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Toros
Víctor Mora indultó
Víctor Mora fue el gran triunfador en la corrida del XV aniversario de La Concordia. Foto: Miguel Castillo/El Sol de Orizaba
El Sol de Orizaba
26 de octubre de 2009
Manelich Quintero
Orizaba, Veracruz.- Pues nada, que Víctor Mora indultó a Quinceañero un toro cárdeno con el número 26 y de 487 kilos sobre las pesuñas, y resultó el triunfador de la Corrida con la cual se conmemoraron quince años de existencia de la Plaza de Toros La Concordia de Orizaba. Un festejo en el cual se lidiaron reses de la ganadería La Soledad de Mariano González Zarur, ante escasa clientela para conmemorar un caso singular, en el que el tlaxcalteca Rafael Ortega cortó dos orejas, Ricardo López, "El Cade" se mostró voluntarioso ante sus dos enemigos y el rejoneador Moisés Manzur pasó sin pena ni gloria y como botana estuvo la actuación de los Forcados Amadores de Hidalgo. El de este domingo fue el segundo toro indultado en el coso orizabeño por el mismo juez, el poblano Alberto Vázquez. El primero lo inmortalizó Rafael Ortega el 30 de noviembre de 2008, una gran becerro que dicho premio es polémico hasta nuestros días, estatua de bronce de por medio Mientras que Quinceañero, por su estampa, bravura y nobleza, estuvo mejor justificado su indulto. Sin dejar de resaltar la faena del diestro hidrocálido que fue completa, si se es exigente, hay ocasiones que actúa muy despatarrado. Y no hay vuelta de hoja: si el juez de plaza ya había otorgado dos orejas a Rafael Ortega por la faena regular que se pegó a Papo, negro de 495 kilos de peso y marcado con el cabalístico número 13, al cual le metió el acero completo un poco caído pero suficiente que para que el astado doblara. Una oreja era suficiente porque la pidió el público, agitando pañuelos blancos, los cuales fueron repartidos hasta los cubeteros. Este ejemplar puso la nota dramática al brincar en dos ocasiones al callejón, pero sin consecuencias funestas por fortuna. Este Quinceañero fue, con mucho mejor ejempla que el novillote El Tío indultado por Ortega en 2008. Moisés Manzur abrió plaza, para torear a caballo a Cebollín, negro paliabierto tocado del pitón izquierdo. Se presenció una faena sin relevancia y al final, cuando el toro no doblaba, se escucharon dos avisos y el caballero fue abucheado. Rafael Ortega hizo su presentación para torear a Tío Fide (el cuarto cornúpeta que recibe este nombre en el mismo escenario). No se lució el tlaxcalteca, a terminar el astado en el caballo su existencia y cualidades. Víctor Mora recibió a su primer enemigo, Jobito de nombre y 505 kilos de peso. El de Aguascalientes que lució terno en blanco y oro, hizo buena faena con el capote excelente, y bien con muleta pudo haberse llevado los apéndices, pero falló con el estoque, mató hasta el segundo intento. Ricardo López, de grana y oro, con mucha voluntad, pero a su primer enemigo también lo acabó el picador. El nativo de Cuichapa no pudo imponer su voz. Fue revolcado en dos ocasiones. En su segundo, que cerro plaza, tampoco pudo ganarse nada al estar fatal con la espada. Los gritos en los tendidos que fueron dardos encendidos: ¡Qué chula novillada.... Fraude...!. Y tras las visitadas de Papo atrás de los burladeros: ¡Hay que meter más gente al callejón...!. |
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