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Michoacán
Bambú, alternativa para salvar los bosques michoacanos
La plantación de bambú puede recuperar suelos de la erosión y formar cortinas rompevientos en donde se ha depredado el bosque. Fotos: Archivo.
*** En la frontera norte de México se encuentra el mayor consumidor mundial de los productos terminados
El Sol de Morelia
15 de noviembre de 2009
Salvador Alcalá/ Corresponsal
Morelia, Michoacán.- La plantación ordenada del bambú en zonas que han sido deforestadas y que ahora son parte de los predios erosionados que azolvan los cuerpos de agua en la entidad, se plantea como una solución viable para recuperar suelos y crear barreras rompevientos que permitirían ayudar al ecosistema y se tendrían materias primas para crear muebles, artesanías y alimentos. El potencial de los bambúes nativos de México ha sido utilizado muy limitadamente, por razones históricas, culturales y económicas. Generalmente la planta es denigrada y combatida, por que se le considera una plaga, particularmente en las zonas donde se cultiva café, plátano, tabaco y cacao, y se cría extensivamente el ganado vacuno El bambú es un recurso natural que ha sido aprovechado intensamente por el hombre durante milenios en las regiones más populosas de la Tierra. La planta es común a todas las regiones tropicales; en algunos continentes se extiende al norte y al sur de los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Desde luego que si la propagación y el crecimiento de esta planta, como ocurre con muchas otras, no se sistematiza y controla, es tal su energía que efectivamente puede estorbar e incluso impedir el desarrollo de casi cualquiera otra. Es hasta tiempos muy recientes, y tomando como referencia las experiencias de campo y laboratorio de Colombia, Costa Rica, y Brasil, que se está considerando seriamente en México la posibilidad de utilizar el bambú como un recurso alternativo, complementario y sustituto de materiales que tienden a escasear rápidamente. Tal es el caso de la madera y su principal derivado, el papel. El propósito de este texto es analizar y caracterizar la naturaleza del bambú y su capacidad potencial para sustituir el empleo de la madera en diversos usos, procurando mediante este relevo generar beneficios económicos, sociales y ecológicos al país. Al mismo tiempo intenta establecer las condiciones que podrían favorecer el inicio y el desarrollo de su cultivo, así como la comercialización de sus productos El estudio pondera ese potencial y estas posibilidades con referencia, en todos los casos, a las condiciones nacionales con relación al ámbito mercantil mundial. Actualmente, desde el punto de vista comercial la producción del bambú en México puede considerarse inexistente y, en consecuencia, la participación del país en el mercado mundial de este recurso y sus derivados es mínima, prácticamente nula. El bambú es natural y renovable, cultivado en forma sistemática, con una tecnología simple y de bajo costo llega a conformar, en un tiempo relativamente, breve plantaciones forestales perennes, sujetas a pocos riesgos, cuya producción puede colectarse y habilitarse con facilidad y sin grandes gastos para colocarla en el mercado. Su composición orgánica y estructura morfológica, así como la calidad leñosa de sus tejidos le confieren al bambú capacidades que lo sitúan entre las especies forestales más útiles y de mayor rendimiento comercial, capaz de suplir eficazmente a la madera arbórea en varias aplicaciones. Las características que lo ubican favorablemente sobre otras especies forestales son: Se reproduce y prospera fácilmente con cuidados y a bajo costo. La rapidez de su crecimiento supera a la de cualquier otra planta. Las plantaciones de bambú son perennes si se les trabaja adecuadamente, ya que los tallos se reproducen repetidas veces a partir del mismo rizoma durante decenas de años. Es un material con altos índices de resistencia mecánica y al mismo tiempo muy ligero y fácilmente manipulable. Los costos de arrastre y almacenamiento son bajos, muy inferiores en comparación con los de los rollizos de árbol. Instalaciones, herramientas y equipos necesarios para su manejo y procesamiento son sencillos y de bajo costo. La transportación del material en el campo puede hacerse mediante vehículos ligeros, incluso manuales, por caminos y brechas sin revestimiento. PRINCIPALES USOS MATERIAL PARA LA CONSTRUCCION En el campo, como acotamientos, barreras rompevientos y sombríos; en obras de protección y control de tierras y aguas; para el manejo de cultivos, constituyendo estacas, apoyos, respaldos y puntales; en la construcción de viviendas, cercas, corrales, cobertizos, asoleaderos, graneros, depósitos para materiales, máquinas y herramientas; establos, puentes, embalses, barreras de contención, etc. En la realización de obras civiles y arquitectónicas, para soportar y apuntalar cerramientos y entresuelos, troquelar cimbras, entibar muros, ademar excavaciones, hacer andamios, formar casetones, etc.; formando parte integral de las construcciones en estructuras, entramados, pisos, viguerías, techos y plafones; utilizado como columnas, postes, balaustres, barrotes o pasamanos; constituyendo muros, recubrimientos y acabados. PRODUCTOS INDUSTRIALES. Tableros rígidos, contrachapados y aglomerados; duelas, parquets, adoquines y tejas, puertas, closets y componentes arquitectónicos prefabricados modulares. ALIMENTACION. Brotes o cogollos de bambú procesados y empacados para la exportación. Para la obtención de etanol, celulosa y pulpa para la fabricación de papel. REGIONES PRODUCTORAS POTENCIALES Las condiciones físicas y ambientales en las que prolifera el bambú son las que caracterizan a las regiones de clima tropical húmedo con vegetación de bosques mesófilos de montaña y de bosques tropicales, tanto perennifolios como caducifolios y subcaducifolios. El área que estas regiones ocupan, en conjunto, representa el 36% del territorio nacional. Dentro de ellas hay zonas que son especialmente favorables al cultivo del bambú, debido a la conformación del terreno, a la calidad del suelo y a la periodicidad de las lluvias. Estas se localizan en una alta proporción sobre las vertientes del golfo de México y del océano Pacífico, que corresponden, por una parte, a zonas de los estados de San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla y, mayoritariamente a los de Veracruz, Tabasco, Campeche y Quintana Roo. Por la otra, sobre la costa sur, a los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Colima, Nayarit y Sinaloa. En estas regiones, en las mejores tierras prevalecen los cultivos de café, plátano y tabaco, con los cuales el bambú no disputaría el espacio fértil, ya que éste se acoge a terrenos más escabrosos. PAISES EXPORTADORES Y UBICACON DE MEXICO Los principales países exportadores de bambú, con un cierto grado de elaboración, son China y la India. Ambos países controlan aproximadamente el 80% de la producción mundial. China, Taiwán, Tailandia, Sudáfrica, Israel, Indonesia y Japón son predominantemente los que exportan el bambú como materia prima. México no cuenta con una producción comercial suficiente que garantice una oferta mínima capaz de satisfacer mercado alguno, ni propio ni externo. PAISES IMPORTADORES Y UBICACION DE MEXICO Estados Unidos es uno de los mayores consumidores de bambú, sus importaciones alcanzan los tres millones de dólares. De ellas, el 71%, proviene de China y el resto de Taiwán, Tailandia, Sudáfrica, Israel, Indonesia y Japón. Los cogollos de bambú constituyen una parte importante de estas importaciones, ya que un amplio sector de la población de ese país es de origen asiático y los consume regularmente como parte de su dieta; asimismo, otros sectores gustan de ellos como bocadillos o complemento de diversos platos. Las perspectivas para la posible producción mexicana de este alimento procesado y empacado son muy promisorias, ya que actualmente estos productos proceden casi exclusivamente de Asia. Es notable el costo de transporte en que incurre la economía norteamericana con las importaciones de bambú. Más de medio millón de dólares, casi el 19% del valor del monto total de las importaciones le cuesta traerlo desde la región asiática. El comercio exterior mexicano de bambú es deficitario. En 1995 las importaciones, provenientes de Taiwán, superaron a las exportaciones en casi 4 veces. Su posición es como comprador, importador de estos productos. El bambú, recurso forestal maderable, nos lleva a valorar la importación de productos de madera que hace nuestro país: en 1995 las importaciones nacionales de madera y sus derivados casi alcanzaron los 5 mil millones de dólares, destacando la pulpa de papel, la celulosa, el cartón y todo tipo de papeles, que contribuyeron con el 89% del total. La de tablas, tablones y viguetas representó en 1995 el 12% del total de las importaciones de madera, con un valor de 2.2 millones de dólares. Con fluctuaciones en el periodo de 1992 a 1994, que van desde los 7.5 a los 2.2 millones de dólares, el 98 % de estas importaciones procede de Estados Unidos. Todos estos datos indican el potencial del mercado para el bambú que México podría producir, ya que su utilidad primaria es como sustituto de la madera en muchas de sus aplicaciones, en condiciones que lo favorecen. CONDICIONES DE COMPETITIVIDAD PARA UNA PRODUCCION NACIONAL A México le favorece comercialmente su situación geográfica, cercana y de fácil acceso, tanto por vía terrestre como marítima a Estados Unidos y Canadá, dos de los mayores consumidores de bambú en el ámbito mundial. Las ventajas de esta situación se fortalecen gracias a la disminución de gravámenes, facilidad de transporte y otras condiciones, producto de acuerdos internacionales como el Tratado de Libre Comercio. Igualmente lo privilegia su posición entre los océanos que son dos vías de navegación directa a los principales puertos de los países más desarrollados económicamente en la cuenca del Pacífico, en Europa y Norteamérica. Deben considerarse también, en este caso, entre los factores que pueden favorecer a México en la competitividad del bambú, el bajo costo del país, que reúnen producción, mano de obra campesina en amplias regiones. LOS PRODUCTORES POTENCIALES La gama de posibles productores de bambú es muy amplia, como ya se ha dicho, incluye en distintos grados y con propósitos diferentes a prácticamente todos y a cualquiera que practique la agricultura en las regiones tropicales húmedas del país. Sin embargo aquellos que potencialmente podrían participar en proyectos de producción y comercialización con la intención de llegar a sustituir efectivamente, en la práctica y en el mercado, a la madera en muchas de sus funciones, el perfil de los posibles productores es mucho más específico. De acuerdo con estudios, los cafeticultores serían los primeros interesados en el bambú como cultivo complementario comercial, aunque la definición de la viabilidad y conveniencia del establecimiento del cultivo depende de un análisis concreto en cada caso. Entre los cafeticultores hay dos sectores productivos principales, uno es el de los grandes productores, con capital, tecnología avanzada y mayor capacidad de producción; éstos han desarrollado una estructura de administración y comercialización de gran dimensión y altamente eficiente que no requeriría mayores esfuerzos para incorporar la producción del bambú en sus programas de acción. El otro sector es el de pequeños productores, que en su mayoría son indígenas y que trabajan bajo el régimen de tenencia de la tierra denominado minifundio; es un sector que cuenta con un bajo nivel tecnológico, que produce y transforma su producto con una organización sustentada en el trabajo familiar y que se realiza con herramientas y maquinaria más bien sencilla y manual. Sin embargo en esas condiciones los pequeños productores ha encontrado en la producción de alta calidad un sustituto a la cantidad -por ejemplo, son los más involucrados en la producción de café orgánico- y con base en la calidad lograda han conseguido también la formación de organizaciones que les permiten una comercialización en cada vez mejores términos. El tipo de explotación del bambú que podrían realizar estos dos sectores es evidentemente distinto. Las grandes plantaciones serían mayormente atractivas para los empresarios con más poder económico, quienes tendrían posibilidades de iniciar sin tropiezos la producción en el volumen que requiere una explotación industrial de la planta. A este tipo de productores les interesará, desde luego, la posibilidad de utilizarlo en sus propias agroindustrias como un sustituto de la madera y en la producción de pulpa de papel con miras al consumo nacional y a la exportación. A los pequeños productores les interesará el potencial del bambú para la creación de bosques protectores y de explotación en menor escala, como un cultivo complementario y diverso, acorde con el concepto del desarrollo sustentable, debido a que la sencillez de su cultivo, cosecha y aprovechamiento no exige grandes inversiones, sino que depende más bien de herramientas y métodos de trabajo semejantes a los cotidianos para este tipo de agricultor. (R) |
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