Opinión / Columna
 
Epiqueya  
Primitivo Sandoval 
El juego y Oliver Wendell
El Sol de Morelia
27 de febrero de 2010

  "Los hombres no dejan de jugar porque crecen, crecen porque dejan de jugar"

El autor: Oliver Wendell Holmes.

Oliver Wendell Holmes nació en Cambridge, Massachusetts, EEUU. Médico y escritor estadounidense y uno de los poetas estadounidenses más reconocidos del siglo XIX. Oliver Wendell Holmes fue el primer hijo de Abiel Holmes, historiador y ministro protestante y Sarah Wendell. Se educó por mandato del padre en la Phillips Academy, una academia religiosa calvinista. En 1825 fue aceptado en el Harvard College, destacándose en el aprendizaje de idiomas, dominando el francés, el italiano y el español. En esta época es cuando Oliver Holmes comienza a escribir, participando en diferentes congregaciones estudiantiles y formando parte de un libro de poesías. En 1830, tras dejar estudios en leyes, comienza a escribir poesía más asiduamente, redactando un pequeño poema para el diario Boston Daily Advertiser sobre la fragata estadounidense "USS Constitution" que iba a ser desmantelada. El poema patriótico fue publicado nuevamente a la semana siguiente y más tarde en numerosos periódicos y Oliver Holmes logró una gran popularidad. Aunque continuó escribiendo, se inclinó por su profesión, trabajando en un hospital. En 1833 viajó a París, Francia, para especializarse en métodos clínicos en la prestigiosa École de Médecine, volviendo a Estados Unidos tiempo después y logrando el doctorado en medicina en 1836 y trabajando en la facultad Dartmouth Medical School de 1838 a 1840. Tiempo después trabajó como profesor y médico en diversas universidades y centros de salud. En 1886, Oliver Holmes recibió el título Doctor Honoris Causa por la Universidad de Yale. Oliver Wendell Holmes fue autor de diversos tratados científicos, poesías elegíacas y novelas, aunque se le conoce sobre todo por sus charlas en prosa, donde aborda cuestiones de crítica y moral.

Oliver Wendell Holmes murió 7 de octubre de 1894 en Cambridge, Massachusetts, EEUU.

LA REFLEXION

Hay un libro de Florence Scovel Shinn, de Editores Mexicanos Unidos, S.A., titulado EL JUEGO DE LA VIDA Y COMO JUGARLO, que nos induce a reflexionar sobre que, la mayoría de la gente consideramos la vida como una batalla, pero que realmente la vida no es sino un juego. Nos hace pensar que si queremos participar en el juego de la vida, hemos de aprender cómo idear y proyectar cosas nuevas y si aprendemos a jugar de acuerdo con enseñanzas metafísicas, obtendremos la victoria convirtiendo el temor en confianza, el rencor en amor, la penuria en florecimiento y el egoísmo en nobleza, por lo que de esta manera aprendemos a reconocer los triunfos que nos llevan a la victoria final en este juego de la vida.

Dicho lo anterior, todo parece fácil, a nuestra disposición sin muchos problemas y que nada más depende de nuestra voluntad para conseguir nuestros propósitos y metas, con esfuerzo, perseverancia, entusiasmo y optimismo y no una pesada carga por hechos o circunstancias imprevistas, pero nos surgen varias dudas al respecto. Aquí en donde la autora del libro, nos sugiere entrenar nuestra mente para ejercer el juego de la vida y nos ofrece varias recomendaciones: Vencer el miedo, Utilizar en poder de nuestras palabras y repetir frases positivas diariamente, practicar la ley de reciprocidad, el amor y la buena voluntad. Tratar de mejorar para bien nuestra actitud, no obstante que no recibamos el mismo trato y a la vez cambiar positivamente nuestra actitud, recordando que la vida es como un espejo en el que mirándonos a nosotros mismos, podemos ver algo de los demás. Escucharnos a nosotros mismos es también recomendable para aclarar algunas cosas internas, antes de culpar a otras personas que posiblemente nada tienen que ver en determinadas situaciones, y si tienes enemigos, quítales las armas, bendiciéndolos. Estas y otras recomendaciones son analizadas con bases y ejemplos en el texto; pero yo sé que tanto usted amable lector como yo, tenemos muchas preguntas al respecto antes de volvernos positivos y jugar limpiamente, porque tememos que nuestros semejantes no lo hagan igual y en ocasiones hasta que se burlen de nuestra buena fe y voluntad, pero en verdad no perdemos nada, al contrario podemos tener un raciocinio más equilibrado y sin temores que nos agobien con energía mal dirigida, por el contrario su fortaleza física y mental aumentará y nuestros detractores cargarán con la duda, el arrepentimiento y la amargura mientras no hagan lo conducente, para remediar la falta cometida.

Sí amigos no hemos dejado de jugar, sólo que ahora, el juego de la vida es muy importante y trascendente, no es como cuando éramos niños o jóvenes, que nos enojábamos pero no pasaban unas horas o días en que nos volviéramos a ver como si nada hubiera pasado, y volver a jugar. Ahora es un juego de nuestra misma existencia como si fuera el Campeonato Mundial de cada ser humano mientras viva y que deseamos partir cuando llegue el momento, sin resentimientos, sin enemigos y sin que tengamos que morir en la ignominia, por el contrario, yo sé que todos (o la mayoría), deseamos el afecto final. Sí, todavía hemos de jugar hasta que el árbitro creador suene el silbato como señal que ha terminado nuestro juego. Es válida pues la frase de Oliver Wendell, con un agregadito muy personal:

"LOS HOMBRES NO DEJAN DE JUGAR PORQUE CRECEN, CRECEN PORQUE DEJAN DE JUGAR, PERO SIGUEN JUGANDO HASTA TERMINAR EL PARTIDO". (A)
 
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