Opinión / Columna
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Corresponsal en Holanda
Ma. Esther Estrada M.A.
Utrecht, coqueta ciudad holandesa (Segunda de dos partes)
Organización Editorial Mexicana
22 de noviembre de 2009
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Ámsterdam, Holanda.- La semana pasada les hablé sobre algunos aspectos de esta encantadora ciudad, que invita a volver una y otra vez. Si no es simplemente por sentir sus energías, para comer bien, para ir de compras o al teatro, para recorrer sus alrededores, un motivo por sí mismo es visitar sus museos.
¿Sabía usted que en ella se encuentran por lo menos diez opciones a la mar de interesantes? En el centro, muy cerca de la antigua catedral y su campanario, está localizado el Museumkwartier, donde se puede caminar de uno a otro, si las energías y la cabeza dan para tanto. O, simplemente, escoger algunos según las preferencias y gustos de cada quien.
Puede elegir entre el Observatorio Sonnenborgh, el Museo del Ferrocarril, el de los Sombreros, el de Arte Aborigen Contemporáneo, el de la Universidad, el Betje Boerhave -donde podrá ver cómo eran los empaques de los alimentos en la época de nuestros abuelos- el de los Relojes y organillos, el Convento de Sta. Catalina, el Central, el Archivo de la ciudad y la Casa de Dick Bruna.
Un poco más alejados están el Museo del Dinero, el de Abastecimiento de Agua, el Histórico Moluqueño -sobre los habitantes de las Islas Molucas, en el archipiélago indonesio- y la Casa Rietveld Schröder, que incluso es Patrimonio de la Humanidad.
No se asuste, no lo voy a llenar de información sobre todos, pero sí me gustaría invitarlo a conocer un poco sobre cuatro de ellos, para que se anime a venir a Utrecht.
* Museo de los Relojes Musicales y Organillos Callejeros
¡No sabe qué divertido y original! Aquí coleccionan una variedad de instrumentos que pueden hacer música de manera automática. Desde cajas de música hasta grandes organillos callejeros.
Lo ideal es hacer la visita guiada, porque entonces lo recorremos con una persona que no sólo va explicando la historia de cada instrumento o las características que lo hacen especial, sino que los pone a funcionar. Así, pude escuchar un reloj de péndulo del siglo XV que sigue dando la hora, un reloj con carillón que toca un conjunto de campanillas desde 1598, otro que llaman de "tablero vivo", que cuando tiene cuerda tres series de figuras van pasando frente al espectador y un reloj de salón que marca con sonidos diferentes cada cuarto de hora y repica cada hora. ¡No saben lo que recordé mi infancia, porque siempre ha habido uno así en casa de mis padres, que hoy sigue registrando melodiosamente el paso del tiempo!
Algo muy interesante fue descubrir la evolución de los mecanismos que permiten hacer música sin necesidad de gente. Al principio se usaban campanas, después se inventaron rodillos giratorios con unos remaches, que producen sonido al pasar por un cepillo de metal, pero eran muy caros. Nos dijeron que en 1885 se inventaron unos discos metálicos perforados, mucho más fáciles de hacer y por lo tanto más económicos, que acabaron sustituyendo a los rodillos, lo que volvió más accesible este tipo de instrumentos.
En otra sala tienen pianolas en exposición. Para quien no las conozca son pianos que también pueden tocar solos según un programa perforado en papel que fluye entre dos rodillos. En casa de mi abuelita materna había uno y de chiquita yo me fascinaba con "el fantasma" que tocaba una pieza tras otra, porque yo no pude pasar de intentar "los changuitos".
Pero bueno, para mí, el más espectacular de los "orquestrones" que tienen es el Hupfeld Phonolist Violina. Este mueble, grande como un ropero, está formado por una pianola vertical y ¡tres violines! Tal fue la novedad que implicó en su tiempo que se le presentó como la "octava maravilla del mundo" en la Exposición Mundial de Bruselas en 1910. La música de ambos instrumentos estaba programada en un rollo de papel, y podía tocar sin parar durante horas. A principios del siglo XX se usaban en los cines para acompañar las películas mudas. Tal vez algún lector recuerde esos tiempos idos.
El tour termina con los organillos y los órganos de feria. ¿Quién no ha visto por la calle a un hombre, por lo general grande y fuerte, colocando un organillo sobre un banquito y dándole vueltas a la manivela para alegrar el lugar con su música? Dado que Holanda es un país bastante plano, esos organillos pudieron crecer y llevarse rodando de ciudad en ciudad, sobre todo cuando había ferias o kermeses. Pero no sólo debemos hablar en pasado, porque aquí la tradición se mantiene viva. No es de extrañar encontrarlos ciertos días en las calles peatonales llenas de comercio, haciendo las delicias de chicos y grandes. Nos dijeron que entre 1920 y 1940 eran muy populares los grandes organillos en las salas de baile. Ahí ponían a todos a moverse al ritmo de charlestón, valses, fox-trot e incluso tangos. Hoy nos quedan algunos para recrear esas experiencias.
Este museo cuenta con más de mil cien instrumentos, lo que lo convierte en el poseedor de la colección más grande de este tipo de aparatos en el mundo. Además, tienen un reconocido taller de restauración, que también se puede ver. Después de una hora de recorrido, tanto los niños como los adultos salimos con una sonrisa en los labios y música en los oídos.
Si lo quiere visitar virtualmente, le recomiendo que entre en "Collection", a "Musical time travel" y a los "Videos", en www.museumspeelklok.nl. ¡No se va a arrepentir!
* Museo Catherijnconvent (Convento de Santa Catalina)
En un bien conservado monasterio medieval está instalado el museo nacional de arte y cultura cristianos, donde se puede descubrir el pasado y presente de esta religión en los Países Bajos. Dadas las dos corrientes más fuertes que aquí conviven, la colección del museo incluye piezas tanto protestantes como católicas, algo que no se ve en ninguna otra parte del mundo.
Manuscritos, esculturas, retablos, miniaturas, casullas y piezas de orfebrería conviven con pinturas de artistas holandeses del Siglo de Oro, como Rembrandt y Frans Hals, y de otros más contemporáneos como Jan Toorop y Marc Mulders.
Una exhibición que le recomendaría está dedicada a dar a conocer las raíces de muchos días festivos. La mayoría de la gente sabe qué se festeja en Navidad y en Pascua, pero tal vez no esté familiarizado con lo que significa el Día de todos los santos o Pentecostés. ¿Cómo, cuándo y por qué se empezaron a festejar? ¿Alguna otra religión tiene una fiesta similar? No lo dude, todos salimos habiendo aprendido algo.
Para mayor información, la web del museo es www.catharijneconvent.nl
A un costado está la Iglesia de Santa Catalina, sede del Arzobispado de Utrecht. Muy sencilla, de paredes blancas, con pocos retablos e imágenes, invita a disfrutar de la luz que entra por sus grandes vitrales llenos de color y a escuchar la música de su espectacular órgano.
* Museo Central y Casa Rietvelt Schröeder
Este museo, que ocupa el antiguo convento de Santa Inés, posee una gran colección de arte antiguo, moderno y aplicado, además de colecciones de moda y la historia de la ciudad. Me llamó la atención descubrir tantos pintores del Siglo de Oro holandés que hicieron escuela en Utrecht. Muchos retratistas y paisajistas convivieron con los que se dedicaban a temas religiosos y a las naturalezas muertas.
Una sección que vale la pena visitar es la dedicada a las piezas creadas por el arquitecto y ebanista Gerrit Rietveld, diseñador de muebles según los lineamientos del movimiento De Stijl, entre los que se encuentran su famosa "Silla Roja y Azul".
Cambiando de ámbito, pero en el mismo tema, desde aquí se puede ir -a pie o en una bici que le prestan en el museo- a la Casa Rietveld Schröeder, que construyó este mismo hombre en 1924 para la Sra. Truus Schröeder.
Ubicada en una colonia residencial de Utrecht, esta pequeña casa se considera uno de los íconos del Movimiento Modernista en arquitectura. Entre sus características están, primero, el uso de los colores de De Stijl: rojo, azul y amarillo, en combinación con blanco, gris y negro; segundo, la relación entre interior y exterior (en casi todas las áreas hay salida a balcones o terrazas); y tercero, la armonía entre los muebles con los que se decoró la casa y los que se encontraban empotrados.
En su momento, la Sra. Schröeder especificó que quería su casa sin paredes. Aunque en la planta baja sí existen, toda la planta alta es un espacio abierto que se puede modular gracias a un sistema de paredes deslizantes con los que separaron las habitaciones del cuarto de estar, además, de que les daba la opción de modificar los tamaños de cada cuarto según las necesidades cambiantes de la familia. Lo único cerrado en ese nivel es el baño.
Esta casa se considera Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000 por su novedoso enfoque al diseño y uso del espacio, que sentó las bases para el desarrollo de la arquitectura contemporánea.
Arquitectos y decoradores no pueden perderse la visita virtual en www.rietveldschroderhuis.nl, que aunque tiene el audio en holandés, bien vale la pena por ver la casa y sus interiores con todo detalle, aunque no entiendan ni una palabra de lo que dice Ida van Zijl, curadora de la sección de arte aplicado del Museo Central.
Para más información sobre el museo, su web es
www.centraalmuseum.nl
* Casa Dick Bruna
Este es el paraíso terrenal para los niños. La conejita Miffy es el personaje más conocido del diseñador holandés Dick Bruna (Utrecht, 1927). La creó en 1955 cuando le contaba cuentos a su hijo de un añito, y sigue acompañando a los pequeños de todo el mundo. Los libros con las aventuras de Miffy, que se han traducido ya a 40 idiomas, son de apenas 16 páginas, todas con ilustraciones y sólo cuatro renglones de texto. Están publicados en pequeño formato, porque Bruna considera importante que los niños sientan que estos libros están hechos para ellos.
Lo que sí le puedo decir es que la planta baja de la casa está pensada para que los pequeños visitantes jueguen, escuchen los cuentos y hagan sus propias historias. No sabría transcribirles lo divertidos que se veían los niños y sus padres junto con ellos.
En la planta alta de la casa se exhiben otros trabajos que Dick Bruna ha hecho como diseñador para la editorial familiar en la que trabajó hasta hace poco. El común denominador de todos es la sencillez de trazo, sin por ello dejar de transmitir perfectamente el mensaje que buscan.
Debo reconocer que no pude evitar detenerme en la tienda del museo, que está lleno de juguetes y muchos otros productos, todos adornados con la conejita Miffy, y compré un par de regalitos. Pero debo aclarar que en Holanda se le conoce como "Nijntje", que significa "conejita".
Si quiere visitar la web, que está hecha para los niños, es: www.miffy.com en inglés, o www.nijntje.nl en holandés.
* Tras la cultura, la gastronomía
Ni qué decir, recorrer museos cansa. Pero con el espíritu lleno de nuevos conocimientos se disfruta más una buena comida. Utrecht está lleno de cafecitos acogedores y restaurantes. Si viene en época de frío, le recomiendo un chocolate caliente y una "Appelbal", que es una manzana al horno cubierta de pasta (con gabardina, diría yo), rellena con pasitas y azúcar moscabado. Suave, deliciosa y nutritiva. Después de eso, le aseguro que recupera fuerzas para seguir su paseo por esta coquetísima ciudad.
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