Opinión / Columna
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José Luis Alejo Castillo
Boquete financiero en la SEE
El Sol de Morelia
14 de diciembre de 2011
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Sí hay culpables en el terrible "boquete financiero" que padece Michoacán, acumulado desde 1992 y recrudecido en los últimos años. La federación redujo el apoyo a los estados y éstos, sin generar recursos propios, tuvieron que cubrir esos hoyos, so pena que de no hacerlo el magisterio llegaría al conflicto social. Los últimos dos gobernadores michoacanos hicieron su parte en el conflicto.
La llamada descentralización educativa se consolidó allá por los años 90 con Ernesto Zedillo, esta acción consistió en ceder el control de los servicios educativos a cada una de las entidades, que así se convirtieron en patrones del magisterio y, de paso la federación pulverizó el poder sindical en 32 secciones, con ello pretendió vulnerar la unidad de los mentores, hecho que se logró parcialmente.
Antes de ese hecho, cuando la educación era regida en su totalidad por la federación, el gobierno nacional aportaba 90 centavos de cada peso programado. Los estados, comprometidos a dar 10 centavos, no enfrentaban problemas de cobertura, tal como históricamente está registrado.
Con la descentralización, la Federación dejó de tutelar la docencia, la entregó a los estados y de paso redujo la aportación a 70 centavos por cada peso, y las entidades aumentaron a 30 centavos su aporte, en una situación que marcó desde ese momento el principio deficitario, si tomamos en cuenta que la Federación aporta el 98 por ciento de los presupuestos estatales, al menos en lo que a Michoacán se refiere.
El 20 de agosto del 2009 en Zitácuaro el gobernador Leonel Godoy Rangel expresó sobre este tema: "la descentralización educativa representa una grave carga para las entidades, ya que a partir de su aplicación el gobierno estatal debe aportar 30 por ciento del presupuesto total de ese sector. Varios gobiernos estatales tenemos dificultades". Nada se logró desde entonces.
La advertencia hecha tiene detrás un fondo muy serio que la sociedad debe ponderar: los gobiernos priístas de Ausencio Chávez y Genovevo Figueroa consolidaron en su momento la descentralización, Víctor Manuel Tinoco Rubí, con su orden administrativo, sentía ya la presión financiera y dejó regularizada la relación docente, que comenzó a recrudecer durante Lázaro Cárdenas Batel, quien en cada manifestación magisterial dio y dio sin autorización de la federación, así creó un terrible déficit que Godoy Rangel recibió, inflada la cantidad de prestaciones magisteriales. Para ese entonces el Estado se desfasó, sin el apoyo financiero del Gobierno Federal al que no tomó en cuenta en sus decisiones estatales.
El magisterio logró en cada minuta mayores ingresos que el Estado tenía que cubrir, mientras que la Federación hacía caso omiso de estos acuerdos unilaterales. Así, el Estado sacó dinero de donde pudo para no quedar a deber. Y se endeudó.
Hoy la SEE tiene que erogar cada año más de mil millones de pesos, y no de gasto corriente sino adicionales, de los cuales 80 millones son para uniformes y libros gratuitos, otros 80 millones anuales para plazas de egresados normalistas, y unos 900 millones de pesos más para las aportaciones obligatorias que se cubren en favor del ISSSTE, amén del gasto que evite la detonación de conflictos magisteriales. El déficit es millonario.
Lógicamente que sobre todo el sindicato democratizo, que es el más fuerte y representativo, porque el "institucional" se durmió en la nulidad con su líder Sarbelio, en cada uno de los movimientos y desde Lázaro Cárdenas lograron conquistas irrenunciables a la fecha.
La situación fue tan delicada, que en los últimos años el Estado utilizó las aportaciones de Pensiones, del ISSSTE, eliminó los pagos a Famsa, a cajas de ahorro, a las pequeñas empresas fantasma que trabajan fuera de la SEE, para utilizar ese dinero. Incluso por estas fechas se atrasó el pago de aguinaldo y las quincenas en favor de 60 mil trabajadores, de los cuales 45 mil son docentes y el resto administrativos.
Los trabajadores no están depuestos a ceder prestaciones alcanzadas. Muchos tienen razón, porque si bien en los 80s y 90s el salario de una plaza alcanzaba para comprar coche, tener servicios, vestido y comida, hoy la realidad es que se requieren de cuatro plazas para gozar de esos beneficios. Hay 9 mil mentores que reciben solo el 50 por ciento de sus plazas, y otros 300 tienen cheques en ceros, porque la devaluación se los ha comido y están endeudados.
Ese boquetote es arrastrado desde hace años y hoy fue la principal causa de la crisis. Porque hoy no creemos que el Gobierno Federal tome en sus manos la educación a sabiendas que sería patrón directo de los maestros, y es lo que menos quiere. Claro que el pleito Calderón-Godoy abonó más déficit. De eso no tenemos duda. Los errores marcan ahora el déficit y cada quien es responsable de sus actos. (R)
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