Opinión / Columna
 
Por caminos del amor 
Pregúntale al día
El Sol de Morelia
4 de septiembre de 2009

  Ve al día desde que aparece por la mañana y culmina al anochecer; observa esa parte clara, transparente y luminosa del tiempo con que definimos lo que conocemos por, DIA.

Contempla cómo llueva, truene o relampaguee, se renueva con la misma exactitud, servicio y esperanza, sin fallar una sola vez su amorosa misión; diariamente presente, formal y puntual, concediendo a todos doce horas por igual.

Obsérvale presto a conceder luz a la oscuridad del mundo, proyectando la iluminación del Creador que le asiste; absolutamente generoso, justo e imparcial con todo ser viviente; firme, derecho y fuerte no obstante la adversidad de las tormentas, vientos y tinieblas; consolando al sol cada que un grueso de nubes espesas le oculta la cara con que sonríe al mundo, como diciéndole que las nubes como llegaron se irán.

Obsérvale porque no se ha cansado de servirte dando luz física a tu existencia, tu persona, tu mundo, tu planeta y tu Humanidad, a lo largo de tantos siglos que parece nunca hubo un principio.

Mírale al amanecer cuando se te entrega convertido en esplendorosa aurora, pintando las cosas con los colores más familiares de la Creación para que tú puedas distinguirle de la noche, del color negro, del color muerte, del color sueño, del color inercia, del color nada. Mírale al medio día, cuando se desliza por el cénit en la cumbre de su majestuosidad, potencia y servicio, en abrazo pleno con el sol, su astro vital. Y mírale al atardecer cuando está a punto de ir a dormir y con el embrujo mágico de sus colores vespertinos se hace cómplice del alma, la sensibilidad, el encanto, la evocación, el suspiro, la inspiración, el romance y la belleza, para que tú crees un poema a tu vida, a la espiritualidad, al amor, a la entrega, a la complacencia, al éxtasis, a la pureza de Dios.

Contémplale atentamente porque cada doce horas trae un gran mensaje en el maravilloso regalo de la renovación, dándote la posibilidad de amanecer diariamente renovado-a para hacer una nueva vida a tu necesidad, experiencia y gusto. Mírale, obsérvale y contémplale atentamente, y pregúntale cómo 'él' que supuestamente carece de cerebro y corazón, es tan inteligente y sabio para ser como es...¡ve al día...y pregúntale!. ****A****
 
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