Opinión / Columna
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Pablo Marentes
Para todos
El Sol de México
8 de febrero de 2012
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Cuauhtémoc Cárdenas estableció en México la oposición perdurable. Evidenció la posibilidad de instaurarla, en tres actos precursores: el inicio de su crítica el 8 de marzo de 1987 al autoritarismo con que el Partido Revolucionario Institucional designaba candidatos a puestos de elección; su salida de ese partido al desafiarlo como candidato de oposición a la presidencia de la República, y su convocatoria el 21 de octubre de 1988 a fundar el Partido de la Revolución Democrática en octubre de 1988. Conviene recordar que fue denostado porque se negó a marchar hacia el Palacio Nacional al frente de "una columna de un millón de seguidores" para impedir la toma de posesión de Presidente de la República electo al margen de las leyes. Un crítico aceptaría años después en una entrevista publicada por un semanario, que Cárdenas desechó la propuesta del asalto al Palacio Nacional con voz fría, decidida, distante: provocaríamos un baño de sangre y naufragaría el movimiento democratizador." Y que propuso: "Conviene iniciar el camino hacia la fundación de un partido." Así lo hizo. Fundado el PRD, se instauró la oposición política que le había sido vedada al pueblo mexicano desde 1767 por el Marqués de Croix. Señaló entonces el cuadragésimo quinto virrey: "Sepan los habitantes de Nueva España que nacieron para callar y obedecer y cumplir los dictados del gran soberano del cual son súbditos." Cárdenas recuerda que siempre hubo convicción de que la lucha desde la oposición habría de conducirse con los instrumentos que la ley ponía al alcance. "Nadie planteó acciones al margen de la ley, de la actividad política, o mediante las armas. ¿Cuáles? ¡Nadie tenía armas? Habrían sido actos de suprema irresponsabilidad. Con la masacre, y sobre el sacrificio de muchos, se habrían dado justificantes para que el régimen fuera aún más arbitrario y represivo.
Cárdenas, después de tres campañas presidenciales: 1988, 1994 y 2000, presentó ayer 7 de febrero la versión actualizada del proyecto Un México para todos: Propuesta programática 2012. Destacó que entre los asistentes estuviera "nuestro compañero Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del Movimiento Progresista." Explicó que Un México para todos fue presentado inicialmente en febrero de 2004 y se discutió en diversos foros en diversas partes del país. Ha sido actualizado en sucesivos análisis. "Es la aportación de un grupo progresista, comprometido sólidamente con nuestro pueblo, para la elaboración del compromiso electoral del conjunto de fuerzas democráticas ciudadanas."
El documento es sobrio, claro, al alcance de cualquier lector. Asistieron a la lectura que hizo Cárdenas, un vasto grupo representativo de hombres y mujeres curtidos en la intemperie de la actividad política solidaria, seria, en las ciudades grandes y chicas en los asentamientos humanos aislados, muy aislados de los centros urbanos, en las zonas de refugio donde sobreviven marginados 30 millones de mexicanos, descendientes directos de los pueblos originales.
Precisó Cárdenas que el actual proceso electoral se desenvuelve dentro de una severa crisis económica mundial dentro de la cual México padece una de las situaciones más de su historia: miseria creciente, violencia que se expande y delincuencia que se fortalece, dependencia, desempleo, rezago económico, concentración de la riqueza, descrédito de la autoridad, corrupción, exclusión social y desánimo cívico. Entre los problemas a enfrentar enlistó el reconocimiento y cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés de 1996, programas de desarrollo en zonas y para grupos que padecen lacerante marginación, reforma fiscal integral que produzca inversiones para garantizar el crecimiento económico con suficiencia para crear empleos, ingresos y servicios en beneficio de la población, crear un impuesto a las transacciones financieras y eliminar el IETU, la reconstrucción de la banca de fomento, la creación de una banca comercial mexicana, recuperar la industrialización, implantar políticas de desarrollo urbano compacto, con base en el transporte publico, reformas legales para que el Estado cumpla con los derechos al trabajo, la salud y la vivienda reconocidos por la Constitución.
El comportamiento de los asistentes correspondió a conocedores del verdadero sentido de la política. Se unieron nuevamente dos factores indispensables para el cambio político y económico impostergable. La madurez y la experiencia de Cárdenas, factor que garantiza la observación de un vasto y complejo plan de gobierno. Y la entrega personal, sin descanso, de López Obrador.
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