Opinión / Columna
 
Hazael Ruíz Ortega 
La vida y sus finales alternativos
El Sol de México
17 de enero de 2015

  Se argumenta que el hubiera no existe, no obstante, son realidad la consecuencia irreparable que sufrió la menor de edad llamada Phoebe, así como la importancia en la toma de conciencia de la vida y sus finales alternativos.

El doliente caso de muestra a referir sucedió recientemente en un punto de la aldea global: Un papá lanzó a su hija de cinco años de un puente y se retiró del lugar apresuradamente, los rescatistas sacaron a la niña del agua, pero falleció. Algunos de los datos publicados refieren que los padres de la niña, estuvieron juntos seis difíciles años, ambos con arrestos e incluso la policía recibió numerosas llamadas de denuncias de violencia familiar. Días antes del suceso, la abogada y progenitor hablaron sobre la custodia de la niña, ésta relata que al observar un comportamiento extraño, avisó al 911, quienes canalizaron a las autoridades correspondientes, se contactó al padre y emplearon los protocolos.

Del victimario se percibe que vivía momentos difíciles previos al hecho delictivo, días de crisis (al atar sus debilidades y amenazas), pareciera que olvidó cómo sacar lo positivo de los momentos negativos... el resultado no deseado fue: la pérdida de la vida de una menor de edad que decía en su existencia cotidiana "te amo papi" y la cárcel para su progenitor.

Ya narrado el triste hecho. Imaginemos desde la perspectiva de "finales alternativos", otros finales viables, que de ser construido, sin duda, hubiera sido diferente el final de Phoebe y su padre. Los cuales, son posibles con la actitud y a veces el cambio de las rutas que nos lleven a un final pertinente -para no llamarlo feliz, exitoso u otro adjetivo-. Y cambiante con base al entorno directo e indirecto.

En este sentido, siendo uno de los objetivos, transformarnos a una cultura de vida sin violencia, es recomendable conocer y comprender, entre otras herramientas, aquella que se pregunta "Qué pasa sí...", con sus análisis de probabilidad y sus costos directos e indirectos en término de la vida, que permita construir diferentes escenarios, antes de tomar las decisiones del ámbito personal, familiar, comunitario e institucional. En las conductas antisociales, el reto: al victimario acotarlo y su socialización y la victima prevención corresponsable.

Es aceptado que pregunta y respuesta a "Qué pasa sí...", también se vincula a "el efecto mariposa" por su característico aleteo, creando finales alternativos. Viene a la memoria, como ejemplo "Corre Lola, corre". La película muestra tres historias diferentes o alternativas a un mismo problema (una pareja tiene únicamente unos minutos para cambiar el rumbo de sus vidas).

Un analista del tema explica: "Las realidades son complejas, decisiones y acciones que tomamos pueden afectarnos no solamente a nosotros sino a las personas con las que convivimos, todos vivimos diferentes realidades y no debemos cuestionar severamente las actitudes de los demás (siempre que no cometan delitos) ya que desconocemos cuáles son sus experiencias a lo largo de su existencia y los han formado para ese comportamiento, él  "hubiera" existe y tenemos opciones de  plantearnos diversos escenarios y pensar en las posibles consecuencias".

En las películas y el mundo del videojuego, cuando el resultado no cumple las expectativas, se reinicia y cada jugada se desarrolla de distinto modo con diferentes finales alternativos en el protagonista y las terceras personas involucradas, como consecuencia de esos cruces en las historias de vida.

Sin embargo, más allá de la ficción en las películas y videojuegos, en el mundo real es importante concientizarnos que las decisiones tienen el potencial de modificar una historia de vida. Entre sus componentes principales: el contexto, el libre albedrío y las inseparables consecuencias a favor o en contra del proyecto de vida.



hazael.ruiz@hotmail.com
 
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