Opinión / Columna
 
Javier Oliva Posada 
Son políticos y opinadores del siglo XX (Poder Nacional)
Organización Editorial Mexicana
12 de marzo de 2010

  La pronunciada pendiente del deterioro de la política en México, contó con un muy desafortunado impulso en los últimos diez días. Como todos hemos leído y escuchado, las descalificaciones, recriminaciones, revelaciones, señalamientos, ironía y burlas, fueron y parecen ser, la marca de lo que hubiera sido sí un mal momento pero no una marca distintiva para los siguientes meses.

Considerando que los acuerdos y el secreto son parte fundamental de la política profesional, en nuestro país, los incentivos para llegar a esos acuerdos son nulos. Acordar es sinónimo de arreglos inconfesables, compra de voluntades y hasta de falta de valor y argumentos para defender el punto de vista propio. Y para desacreditar cualquier arreglo, contamos con una larga lista de opinadores que señalan a esos importantes acuerdos como la antinomia de la política.

Como recursos inagotables, unos y otros, políticos y opinadores del siglo XX, cuentan en las encuestas y sondeos de opinión, con las campañas de imagen y difusión. También sin olvidar, se ayudan a los consultores internacionales y de la mercadotecnia en general. Por supuesto, que ninguno de estos elementos están de sobra, pero sí cuando suplen a los proyectos de Gobierno, cuando sustituyen a los pactos y sobre todo, cuando se abandona la ruta de los compromisos ideológicos que proveen de dos principios esenciales: la congruencia y la confianza.

La fascinación y sometimiento por la popularidad ha desplazado de forma notable, a los programas específicos y generales de Gobierno. La prueba fehaciente la observamos en las agendas legislativas de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y del de Acción Nacional (PAN) en la Cámara de Diputados en donde la circunstancia se sobrepone a la atención que reclaman los problemas nacionales. En cuanto a los opinadores, sin sentido alguno de responsabilidad de tener un medio de comunicación masivo a disposición, juzgan, califican o descalifican, increpan, pero aportan muy poco a la calidad del debate. La personalización y la debilidad del carácter del político profesional es más importante y "vende" más que sus ideas o propuestas.

Los requerimientos de una política sustentada en los acuerdos no deben dar vergüenza a ninguno de los actores, a menos que en medio del proceso para alcanzar las convergencias, se hayan dejado de lado los principios e intereses de las mayorías. Lo que hemos venido observando en la Cámara de Diputados, es en general, la expresión mediática de la política y del debate. La preponderancia de la descalificación sobre el debate de argumentos. Por eso cabe cuestionarse cuáles y cómo pueden expresarse las prioridades del legislador en coyunturas como la que vivimos.

El diálogo, que en la política de México se ha confundido al considerarlo como objetivo cuando es un método, indica que éste tendrá utilidad si cada uno de los participantes acepta sentarse a la mesa de negociación con la disposición de que puede estar equivocado (Norberto Bobbio, Teoría general de la política). Una de las características de la política mexicana del siglo XX y de sus opinadores, era el asumir que ante la carencia de debate, el ataque personal se convertía en la referencia principal. En esa época debatir era un ejercicio inútil, aislado y sin interés para la generalidad.

En nuestro siglo XXI es justo a la inversa. Hablar con pulcritud es adiestrar el pensamiento. Esto indica (Giovanni Sartori, La Política) que hay disposición a la interlocución. Es una abierta invitación a difundir ideas y propuestas, a encontrar acuerdos, públicos o privados, porque lo que ha prevalecido es el interés común. Suena idealista, lo es. Pero la política, precisamente, se hace, de base, con ideas, con proyectos. Mientras estos planteamientos sigan ajenos en el debate y la vida pública, seguiremos distantes en el quehacer político respecto de los referentes de convivencia y calidad democrática.

javierolivaposada@gmail.com
 
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