México
Carta Magna, ley suprema que nos unifica: Calderón
Organización Editorial Mexicana
6 de febrero de 2011


Bertha Becerra / El Sol de México

Ciudad de México.- Nuestra Carta Magna no es un instrumento legal más, sino la Ley Suprema que nos hace una sociedad libre, una sociedad fuerte, una sociedad de principios y valores para construir un mejor futuro, afirmó en la ceremonia conmemorativa del XCIV aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917, el presidente Felipe Calderón.

En este marco puntualizó que las legítimas diferencias no pueden ni deben ser un obstáculo para tomar las decisiones que permitan conducir a México a un mejor destino. "Ninguna coyuntura política, ninguna coyuntura electoral, ninguna coyuntura de cualquier índole de detenernos ni entorpecer el camino que marca la Constitución. Sus objetivos son más altos que cualquier objetivo personal, partidista o de grupo", subrayó.

Ante los representantes de los tres Poderes de la Unión, gobernadores, integrantes del gabinete legal y ampliado, líderes sociales, sindicales y empresariales, académicos, rectores y representantes de las comunidades indígenas, escolares e invitados a esta sobria ceremonia en el patio central de Palacio Nacional, el Jefe del Ejecutivo, quien portaba la Banda Presidencial en esta cita con la República, dijo, además:

En la Constitución cobra forma el proyecto de nación, que es el Estado moderno. Es ella la fuente misma de nuestra libertad, de los derechos que nos permiten llevar una vida digna y buscar nuestro desarrollo. Ella consagra los valores de igualdad, de justicia, de libertad. La Carta Magna es el pilar de nuestra democracia.

Consideró que el orden constitucional es el más grande patrimonio que compartimos los mexicanos. De ahí la urgencia de socializar sus preceptos y mandatos.

"La urgencia también de entendernos todos como orgullosamente pertenecientes a una misma nación y al propio tiempo diferentes con una nación pluricultural, pluriétnica, donde las distintas formas de pensar no sólo se expresan en distintos partidos políticos, sino también, en distintas formas de ser, de entender, de vivir, de convivir.

Sostuvo desde el corazón político de la nación que en la Constitución del 17 está nuestro origen y nuestro rumbo y destino.

Y si bien, señaló que existen diferencias partidistas e ideológicas, regionales, de trayectoria, de credo y profesión, no pueden ni deben ser un obstáculo para tomar las decisiones que permitan conducir a México a un mejor destino.

Insistió el jefe de la Nación que bajo la democracia, la tolerancia y el respeto se conviertan las diferencias en un patrimonio que enriquezca a México "y hagamos de la política el principal generador de bienes públicos".

Demandó no perder la ruta que traza la Carta Magna y pidió trabajar juntos en todo lo que "nos acerque a una patria justa y próspera".

Contrario a lo que muchas veces de dice, manifestó el Jefe del Ejecutivo, en México, entre poderes y entre partidos "hemos alcanzado acuerdos, mismos que rinden frutos. Sé que tenemos muchos más por construir, pero con la voluntad nacional, con México puesto en la mira de todos, sé que esos acuerdos son posibles y habremos de alcanzarlos".

Luego reiteró que "debemos hacer frente unidos a toda amenaza a las libertades y a los derechos de los ciudadanos, fundamentalmente al crimen que atenta contra ellos. Tenemos que hacer frente unidos en la defensa de esas libertades y derechos consagrados por la Constitución", demandó.

Señaló que es indispensable disponer de herramientas para desmantelar la capacidad financiera y criminal de la delincuencia. "Tenemos un enemigo común y debemos hacerle frente en común y con determinación".

Y pidió iniciar esta nueva década con unidad de propósito y unidad de acción. "Orientémonos al centenario de la Constitución con la fuerza de lo mucho que nos une, con la fuerza de nuestros principios, valores e ideales; enfrentemos con ellos, resolvamos los problemas que nos ha tocado vivir".

Al término de su mensaje entregó ejemplares de la Carta Magna traducida a varias lenguas nativas: tzeltzal, toztzil, chol, otomí, mazahua, matlazintla, purépecha, huasteco, náhuatl, totonaca, tepehua y maya a indígenas de las mismas etnias.

"Se entregan estas traducciones porque sabemos que a través de la Constitución estamos hermanados los mexicanos más allá del color de nuestra piel y más allá de la lengua en la que hablamos".

Resaltó que es un acto de gran simbolismo porque la Carta Magna es el ordenamiento jurídico que nos une e identifica a los mexicanos y sobre todo, nos hace iguales ante la ley.