Opinión / Columna
 
Golpe de Timón 
Teodoro Barajas 
Candidatos
El Sol de Morelia
9 de febrero de 2012

  Un reagrupamiento de las izquierdas o sus caudillos, que casi es lo mismo, se ha concretado a diferencia del año 2006 en que Cuauhtémoc Cárdenas no respaldó al candidato de su partido Andrés López. La contienda del mes de julio comienza a sacudirse la modorra, Enrique Peña Nieto registra algún descenso en las encuestas, el Partido Acción Nacional presenta a Josefina Vázquez Mota y las izquierdas hacen jugadas quirúrgicas para evitar desprendimientos.

Todo puede ocurrir; lo mismo se puede registrar un vendaval de campañas sucias o yerros que mermen simpatías a cualquiera de los aspirantes, porque todos son vulnerables.

Conforme pasen las semanas y formalmente comiencen las campañas, seguramente se ajustarán las diferencias en las encuestas, Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto tratarán de ser políticamente correctos, medidos en lo que expresan, hasta cierto punto estereotipados. Andrés López siempre estuvo echado para adelante; ahora su estrategia se ha enfocado en una campaña en la que el amor es el eje central, lo cual tiene lecturas diversas.

Me llama la atención un dato. La ola que originalmente generó Enrique Peña Nieto en la capital del país ha sido efímera; quien contenderá por la Jefatura de Gobierno es Beatriz Paredes Rangel, política profesional, sólo que está sumamente rezagada respecto a Miguel Ángel Mancera quien será el abanderado de las izquierdas. El equipo que ha conformado el ex procurador del Distrito Federal se ha enriquecido con personajes de la talla de Porfirio Muñoz Ledo, René Drucker, Héctor Bonilla y seguramente le favorecerá la buena opinión que se ha generado en torno a la administración de Marcelo Ebrard.

Hacía mucho que no observaba un proceso interno en el Partido de la Revolución Democrática con la tersura relativa en que se desarrollaron para elegir a su candidato a la presidencia de la república y a la jefatura de gobierno capitalina. Marcelo Ebrard aportó sobriedad y respetó el resultado de las encuestas que definieron a Andrés López como el contendiente por segunda vez consecutiva.

En la capital, Miguel Ángel Mancera, candidato no militante perredista, ganó con una ventaja importante; la única inconforme fue Alejandra Barrales, quien tuviera un paso titubeante en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán.

Y digo del PRD porque el bloque denominado izquierdas tiene mayor movilidad gracias al Sol Azteca, único partido que cuenta con un surtidor de votos en el país con todo y los reveses que ha registrado en los últimos años, aún con sus criticables alianzas con la derecha y ultraderecha con el propósito legítimo, aunque inmoral, de ganar posiciones como sea.

Creo que México requiere de la izquierda en términos generales, pero que ésta sea una opción bien articulada, pensante, abierta y propositiva. La era estalinista ya es parte de los museos del horror; una izquierda tolerante y hasta cierto punto pragmática se ocupa porque el esquema de intransigencia resta lejos de sumar.

Andrés López se cuece aparte, porque las tribus internas del perredismo están hambrientas de poder y eso genera rupturas, desprendimientos, aparte de regresarles por la ruta de los fracasos.

Posdata: Santiago Creel parece anunciar su decadencia, la derrota que sufrió así lo enmarca, lo sitúa en un nivel casi a ras del suelo, lejos de la era foxista en que fue el precandidato favorito de Los Pinos, sólo que con tantos reveses a cuestas ya se ha convertido en un titán del fracaso. (J)
 
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