Opinión / Columna
 
Hazael Ruíz Ortega 
Civilidad vs. violencia
El Sol de México
22 de noviembre de 2014

  La conducta humana es el espejo en el cual cada quien exhibe su propia imagen (Goethe). Los especialistas convienen que la conducta tiende a individualizarse, que es la manifestación de un proceso mental externado hacia el entorno, generando interacción entre el individuo y su medio ambiente.

Me han preguntado: usted que trabaja en el ámbito penitenciario ¿qué piensa respecto a que la conducta delictiva es racional?, ¿Es predecible? ¿Qué hacer para que el ciudadano se distancie de la violencia, incluso la elimine de su vida cotidiana?

A manera de respuesta, desde mi perspectiva, en la conducta humana adquirida el individuo se expresa en lo que piensa, en lo que siente y en lo que hace.

El humano posee el componente racional, por ello, que la conducta delictiva generalmente tiene ese rasgo de racionalidad. Los hechos de los 43 normalistas desaparecidos nos llevan a cuestionarnos y reformular aseverando que lo delictivo y lo racional no están separados. Ésto no es un mito. En esos lamentables momentos ¿qué prevaleció?: 1) la conducta analítica, lenta y racional o 2) La instintiva, rápida e irracional. Concluyo que esta última se impuso. Una conducta que queda claro todos pierden.

Se sabe que para predecir el comportamiento violento, en delitos muy focalizados, aplican protocolos vinculados a factores personales, estilos de vida, ambientales y otros, que posibilitan la prevención ante un perfil de riesgos de primera vez o de reincidencia en las conductas violentas contra otras personas, animales, instituciones.

En este contexto de riesgos de conducta, un programa que opera en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte (por aplicarse en el resto de reclusorios del Distrito Federal) está encaminado a la prevención de la autoviolencia, en este caso del suicidio, se realizan exámenes y detectan problemas de depresión, ansiedad, estrés y otros trastornos psicológicos, para así elaborar un diagnóstico que permite detectar los riesgos de suicidio entre los internos, principalmente durante la época decembrina, pues en esa época aumentan los trastornos depresivos.

La proxémica (espacios interpersonales) nos ayuda a contestar esta última pregunta. Aporta algunos elementos a observar en la relación con las terceras personas. Veamos, cuatro formas de distancia física:

Distancia íntima: "Corresponde a la más próxima a personas con las que se tiene algún vínculo íntimo, ejemplo la pareja. Puede ser de 45 centímetros a 0, de 15 cm a 0 se considera zona sub-íntima".

Distancia personal: "Se aplica en relaciones inmediatas, ejemplo, entre familiares y amigos. Puede ser de 45 centímetros".

Distancia social: "Se usa en la interacción con personas en nuestra vida cotidiana, a las que no nos une una relación amistosa como puede ser un proveedor de algún producto y/o servicio. De aproximadamente 1.20 metros".

Distancia pública: "Es la que se utiliza en los espacios públicos, lugares con personas desconocidas. Habitualmente de 3.60 metros en adelante y se utiliza, ejemplo, en eventos públicos".

La cultura social de saber compartir los espacios de todos, los espacios comunes y saber tolerar al otro ayuda en mucho a amortiguar esa violencia cotidiana. Cuando el espacio físico es mínimo entre personas suele aumentar el roce con los otros, el cruzamiento de miradas desafiantes de la comunicación corporal suele ser incomodo y mutarse a conductas agresivas. Pero, también existe la otra cara de la moneda donde la amabilidad y convivencia necesaria, incluso la empatía por la persona conocida en momento no esperado. Los extremos pueden ahogar esta conducta, también participa la percepción y motivación. Cuidémonos.

Ganémosle terreno a la violencia, alimentemos las conductas que permitan la necesaria cohesión social. Las partes son fundamentales para el todo.



hazael.ruiz@hotmail.com
 
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