que cuando iban entrando al recinto, María y José se encontraron con el anciano Simeone, quien al ver a Jesús se sintió muy tranquilo y le pidió a Dios que se lo llevara porque había cumplido el deseo de su vida, ver con sus ojos al Salvador, le dijo: "ahora Señor puedes dejar ir en paz a tu siervo, porque mis ojos han visto a su Salvador, luz que alumbra las naciones, y Gloria de tu pueblo, Israel".

De ahí, explica el sacerdote Marcos Palacios, se remonta la tradición de llevar a bendecir las velas o candelas a la iglesia, ya que significa que Jesús es la luz del mundo, y por otro lado en particular en Veracruz, está muy arraigada la tradición. Además de que paralelamente a esta costumbre, está la de vestir a una figura que representa al Niño Dios y es llevado a la iglesia para ser bendecido.

Por ello, refiere, los Niño Dios son vestidos de manera muy especial el 2 de febrero, pues es el día en que Jesús cumple 40 días de nacido y se le reconoce como el Salvador del mundo.

VISTEN AL NIÑO DIOS EN TIENDAS DE ATRÁS DE LA PARROQUIA

Atrás de la parroquia de San Miguel Arcángel, comerciantes se dedican a vestir al Niño Dios. En las tiendas ofrecen una amplia variedad de atuendos para vestirlo, hay de San Judas Tadeo, de San Juan Diego, del Papa, del santo de Tepeaca, de Cristo Rey, San Antonio, del Niño de las Maravilla, de San Benito, del Divino Niño Jesús, Niño de las Palomas, Santo Niño de Atocha, de la Salud, y otros más.

Decenas de familias a lo largo de varias generaciones acuden año con año por estas fechas a su puesto a comprar la vestimenta para arreglar a su Niño Dios.

"El primer año lo tienen que vestir con su ropón porque es el año en que lo bendicen, ya para los dos años posteriores lo visten del santo de su devoción", dice Amada Gómez, empleada de conocida tiene religiosa.

Refiere que las ventas han bajado por la crisis económica, aunado al crecimiento de la competencia, "pues ya todo mundo se puso a vender Niños Dios"; las personas más humildes son la que siguen haciendo un esfuerzo por preservar la tradición.

"Hay vestidos que van desde $90, $120, 180 pesos y el más caro 200 pesos; además depende del tamaño del Niño Dios. Las personas que más regatean son los de la ciudad, pero los que vienen de congregaciones o rancherías lejanas no se fijan en el precio, ellos dicen que lo quieren bonito y no les interesa lo que cueste", señala Amada.

Los Niño Dios representan para las personas la imagen viva de Jesucristo, pues la gente está muy pendiente de acostarlo cada 24 de diciembre y levantarlo los primeros días de enero y vestirlo el 2 de febrero.

"Lo cuidan, lo veneran, lo pasean, le cantan, lo llevan a bendecir, lo ponen en un altar, o lo ponen en un nicho, a veces hasta hablan con él, le platican sus problemas, le tienen mucha devoción".

Tal vez es por ello, que en el contexto actual la gente suele vestir a su Niño Dios de acuerdo a la situación que vive. Refiere que han crecido las ventas para vestirlo del Santo de la Abundancia, "es para tener abundancia en la casa"; de la Fe y el Trabajo "a quien le piden que les dé trabajo"; de San Judas Tadeo, "para que les ayude en los casos difíciles; pero sobre todo ahora el más pedido es del Papa Juan Pablo II.

La vestimenta de los Niño Dios es realmente una réplica de los santos, incluso podría decirse que son una verdadera artesanía, pues son hechos a mano y los accesorios son detallados con mucho cuidado, así como la hechura de los vestidos.

Por ejemplo, en el caso del Niño vestido de San Juan Diego lo ropa es un pantalón y camisa de lana, el ayate y sus huaraches y lo adornan con flores y rosas de colores, o también el niño pescador, cuya vestimenta consiste en un pequeño báculo con sus peces y una red.

"La idea es representar al santo de tu devoción, con todos los accesorios que llevan y la simbología que representan", concluyó la entrevistada.