Opinión / Columna
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Epiqueya
Primitivo Sandoval
Zen
El Sol de Morelia
19 de marzo de 2010
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"En el paisaje de la primavera nada es mejor ni peor. Las ramas florecidas crecen de modo natural, algunas largas y otras cortas": Dicho Zen
El zen fue enseñado por Buda en la India, posteriormente introducido en China por Bodhidharma en el siglo VI e implantado en Japón por Dogen en el siglo XIII, quien es considerado el filosofo más grande del budismo junto con Nagarjuna.
El maestro Taisen Deshimaru enseñó su práctica en Europa desde 1967 hasta su muerte en 1982.
El zen se basa en la práctica de zazen (meditación). Sentados en la postura justa, la respiración se vuelve tranquila y natural y la actitud de la mente se mece entre la concentración y la observación.
Zazen nos permite vivir más conscientemente en contacto con nosotros mismos: cuerpo, sensaciones, percepciones y deseos sin ligarnos a ellos, y entrar así en contacto con nuestro verdadero ser original.
La esencia de zazen, de la práctica de la meditación, podemos encontrarla en la expresión shikantaza, que significa sentarse y solo sentarse.
Es a través de la práctica y sin esperar nada de ella, que podemos entrar en contacto con el espíritu puro y original que existe en cada uno de nosotros, a menudo oculto por nuestros pensamientos y emociones, abandonando así el egoísmo y armonizando con los demás, con la naturaleza y el orden cósmico. Todo lo que conduce al despertar está ya en nuestro interior.
LA REFLEXION
Nunca como ahora deseamos aquello de que "después de la tormenta viene la calma", por lo menos eso esperamos en cuestión climática y fenómenos naturales tan cruentos como los que sufrieron nuestros coterráneos al Oriente del Estado hace ya más de un mes, pero que aún quedan las secuelas por resolver. A todos nos afectó ese temporal en mayor o menor grado, pero sinceramente deseamos que a las personas más afectadas logren recuperarse lo mejor posible de sus desventuras y que llegue la ayuda efectiva, prometida por las instancias correspondientes y sobre todo que con la primavera que se inicia se encuentre un camino mejor para el bienestar de los michoacanos, mexicanos y todo ser viviente de nuestro planeta.
Ahora se pronostica que el verano será intenso, posiblemente las lluvias también, al igual que los vientos, y ni qué decir o predecir de los movimientos sísmicos que en cualquier momento aparecen causando catástrofes en diversas partes de nuestra América y del mundo. No cabe duda de que la naturaleza y la creación no están conformes con lo que el ser humano por una parte hace mal y por otra deja de hacer bien. Tal parece que después de siglos y siglos de existencia no aprendemos las lecciones más elementales para la convivencia pacífica, ecológica, respetuosa y creativa de beneficio mutuo que necesita establecer la raza humana, en armonía con los demás seres vivos.
Se busca en las estrellas la posible solución, y por una parte está bien, porque algún día puede ser necesaria la emigración hacia otros mundos (que dudo puedan ser tan benéficos para nuestra capacidad orgánica), pero si no somos capaces de cuidar nuestro medio ambiente natural ni siquiera en lo personal, menos tendremos el raciocinio de concienciarnos colectivamente para unificar criterios de mejorar ambientalmente que es lo mismo o equivalente a nuestra calidad humana.
La guerra en una u otra forma, entre nosotros mismos, nos tiene obsesionados desde la época de las cavernas y a pesar del gran desarrollo tecnológico y "humanístico", no logramos la sintonía que nos haga vivir amablemente. Puede más el egoísmo, la corrupción, la delincuencia, el poder mal entendido, la envidia y el tener que pasar sobre los demás para conseguir esos propósitos malsanos y abusivos con quienes tratan en verdad infructuosamente de mejorar las cosas, para bien de todos.
Bueno, pero en realidad no tenía la intención de hacer esta reflexión como lo acabo de escribir, sino más bien integrarme a las personas de buena fe y voluntad que cada año, con el arribo de la primavera buscan renacer física y espiritualmente con la energía natural del sol en este equinoccio y hacer lo posible para nutrir positivamente nuestra existencia a pesar de los contratiempos que igualmente son la razón de ser en nuestro paso por este mundo. Por ello, creo que el dicho Zen es muy elocuente si lo analizamos a fondo:
"EN EL PAISAJE DE LA PRIMAVERA NADA ES MEJOR NI PEOR. LAS RAMAS FLORECIDAS CRECEN DE MODO NATURAL, ALGUNAS LARGAS Y OTRAS CORTAS". (A)
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