Comunidad y cultura
Remodelan palacio principal de Bellas Artes por Bicentenario
Una de las características del Palacio de Bellas Artes es que alberga todas las disciplinas, lo cual significa una exigencia mayor para ponerlo a punto. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
18 de noviembre de 2009


DPA

Ciudad de México.- La sala está completamente desnuda. El escenario que pisaron Maria Callas, Luciano Pavarotti y Rudolf Nureyev desapareció. Y también las butacas desde las que el público aplaudió a Zubin Mehta, Plácido Domingo o Les Luthiers.

Una remodelación, que culminará en 2010 después de dos años de trabajo y más de 100 años de espera, ha dejado sin su antigua vestidura a la sala principal del histórico Palacio de Bellas Artes.

Ahora, hay que ponerse un casco para entrar. "Es por seguridad", dicen los encargados de la obra, mientras los periodistas se asoman al hueco de siete metros de profundidad que quedó donde antes estaba el escenario, durante un recorrido para la prensa.

"Cuando se abrió el Palacio de Bellas Artes en 1934 gozaba de la tecnología de punta, estaba a la vanguardia de la tecnología teatral", dijo el coordinador técnico de la remodelación, Phillippe Amand. "Lo que estamos haciendo es volverlo a colocar en ese nivel".

Los sistemas manuales instalados en 1908 durante el proceso de construcción del recinto, que duró tres décadas, ya quedaron obsoletos. La maquinaria teatral original está siendo reemplazada por sistemas totalmente motorizados.

También se están colocando nuevos sistemas de iluminación y sonido, salidas de emergencia en el foso de la orquesta, un sistema contra incendios automatizado y nuevos sistemas eléctricos e hidráulicos, entre otros.

Habrá 180 micrófonos de alta definición repartidos por la sala, se quitará el declive del escenario, propio de los teatros antiguos, y se colocará butaquería nueva, eliminando 150 sitios -para quedar en un aforo de mil 650- de manera que los espectadores ya no estén tan apretados entre fila y fila.

Las labores llevan un 40 por ciento de avance y parten de la premisa de que la remodelación debe conservar el espíritu original del teatro, cuya construcción comenzó en 1904 y concluyó en 1934 con un nuevo arquitecto, luego de ser interrumpida por la Revolución Mexicana de 1910.

La directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Teresa Vicencio, señaló que la nueva sala se reinaugurará en septiembre de 2010, coincidiendo con los festejos principales del Bicentenario de la Independencia de México.

El costo total de los trabajos será de 600 millones de pesos. Una de las características del Palacio de Bellas Artes es que alberga todas las disciplinas, lo cual significa una exigencia mayor para ponerlo a punto.

"Aquí tiene que tocar la sinfónica y hay ópera y hay danza y hay teatro. De pronto, diseñar un sistema que funcione de manera óptima para todas disciplinas es muy difícil", indicó Amand.

Lo único que ha quedado en su lugar es el telón de cristal de 22 toneladas encargado a la casa Tiffany de Nueva York a principios del siglo pasado. Fue elaborado con un millón de piezas de cristal, que muestran los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

Los cambios también ayudarán al Palacio de Bellas Artes a quitarse peso de encima. "Había una cantidad de acero que no va a ser igual al final de la remodelación", señaló Amand.

Según explicó Mario Eduardo de León, asistente del asesor de ingenierías, la gran estructura, que se hundió progresivamente durante décadas en el suelo lacustre de la Ciudad de México, "va a pesar tres veces menos de lo que antes pesaba".