Opinión / Columna
 
Epiqueya  
Primitivo Sandoval 
Ahora unan sus manos...
El Sol de Morelia
13 de febrero de 2010

  "Ahora unan sus manos, y con sus manos sus corazones"

William Shakespeare.

William Shakespeare nació en Stratford on Avon, Reino Unido, el año de 1564. Dramaturgo y poeta inglés. Tercero de los ocho hijos de John Shakespeare, un acaudalado comerciante y político local, y Mary Arden, cuya familia había sufrido persecuciones religiosas derivadas de su confesión católica, poco o nada se sabe de la niñez y adolescencia de William Shakespeare.

Según un coetáneo suyo, William Shakespeare aprendió "poco latín y menos griego", y en todo caso parece también probable que abandonara la escuela a temprana edad debido a las dificultades que atravesaba su padre, ya fueran éstas económicas o derivadas de su carrera política.

Sea como fuere, siempre se ha considerado a Shakespeare como una persona culta, pero no en exceso, y ello ha posibilitado el nacimiento de teorías según las cuales habría sido sólo el hombre de paja de alguien deseoso de permanecer en el anonimato literario. A ello ha contribuido también el hecho de que no se disponga en absoluto de escritos o cartas personales del autor, quien parece que sólo escribió, aparte de su producción poética, obras para la escena.

La andadura de Shakespeare como dramaturgo empezó tras su traslado a Londres, donde rápidamente adquirió fama y popularidad en su trabajo para la compañía Chaberlain's Men, más tarde conocida como King's Men, propietaria de dos teatros, The Globe y Blackfriars. También representó, con éxito, en la corte. Sus inicios fueron, sin embargo, humildes, y según las fuentes trabajó en los más variados oficios, si bien parece razonable suponer que estuvo desde el principio relacionado con el teatro, puesto que antes de consagrarse como autor se le conocía ya como actor.

Su estancia en la capital británica se fecha, aproximadamente, entre 1590 y 1613, año este último en que dejó de escribir y se retiró a su localidad natal, donde adquirió una casa conocida como New Place, mientras invertía en bienes inmuebles de Londres la fortuna que había conseguido amasar. La publicación, en 1593, de su poema VENUS Y ADONIS, muy bien acogido en los ambientes literarios londinenses, fue uno de sus primeros éxitos. De su producción poética posterior cabe destacar LA VIOLACION DE LUCRECIA (1594) Y LOS SONETOS (1609), de temática amorosa y que por sí solos lo situarían entre los grandes de la poesía anglosajona.

A partir de 1600, Shakespeare publica las grandes tragedias y las llamadas "comedias oscuras". Los grandes temas son tratados en las obras de este período con los acentos más ambiciosos, y sin embargo lo trágico surge siempre del detalle realista o del penetrante tratamiento psicológico del personaje, que induce al espectador a identificarse con él: así, HAMLET refleja la incapacidad de actuar ante el dilema moral entre venganza y perdón; OTELO, la crueldad gratuita de los celos; y MACBETH, la cruel tentación del poder. En sus últimas obras, a partir de 1608, cambia de registro y entra en el género de la tragicomedia, a menudo con un final feliz en el que se entrevé la posibilidad de la reconciliación, como sucede en PERICLES. William Shakespeare murió el año de 1616.



LA REFLEXION

De niño, cuando nos reuníamos la familia; tías, primos y otros parientes, no faltaba quien organizara algunos juegos infantiles, como "víbora de la mar", "las escondidas", "las cebollitas", "María Blanca", entre otros que ya no recuerdo. Pero si viene a mi mente que este último juego, al principio no me llamaba la atención, porque se me hacía muy femenino, solo para niñas y me negaba a participar, pero en una ocasión que cumplía años, me insistieron y más a fuerza que de ganas le entré al de "María Blanca". Como unimos nuestras manos a la derecha y la izquierda sentí una sensación muy agradable y hasta de cariño afectuoso con mis primos (una prima a la derecha y un primo a la izquierda), me sentí más y mejor integrado a mi familia y hasta la fecha, no obstante que ellos viven en otra ciudad, cada vez que nos vemos sentimos el afecto sincero, sano y amoroso de aquella época. Después, era de los primeros en participar, pues singularmente a partir de entonces se me quitó lo huraño (según decía mi mamá), y tuve más amigos, la mayoría de ellos, de corazón.

El tiempo pasó y como todo mundo nunca he negado un saludo de manos, bueno, sólo ahora que hubo esta restricción por la influenza humana, porque incluso en el curso-taller-seminario, denominado "ENTUSIASTICA", en la última sesión (entre otras cosas), nos despedimos entonando con agrado "AGARRENSE DE LAS MANOS", canción rítmica de José María Puron, que canta CHAYANNE, pienso y siento que además de unir nuestras manos estamos afectuosamente uniendo nuestros corazones en un evento inolvidable. La canción, usted recordará que dice así: "Agárrense de las manos, unos a otros conmigo; agárrense de las manos, si ya encontraron su amigo. Juntos podemos llegar donde jamás hemos ido. Juntos podemos llegar, unan sus manos conmigo. Si quieren venir conmigo a la tierra de las flores, si quieren buscar amores de los que aman de verdad; no dejen que yo me vaya con el corazón vacío, no esperen a que haga frío para empezar a buscar; el calor de un buen amigo, que les hable, que les quiera, que una palabra sincera puede las penas callar. Agárrense de las manos, unos a otros conmigo; agárrense de las manos, si ya encontraron su amigo. Juntos podemos llegar, unan sus manos conmigo".

Sí amigos, una cadena de amistad sincera y amor afectivo y efectivo es lo que debemos promover, empezando con nuestra misma persona, con nuestra familia, en nuestro trabajo, con los conocidos que podemos hacerlos amigos y agregar respeto, interés genuino en los demás (ahora que se necesita tanto con nuestros coterráneos del oriente del estado), comprensión hacia los demás, y por supuesto ayuda a quienes lo necesitan y podemos dar, no sólo en lo económico y material, también animando, alentando y entusiasmando el alma, el espíritu o la psique. Así, es otra forma también de contrarrestar el odio, la venganza, la delincuencia, los crímenes que cortan de golpe lo único que vale la pena de cualquier ser humano: LA VIDA.

Probablemente, usted amable lector(a), al ver la frase que nos ocupa. Pensó de momento al igual que yo, que esta cita podría ser de un sacerdote, rabino, o alguien parecido, porque estas palabras habitualmente se dicen en ceremonias de recién casados, pero nuestro famoso y muy distinguido autor, como ya usted habrá visto en los datos biográficos, nada tuvo que ver en esos eventos religiosos, pero por su cuenta y pensamiento filosófico, también fomentaba con armonía de buen ser humano, la buena fe y voluntad con el ingrediente básico y definitivo del amor:

"AHORA UNAN SUS MANOS, Y CON SUS MANOS SUS CORAZONES". (A)
 
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