Toros
Seis plazas de toros ha tenido Orizaba
El Sol de Orizaba
21 de octubre de 2009

Manelich Quintero

Orizaba, Veracruz.- Pues nada, que Dante Octavio Hernández Guzmán, autor del libro Orizaba en Tiempos de Toros, considera que más que una obra como tal se trata de "una serie de reportajes", para hacer énfasis históricamente en varios temas y todo indica que le dio al clavo, porque lleva de la mano al lector a saber gran parte de la historia de la Fiesta Brava en esta mágica Ciudad de las Aguas Cantarinas.

Un tema que está en la palestra debido a que mañana jueves se cumplen 15 años de que se efectuó la ceremonia de inauguración encabezada por el licenciado Patricio Chirinos Calero, gobernador del Estado de Veracruz en esa época, y el viernes se conmemora con la nostalgia que nos da el transportarnos al ayer, la celebración del primer festejo.

Por ello este domingo llueve, truene o relampaguee, se realzará la llamada Corrida del XV Aniversario de la Plaza de Toros La Concordia de Orizaba.

Ya mencionamos que Hernández Guzmán evoca en su obra las primeras corrida celebradas en Orizaba según documentos.

La Concordia es la sexta Plaza de Toros que relata la historia. La primera fue Plaza de Armas que tuvo vigencia de 1724 a 1850; Plaza del Carmen de 1854 a 1888; Plaza de la Joya de 1860 a 1896; Plaza del Paseo Colón de 1887 a 1930.

Plaza El Toreo de Orizaba, que era un proyecto muy ambicioso. Baste señalar que iba a tener un hotel aledaño y un complejo comercial. Pero poco a poco los recursos fueron escaseando y soplo la Plaza se erigió, y en partes, por lo que su arquitectura fue irregular y sufrió los estragos del sismo que en 1973 azotó a Orizaba, dando como resultado que entrara en acción la picota.

Y luego de sueños y más proyectos, por parte del ingeniero Luis Gutiérrez Príncipe, abrió La Concordia sus puertas el domingo 23 de octubre de 1994. Un escenario magno donde se han escrito muchas páginas de la historia de la Tauromaquia orizabeña.

La historia establece que fue en 1617 Felipe III ordenó que se habilitara la Plaza Mayor de Madrid para dar en ella las corridas reales.

La primera que se construyó ex profeso para la Fiesta Brava fue quizá la que sufragó la Real Maestranza de Sevilla, que duró hasta 1761 y que al cabo del tiempo fue sustituía por la que los sevillanos tienen ahora. En Madrid se levantó por orden de Fernando VI, en 1746, una plaza de madera, cerca de la puerta de Alcalá.

En España en al actualidad existen más de 500 plazas en todo su territorio.

Se asegura que la Plaza de la Real Maestranza de Sevilla, declarada Monumento Nacional, es sin duda la más grande en España.

No hay que olvidar que la Plaza más grande del mundo es la llamada Monumental Plaza de Toros México, enclavada en al colonia Nochebuena del Distrito Federal, aledaña al estadio Azul, tiene capacidad para 45 mil espectadores aproximadamente. Fue inaugurada el cinco de febrero de 1946.

Dante Octavio, a quien le nació la afición por la Fiesta Brava por la relación que tuvo con ella y la charrería su abuelo paterno, don Julián Hernández, quien tras una caída al realizar una mangana sufrió una caída de funestas consecuencias porque a causa de ella murió, y de su padre don Julián Hernández Hijo, quien también fue charro y fue gran aficionado a la Tauromáquica, establece que en "1943 se inició la construcción de El Toreo de Orizaba, que durara desde 1945, año de su inauguración, hasta 1973, en que a consecuencia de un temblor se tuvo que demoler... Este coso tuvo su época de oro en la década de 1950 a 1960 en la cual e presentaban verdaderas temporadas de corridas de toros y novillos...".

"...por esta plaza pasaron Manuel Rodríguez "Manolete", Luis Procuna, Luis Castro, "El Soldado", Fermín Espinosa "Armillita Chico", Fermín Rivera, David Liceaga, Lorenzo Garza ( en esta plaza efectuó su regreso en 1945, después de haberse retirado dos años antes), Carlos Arruza, Amado Ramírez, y caballistas como Juan Cañedo, Gastón Santos, Pedro Louceiro y otros más que formaban la pléyade taurina del momento, además actuaron con las mejores ganaderías de la época: San mateo, Atenco, Piedras Negras, Santín, Carlos Cuevas, etc..... En esta plaza sólo se tuvo un percance mortal, el fallecimiento de Cenobio Esparza, picador que al darle un tumbo un toro de la ganadería de Carlos Cuevas, sufrió estallamiento de vísceras...".

Sobre La apertura de la Plaza de Toros El Toreo de Orizaba, Dante Octavio establece "...bajo una idea de Don Andrés Piñeyro se empezó la construcción de El Toreo de Orizaba en el año de 1943, con un costo promedio inicial del proyecto de $800,00; habiéndose principiado la construcción con el dinero exclusivo del señor Piñeyro, pronto tuvo la necesidad de buscar entre sus amigos quienes desearan ser socios, debido principalmente a los problemas de las salas de cine de las que era empresario...".

"Entraron en sociedad con un cincuenta por ciento los señores Don Julián Arrechederra,

Don Francisco Jiménez, Don Salvador Jiménez Montosa, Don Baltazar Morante Diez y los señores Anau de la Ciudad de México, y Bernal, de la de Puebla de los Ángeles. Para su construcción se recurrió a la experiencia del arquitecto Rodolfo Zenteno, quien presentara una memoria descriptiva de la construcción que en páginas subsiguientes, dada su importancia reproducimos...".

Aseguran los enterados que ahí, en El Toro de Orizaba se vivió la época de Oro de la Fiesta de Fiesta en esta Ciudad de los Puentes, el autor de Orizaba en Tiempos de Toros aclara "Después de varias penurias sufridas por todos los socios, sus esfuerzos se vieron coronados en el mes de diciembre de 1944, en que fue terminada la obra; quedando pendiente para una segunda etapa la parte frontal, que contaría con restaurantes, salones de fiestas y un hotel en la esquina de Oriente Seis y Sur 25...".

Y si, el director del Archivo de Orizaba tiene razón cuando establece que "son reportajes" y vine la histórica fecha de la Plaza El Toreo de Orizaba: "Esta magna obra fue admirada en todo su esplendor el domingo 28 de enero de 1945 a las cuatro en punto de la tarde, momento de su inauguración; para ello, se habían repartido de antemano las invitaciones correspondientes y se contaba con al presencia del señor gobernador del Estado Don Adolfo Ruíz Cortínez; el General Maximino Ávila Camacho, gran aficionado práctico y rejoneador; del presidente del Consejo Municipal de la ciudad, el coronel José J. Araiza; quienes eran acompañados por distinguidos miembros de la colonia Española en pleno y gran cantidad de aficionados de distintas latitudes del centro y sureste del país, quienes asistieron atraídos por la popularidad incipiente de la plaza de Orizaba, púnica en su género en todo el estado y los circunvecinos, en cuanto a capacidad; obra ambiciosa proyectada al futuro desarrollo urbano de Orizaba...".

"Esta corrida inaugural, fue hispano-mexicana, efectuándose un mano a mano entre el diestro español Joaquín Rodríguez "Cagancho", conocido en México como "El Gitanillo de los Ojos Verdes", y el diestro mexicano Luis Castro, "El Soldado", quienes lidiaron seis ejemplares de la ganadería de San Mateo, Zacatecas, con divisa rosa y blanco, propiedad de Don Antonio Llaguno".

No hay que olvidar que Luis castro, que tenía un atractivo enorme para con las representantes del sexo bello, en especial de ambiente artístico, baste decir que tuvo un romance tórrido con Ava Garner. Nativo de Mixcoac en el Distrito Federal, barrio donde también vio la luz primera Octavio Paz, escritos mexicano ganador del Nobel de Literatura en 1990, también estuvo en la corrida con la cual se inauguró la Monumental Plaza de Toros México, alternando con "Manolete" Manuel Rodríguez y Luis Procuna, "El Berrendo de San Juan", con toros de San Mateo.

En la apertura del escenario orizabeño, Dante Octavio recuerda "Para esa tarde se tuvo el primer lleno del coso, y al toque del clarín, por primera vez partieron plaza los espadas mencionados con sus respectivas cuadrillas...".

"Debido a que por reglamento, en toda la corrida de dos alternantes siempre debe aparecer un novillero como sobresaliente, tocó en suerte para pasar a la historia del Toreo en Orizaba al joven novillero Ángel Cortés, quien posteriormente se perdió en el medio, ya que no hemos encontrado referencia alguna acerca de su actividad taurina...".

"El primer toro de la tarde fue Molinero Número 53 que le correspondió a Joaquín Rodríguez; siendo el máximo triunfador de esta corrida Luis Castro, "El Soldado", quien al toro Doradito, un cárdeno claro y veleto, de caja chica, bravo y alegre, le cortó las dos orejas y el rabo...".

Como complemento de la corrida inaugural "Como cambiador de suertes estuvo el banderillero Juan Sánchez, "Avileño", y puntillero el señor Ernesto Suárez, el médico de la plaza fue el afamado doctor Don Ramón Rocha Garfias con el apoyo del personal de Salubridad y la Cruz roja...".

Los aficionados y público general tuvieron para escoger su localidad. Ya que los precios de los boletos fueron: para los tendidos de Sombra desde trece a veinte pesos en la primera y en la novena fila, en Sol desde siete pesos hasta doce.

Fue así como se inició la historia de la Plaza de Toros El Toreo de Orizaba, que fue colapsado por el temblor de 1973. Pasaron 21 años sin festejos taurinos en Pluviosilla, hasta que La Plaza de Toros La Concordia de Orizaba abrió sus puertas.

En la mente de los aficionados a la Fiesta Brava, por desgracia son contados, está fresca la tarde en la cual partieron plaza Manuel Arruza, Jorge Gutiérrez y David Silveti, para lidiar toros de Reyes Huerta. Fue la corrida de la inauguración, tres lustros atrás y tan presentes en la memoria....¡Y, como dijo la Bandida...!.

Continuará