Morelia
Huyen damnificados a Estado de México
Cientos de historias de vida, valor y humanidad pueden contarse entre los michoacanos refugiados en San José del Rincón luego de que la lluvia se llevara todo lo que tenían. Fotos: José Luis Díaz.
*** Una mujer que recién dio a luz cruzó el cerro con su bebé en brazos; otras féminas lo hicieron embarazadas
El Sol de Morelia
9 de febrero de 2010

José Luis Díaz

San José del Rincón, Estado de México.- El desgajamiento de cerros y deslaves, que han dejado 27 muertos, decenas de desaparecidos y pueblos desolados, provocaron el éxodo de más de mil damnificados michoacanos hacia el Estado de México.

Un grupo de aproximadamente mil 300 afectados logró salvar la vida, caminando hasta dos horas entre el monte, hasta llegar a este lugar.

Enclavado en la zona montañosa que limita con Michoacán, San José del Rincón dio alojamiento a familias completas que huyeron de la inundación en Angangueo.

Pocos hasta ahora saben de ellos. Pocas autoridades se han acercado a preguntar su situación, pero aquí están y luchan por subsistir.

En los albergues habilitados por el Ayuntamiento de este lugar, apoyado por el gobierno mexiquense, se escriben innumerables historias de sobrevivencia que hasta ahora han pasado desapercibidos para otras autoridades.

Tal es el caso de una mujer que se aventuró a cruzar el cerro, a sólo unas horas de haber dado a luz.

"Estoy impresionada por el caso de una señora que cruzó el cerro en la noche, llegando a una escuela. Ella tenía unas horas de haber dado a luz, traía a su menor hija en brazo, con las heridas normales de una madre parturienta, así cruzó la creciente del río, con el único fin de poner a salvo a su bebé recién nacida junto a 40 personas más que huyeron de sus casas.

"Cuentan que se refugiaron en una escuela y como vieron que se la iba a llevar el agua, decidieron mejor huir hacia acá, en la oscuridad de la noche.

"Sus familiares le decían que cómo iba a seguir así, que se iba a morir, pero ni el lodo, el río, nada la detuvo y llegó caminando; la recogió una patrulla, ella venía muy hinchada de su piel, de sus ojos", contó María Teresa Ríos Rangel, presidenta del DIF Municipal.

En entrevista, la funcionaria confesó que en ese grupo de sobrevivientes un hombre no logró cruzar. Falleció en el intento.

"Los michoacanos que están acá con nosotros, no pudieron irse a otro lado, ya que todos los caminos estaban afectados y nosotros los queremos ayudar de todo corazón.

"El gobernador Peña Nieto está enterado de esto y giró instrucciones para que hiciéramos todo lo humanamente posible por ellos.

"Todo el pueblo de San José del Rincón se solidarizó con nuestros hermanos en desgracia, lo único que nos preocupa un poco son las personas de la tercera edad, quienes sufren diabetes e hipertensión, además de personas que traían diarreas y enfermedades respiratorias pero se les está tratando humanamente", comentó.

En los albergues, la gente se pregunta por qué su alcalde Alfredo Olmos Moreno no se ha acercado para saber cómo están, para ofrecer ayuda.

Tampoco se explican la ausencia de representantes de Protección Civil del Estado, a cinco días de la contingencia que prácticamente sepultó a su pueblo.

El único alivio que encuentran es el calor ajeno, ese que las autoridades mexiquenses les han brindado sin pedir nada a cambio, sin intereses electorales ni de poses, pues ninguno de los anganguenses vota aquí.

"FUE ATERRADOR"

Pabla Martínez Peralta no puede ocultar el dolor ni el terror al ver que el cerro se agolpaba sobre las casas, arrasando todo a su paso.

"Todos sufrimos el mismo terror, nadie nos ayudo a salir, todos como hermanos nos gritamos para que saliéramos. Nosotros no podíamos salir porque todo se trozo, había palos, los caminos estaban tapados, no encontrábamos salida. T

"Tuvimos que subir todos por que el lodo nos llegaba arriba de las piernas. Las autoridades del estado de México son las que nos están ayudando, porque no existimos para los de Michoacán", reprochó.

Muchos de los damnificados que lograron ponerse a salvo llegando a este lugar, vivían en el Barrio de Dolores, una de las zonas arrasadas en Angangueo.

Flora Sánchez Hernández no ha podido regresar a ver lo que quedó de su casa, si es que algo quedó de pie.

"No sé quien se quiera regresar porque es una cosa muy fea; ese día cuando empezó a bajar el agua, yo oí una piedra con un ruido muy fuerte, abrí la ventana y vi como venia el agua, me preocupe mucho", recuerda.

Miguel García López revela que la avalancha de lodo y rocas los despertó a las 2 de la mañana, como si se tratara de una pesadilla.

"Mis hijas vivían enfrente de mi casa, a las 2am llegaron porque su casa se estaba inundando, después se empezó a meter a la mía y empezamos a correr. Cuando ya estaba todo en lodo trate de sacar el agua, como por un canal, pero después llegaron más de mis hijos a sacarme porque venía más agua.

"Un trozo de lodo se llevó su pobre casa, por eso ahora esperamos que nos ayuden a todos los que estamos aquí alojados; estábamos viviendo 8 en mi casa, 3 adultos y 5 niños, bendito se Dios nos salvamos", dijo.

Las historias de sobreviviencia se cuentan casi a cada paso en los albergues de San José del Rincón.

Además de las afectaciones en viviendas, el frente frío número 29 y las fuertes lluvias que ocasionó dejaron golpeada también la economía de los anganguenses.

José de Jesús García Sánchez es uno de los 20 socios de la Unión de Muebleros de Angangueo, considerada una de las principales fuentes de empleo en el pueblo. Hoy ya no existe, el agua también se la llevó.

"Somos la única fuente de trabajo que tiene Angangueo, porque el Ayuntamiento nomas tiene unas 80 personas, y nosotros alrededor de 350 personas trabajando y ya nos quedamos sin nada.

"Le pedimos a las autoridades que vea por nosotros, no hay fuentes de trabajo más que nosotros, que nos tomen en cuenta", suplicó.

Georgina Díaz Vázquez pide que las autoridades les ayuden para iniciar de nuevo, pues el torrente se llevó todo.

"Mi casa se la llevo la creciente, estamos desesperados, no tenemos ni ropa ni zapatos. Llegamos aquí por el monte, caminamos como 2 horas, con lluvia, con aire, sentíamos que los arboles nos caían encima, Dios nos puso en este camino porque las autoridades de aquí nos han tratado muy muy bien", dice.

"Fue algo desastroso que nunca habíamos visto en la vida", asegura por su parte Rodolfo Márquez Sánchez, otro damnificado.

Entre los sobrevivientes hay también quienes trabajaban para el gobierno de Angangueo, como el policía J. Refugio González Vázquez.

Este agente admite que en medio de la contingencia recibió una llamada del director de Seguridad Pública, donde llamaba a todos los elementos a congregarse. Pero para Refugio, lo más importante en ese momento era salvar la vida de su familia y ayudar a sus vecinos.

"Yo trate de ayudarle a la gente donde el agua corto la carretera y como oficial me puse a avisarle a la gente del barrio para que se saliera, entonces todos empezaron a caminar para acá, donde estaban antes los militares y federales acampando.

"Cuando el cerro se deslavo ya no pude auxiliar a las demás gentes, otras se quedaron en la escuela y capilla, en ese momento a las 3 de la tarde desapareció toda la colonia centenario", recordó.

Hasta ayer las autoridades continuaban la búsqueda de cadáveres y el recuento de daños en el área afectada.

Los damnificados se cuentan por miles, y tal vez decenas han encontrado refugio fuera de su estado, aunque aún no se sepa de ellos porque, la única funcionaria michoacana que los ha visitado es la secretaria de Seguridad Pública, Minerva Bautista Gómez, finalizaron diciendo los entrevistados. (R)