Opinión / Columna
 
Hazael Ruíz Ortega 
Perspectivas de la envidia
El Sol de México
11 de abril de 2015

 

Es sorprendente la cantidad de información relacionada con uno de los llamados "siete pecados capitales"; el sentimiento de la "envidia". Un largo data en la historia humana universal, recordamos el emblemático caso de Caín y Abel.

Al analizar la información vemos que está estrechamente vinculado en el mundo actual y cotidiano. Veamos algunos de los resultados encontrados en la red en la diversidad de ámbitos de su representación social con sus títulos y contenidos: 

1. Llama la Arquidiócesis (de México) "a rechazar actitudes que causan la muerte ante la envidia, el egoísmo, la irresponsabilidad, la falta de solidaridad y otras formas de pecado".

2. Topolansky y su "sana envidia". La senadora uruguaya, esposa de Pepe Mujica, y candidata a la Intendencia de Montevideo, Lucía Topolansky, reconoció que tiene "una sana envidia por La Cámpora" (...).

3. Sin lugar a la envidia y la división. "Bandas locales se unen para tocar dos conciertos (...) el movimiento musical independiente crece en la Península (de Yucatán) y para lograrlo no hay secretos ni fórmulas mágicas, solo dejar a un lado envidias y malas vibras y unir esfuerzos para organizar colectivos y conciertos donde den a conocer su trabajo de forma conjunta".

4. Facebook no causa depresión, pero la envidia sí "Investigadores encontraron que el uso en general no tenía ninguna relación con la depresión entre su muestra, pero sí descubrieron una conexión entre la envidia, la depresión y el uso".

5. ¡Evita la envidia! Siete razones de cómo afecta a tu cuerpo. "El resentimiento que genera la envidia provoca que el sistema inmune se debilite. La ciencia confirma que los sentimientos positivos y negativos generan cambios en el cuerpo humano (...) la envidia produce mala salud física y desesperación emocional".

6. Descalificar por sospecha. "Muchas denuncias penales son presentadas por rencor o por envidia, pero eso no impide que los jueces las consideren si están bien fundadas".

Se podría continuar con los ejemplos, algunos mencionados por personas reconocidas como referentes y quizá llegar a una tipología o, incluso, citar hasta los rituales de protección con diversos amuletos contra la envidia. 

Quien escribe esta colaboración conoce que la envidia pudiera iniciarse desde las "miradas de envidia" hasta ocasionar el asesinato individual o colectivo: "decidí matarlo por envidia, lo esperé en la puerta de su casa, llegó y le disparé". Pero, también se escucha "tu envidia alimenta mi ego". El binomio victima-victimario se hace presente.

Las preguntas aparecen ¿es innato en el hombre la envidia? ¿Siempre ha existido? ¿Este sentimiento es alentado por una sociedad consumista? ¿Cómo erradicarla en las relaciones humanas? ¿Ello es posible?

Es evidente que la envidia se despliega gracias al ego. Ello, en términos positivos, de evolución humana, alienta una competencia sana que permite la superación. La "envidia sana" alienta a "lograr en uno lo que el otro ya alcanzó". Es decir que se puede educar sobre este y otros "pecados" que impiden el crecimiento individual y social.

Más allá del uso poderoso de "instrumentos mágicos" contra la envidia, mejor hablar de un proceso de reeducación, es decir avanzar en una reinterpretación de la misma y por ende su posible "tratamiento". esto es: a) incentivar nuestro crecimiento y evolución reconociendo las cualidades propias y las del otro; b) aceptar y aplaudir lo que el otro logró por mérito propio y de manera lícita; c) localizar los mecanismos legales e idóneos a nuestra realidad para alcanzar eso y más que sea en bien de nuestra fortaleza individual y colectiva.

Si la envidia es deseo del algo que el otro posee, existe el "antídoto" que ayuda a acotar la tristeza y pesar generados desde el ego. Abramos la mente a proyectos de vida desde la aceptación y la oportunidad de ser.

hazael.ruiz@hotmail.com
 
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