Opinión
Apatzingán
Manuel Bernal Saucedo
Aguas con los robos por teléfono

El Sol de Morelia
1 de diciembre de 2008

Una vez más se hace importante y necesario alertar a indigentes, pobres, ricos y millonarios, en fin, a todas las clases económicas de la sociedad; hay que recordarles la existencia de descarados, cuanti-escrupulosos, vándalos, malandrines o, más claro y descarado, rateros, quienes por medio de llamadas telefónicas, principalmente en esta temporada, pretenden engañar, y en ocasiones lo logran, con la mentira de que determinado familiar está o fue detenido en alguna de las aduanas o ciudades del norte del país. No se apresure y primero verifique que es verdad el hecho en mención.

Se han dado casos que este tipo de sujetos rateros, incluso algunos hasta de la misma familia que hacen llamadas telefónicas, diciendo que a determinado miembro que venía de Estados Unidos, le ponen emoción y despiertan el interés del oyente, diciéndole que traía la camioneta cargada de diversos artículos para regalarlos a sus familiares radicados en su lugar de destino, y e aquí el sistema para pedir determinadas cantidades de dinero, o bien, aseguran que chocó, atropelló a alguna persona o cometió algún tipo de delito que ameritó su detención y, para lograr liberarlo de la cárcel, el ratero buena gente exige que con urgencia le manden dinero, y, claro está, son fuertes sumas; otro de los argumentos es que fue asaltado, golpeado y está hospitalizado, en fin, dos de las muchas argucias de las que la sociedad debe estar prevenida y no aflojar el dinero a cualquier bandido que lo solicite.

Lo más recomendable es, si se reciben este tipo de llamadas, primero mantener la calma, no alarmarse ni proporcionar ningún dato que le pueda servir al ratero para cumplir su objetivo; en segundo lugar, de inmediato tratar de comunicarse personalmente con el familiar aludido o en su defecto en alguna persona de confianza que le pueda brindar con veracidad la información acertada, no está de más que incluso desconfíe de algún familiar, porque hay que reconocer que hasta en las más honestas hay abusivos y descarados que, tratando de sorprender la buena fe y aprovechando la temporada en que muchos paisanos se desplazan a distintas entidades del país, hacen este tipo de llamadas telefónicas.

Es importante recordar que en casi todas las temporadas vacacionales se dan este tipo de incidentes, y es que desgraciadamente en muchas ocasiones ha podido más el amor y la preocupación que la sensatez y la desconfianza; es por ello que no está de más hacer este tipo de alerta en toda la sociedad, porque se sabe que en estos días ya se han hecho ese tipo de extorsiones que no llevan otra finalidad que robar el dinero que a lo mejor el presunto afectado hasta lo pide prestado y quizá con grandes intereses, porque nadie puede presumir que con esta aguda crisis económica le sobre el dinero. Los rateros que trabajan en estas condiciones no se tientan el corazón para estafar incluso a su madre, utilizando voz y argumentos que de primera intención son convincentes, a tal grado que, como sea dicho, en muchas ocasiones les han dado resultados positivos y claro que agradables, pues a carcajada y mandíbula abierta reciben y dilapidan o gastan el dinero recibido, producto de su fechoría; por desgracia sucede que hasta después de haber mandado el dinero les pica la curiosidad por constatar la verdad y se quieren hasta morir cuando se dan cuenta que fueron víctimas de un vil robo. Por esa razón es importante reflexionar y verificar antes y no después de depositar el dinero, claro está que este comentario sin ventajas, dolo, ni mala fe, va dirigido única y exclusivamente a quienes tienen familiares en el extranjero y que tradicionalmente vienen a pasar la temporada navideña a sus lugares de origen, por lo que si usted, estimado lector, no está en estas condiciones, alerte a sus amigos a familiares que en un momento dado puedan ser víctimas de este tipo de vivales que por desgracia, por desvergüenza, por cinismo o por la crítica situación económica, están abundando. (A)
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