Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Mitt Romney: no me preocupan los pobres
Organización Editorial Mexicana
10 de febrero de 2012

  Desde Miami

Me enferma la arrogancia de Mitt Romney, y más aún desde el día que en el foro organizado por la Cámara de Comercio hispana, el Miami Dade Collage y la cadena Univision, prohibió a unos estudiantes indocumentados, de los llamados "dreamers" que se le acercaran para hacerle una pregunta, como la estaban haciendo otros que sí tienen papeles, y peor aún, cuando el periodista Jorge Ramos le cuestionara sobre los que no pueden estudiar porque son pobres y le respondiera: "Hay universidades que no son caras, es cuestión de buscarlas".

Ahí muchos asistentes nos dimos cuenta de primera mano de la distancia que guarda con la realidad, el hombre que con más de doscientos millones en su bolsa y varios negocios exitosos que le producen más millones, estaría en camino de llegar a gobernar un país. Nadie entonces hizo eco de lo dicho en aquel foro, parecía que todo iría "miel sobre hojuelas".

Pero no.

Apenas al día siguiente de ganar las primarias de Florida, Romney no perdió oportunidad de volver a mostrar su prepotencia, que en esta ocasión sí fue repetida por todas las cadenas americanas ya que tocaba un punto álgido. La declaración de Romney a la cadena CNN gozaba de la más grande ignorancia e insensatez: "No estoy preocupado por los pobres -dijo- porque hay recursos para ayudarlos".

Salté de mi asiento al escucharlo. ¿Cómo es posible que ignore que más del sesenta por ciento de los que viven en EU están bajo, o en el límite del nivel de la pobreza?

¿Cómo puede ignorar que millones tienen diariamente a dos y hasta tres trabajos para poder cubrir los gastos mínimos de sus familias? ¿Cómo cerrar los ojos ante las inmensas filas de desempleados solicitando cada vez más el beneficio del Gobierno?

"No entiende -me dice una hispana- que habemos miles y miles de familias que sólo tenemos para dar de comer a nuestros hijos sandwiches de mantequilla de cacahuate y mermelada, porque no alcanza para más, y que ni siquiera comemos carne".

Y no entiendo cómo sus allegados no le actualizan sobre los que han perdido casas, los que son arrasados por las deudas, los que lo han perdido todo del 2009 a la fecha a raíz de la severa crisis económica.

Un sensato que hablaba ante un grupo me dio la clave del porqué de esa arrogancia del aspirante a candidato republicano.

"Es difícil para un millonario a quien nunca ha faltado el dinero, entender que hay otros que ven un billete de cincuenta dólares como algo venido del espacio".

Para el señor Romney, que las familias sean numerosas y que a raíz de eso los padres tienen que hacer inmensos sacrificios para sacar a los hijos adelante no implica nada, porque él mismo es padre de muchos hijos: "Siempre he proveído por mi familia sin que les falte nada".

¡Imposible que les falte con los millones que posee! Lo que no le permite insensibilizarse de lo que viven a su alrededor sus compatriotas pobres que hoy están más que indignados y preocupados al saber lo que él piensa de ellos.

¿Acabaría con la ayuda del seguro del desempleo? Si bien quizá no pudiera hacerlo, seguramente que la reduciría. ¿Y qué pasaría con las estampillas de comida, y los beneficios a los ancianos retirados?

No quiero especular. Sólo esperar que alguien le abra los ojos al señor Romney, ya que nadie puede aspirar a ser Presidente de un país siendo tan insensible.
 
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