Michoacán
Invadidos, barrancas y terrenos de donación
El Sol de Morelia
4 de noviembre de 2009

Uruapan, Michoacán.- El gobierno tiene todo el derecho de desocupar a quienes invadieron barrancas o terrenos, pues son precisamente propiedad federal y, si no se respetaron lineamientos, decretos y cualquier documento que permitiera a los invasores ocupar esas zonas, están en peligro de que en cualquier momento sean retirados o multados por hacer caso omiso a las disposiciones que previamente se han establecido desde hace años.

Varias personas que omitieron sus nombres dieron a conocer que la barranca que está ubicada en la calzada Benito Juárez, donde antes estaba el conocido restaurante El Mochiller, a un costado de la calle Francisco Villa, pertenece a Conagua; además se tiene establecido oficialmente que por lo menos a cuatro metros de donde pasa el canal de agua, no debe haber casas o negocios, de tal manera que eso es una violación a las vías de comunicación y una agresión al entorno ecológico, porque se requería realizar algunos trabajos tendientes a la conservación, sinónimo de que algunos funcionarios incurrieron en el error de vender o permitir esa anomalía, lo cual en el futuro puede acarrear problemas fuertes, al hacerse la investigación respectiva y que la dependencia tenga que volver a ocupar esa parte mencionada.

Por otro lado, en la invasión que se realizó a un costado del Seguro Social, de acuerdo a los datos que se tienen, ello es parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; también ahí se corre el riesgo de que haya una intervención de las autoridades, porque se debe contar con la documentación oficial para tener derecho a instalarse, pero se cerró el caso y no se supo bajo qué circunstancias apoyaron esta situación; por ello existe la creencia de que se podrá actuar conforme a derecho para aclarar las cosas.



UNA FRANJA VENDIDA

En el año 2001 se realizó un contrato de compra-venta de inmueble celebrado entre el organismo público descentralizado del gobierno federal, Ferrocarriles Nacionales de México, representado en este acto por su apoderado jurídico, José Luis García Santoveña y por otra parte la señora Beatriz Eugenia Ríos Meza. Hay varios aspectos que son oficiales y que se deben tomar en cuenta.

Pese a que la mayoría de los habitantes de La Cedrera, en sus diferentes secciones, tiene una supuesta escritura, la realidad es que se creó una persona física que nada tenía que ver con el verdadero dueño de esa área, Ferrocarriles Nacionales de México, que es el que tiene la batuta para actuar y poder llegar a un acuerdo con la gente que desde hace años invadió ese terreno; por cierto, es sumamente importante porque era el pulmón de la ciudad de Uruapan y se acabó, dando origen a una serie de cambios climáticos por la indiscriminada tala de los cedros que también eran el orgullo de los habitantes de esta Perla del Cupatitzio.



ANTECEDENTES

1.- Manifiesta Ferrocarriles Nacionales de México, por conducto de su representante, que es un organismo público descentralizado del gobierno federal que fue creado mediante decreto de fecha 11 de diciembre de 1948, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre del mismo año y confirmada su legal existencia mediante decreto de 5 de diciembre de 1984, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 14 de enero de 1985.

2.- Es objeto del contrato consignado en el presente instrumento, una fracción de terreno que tiene la superficie a que se hace referencia en la cláusula primera de este instrumento, la que es parte de superficie mayor con extensión de 10 mil 361 metros con 24 decímetros cuadrados, que fue desincorporada del patrimonio de Ferrocarriles Nacionales de México, conforme al procedimiento que se precisa adelante y de la cual la autoridad municipal de esta ciudad autorizó una extensión superficial de 10 mil 333 metros con 34 decímetros cuadrados, para ser fraccionada y construir en ella la colonia Ferrocarrilera II. Los terrenos a que antes se hace referencia los adquirió Ferrocarriles Nacionales de México mediante: escritura pública número 46, de fecha 30 de septiembre de 1898, otorgado en esta ciudad ante la fe del escribano público licenciado José Uribe, por lo cual la compañía de Ferrocarril Nacional Mexicano, representada por el señor Gilberto P. de Wolf, compró a los señores Francisco Campos de Acha y Eugenio Acha, un terreno situado a inmediaciones de esta ciudad, al lado oriente, con superficie original de 33 hectáreas 41 áreas y las medidas y los linderos señalados en la expresada escritura, la cual se encuentra inscrita en el Registro Público de la Propiedad bajo el número 90 mil 490, tomo 467 del Libro de Propiedad correspondiente al distrito de Uruapan.

3.- Los bienes de la compañía Ferrocarril Nacional Mexicano ingresaron al patrimonio de Ferrocarriles Nacionales de México a virtud de lo siguiente:

a).- Mediante escritura número 135 del 9 de abril de 1902, otorgada en la ciudad de México, ante el notario Juan M. Villela, en la cual la compañía del camino de Fierro Nacional Mexicano, representada por el señor Guillermo de Landa y Escandón, aportó la compañía Ferrocarriles Nacionales de México, representada por el señor Eduardo N. Brown, todas sus concesiones, talleres, enseres, utensilios, derechos de agua y cuanto de hecho y por derecho les pertenecía a las líneas de que era dueña, así como sus escrituras, documentos, planos, papeles, acciones y valores. Entre los bienes traspasados se comprendieron las líneas ferroviarias de México a Uruapan y Acámbaro a Nuevo Laredo, quedando inscrita la escritura en la Ciudad de México en el Registro Público de la Propiedad.



FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO, EL VERDADERO DUEÑO DE LA CEDRERA

Por lo tanto, aquellas franjas que por derecho son propiedad de Ferrocarriles Nacionales de México, también tienen la problemática de que, si por una orden oficial las requieren, tendrán que solventar varios problemas los invasores, puesto que aunque supuestamente existan algunas escrituras de carácter no oficial, la realidad es que en las oficinas centrales de esta dependencia existe un plano completo en donde están señaladas cada una de las áreas que son de su propiedad y que según se ha escuchado, en algunos meses más vendrán los representantes a solucionar este asunto, debiendo pagar cada uno de los terrenos los que están en esta situación, tomando en cuenta el convenio a que se pueda llegar entre los verdaderos dueños y quienes están invadiendo una zona federal. (A)