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Orizaba
Prevalecen usos y costumbres en la sierra
El Sol de Orizaba
8 de noviembre de 2009
Mayra Figueiras Hernández
Orizaba, Veracruz.- Aunque la cultura de la denuncia por maltrato y violación a los derechos de género tiene cada vez mayor aceptación entre las mujeres que habitan en municipios de la zona serrana, la población de las localidades serranas mantiene sus usos y costumbres propios, como los arreglos matrimoniales de adolescentes con hombres maduros. La diputada Bernardina Tequiliquihua Ajactle, diputada local por el Distrito XVIII, en entrevista, reconoció el trabajo que realiza Martha Mendoza Parissi, directora del Instituto Veracruzano de la Mujer (IVM) junto con otras organizaciones para crear conciencia en la mujer rural de cuáles son sus derechos y cómo hacerlos valer. Agregó que las cinco legisladoras de diferentes partidos políticos que integran las comisiones de Equidad y Género y Derechos Humanos en el Congreso Local trabajan para hacer realidad el respeto hacia la mujer indígena. Señaló que se espera pronto recibir y aprobar las reformas que se hicieron a varios artículos del Código Penal para favorecer a las mujeres, pues estas modificaciones son un avance, pero también se hará lo necesario para evitar que se pierdan los usos y costumbres propios de su cultura. Puntualizó que así como se violan los derechos de las mujeres indígenas, se atenta también contra los de los hombres, que también son incluidos en la lucha de equidad y género; "no hacemos a un lado a los varones esto es íntegro, por eso se ve la armonización de las reformas al Código". Respecto a los usos y costumbres que se mantienen vigentes en la población que habita en la serranía, como los arreglos matrimoniales entre familias, que quienes desconocen su origen lo califican como "venta de niñas"; "yo no lo considero así, es una costumbre, que si investigan a fondo, es muy bonita". Reconoció que desafortunadamente por la influencia de medios de comunicación como la televisión, los jóvenes ya no lo ven como una tradición. Resaltó que ese tipo de tradiciones tiene como propósito evitar los embarazos a temprana edad, de tal manera que aunque parezca que se entrega una niña de escasos 13 años a un hombre adulto; "se pide a los 13 pero se entrega hasta los 18", concluyó. |
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