Opinión / Columna
 
Pedro Peñaloza 
¿Todos los gatos son pardos?
Organización Editorial Mexicana
9 de febrero de 2012

  La formulación de un problema es más importante que su solución.

Albert Einstein.

1.- La cargada como categoría pluriclasista y pluripartidaria. El espectáculo es grotesco y vomitivo, pero altamente pedagógico e ilustrativo de nuestra democracia electoral. No hay diferencia entre la estampida de búfalos en el PRI, PAN y PRD; todos y todas se envuelven en los mismos reflejos primitivos y básicos: obtener el poder -aunque sea chiquito-, no importa cómo, al fin y al cabo servirá para algo, menos para enarbolar propuestas transformadoras o si quiera reformistas.

2.- Los partidos no se vinculan con la realidad; peor para la realidad. El discurso reiterado y alucinante de los partidos y sus candidatos no se compadece de su práctica concreta. Las acciones encarnadas en sus representantes populares muestran la doble moral institucionalizada. Por eso, la danza de suspirantes no respeta historia y coherencia política. Se puede brincar de la Cámara de Diputados al Senado o a la Asamblea Legislativa, o realizar cualquier ejercicio de trampolín. No importa el balance y las cuentas de los susodichos (as); menos trascendente es que no hayan jugado ningún papel en su encargo; que ni se presentarán a los cuerpos legislativos; ni que hayan utilizado al Poder Legislativo como licencia para traficar influencias. Todo esto no tiene la menor importancia. El cinismo y la cara dura se pasean sonriendo y repartiendo abrazos.

3.- El priísmo tan nuevo como antes. La fiebre por cohesionar a los partidos pasa por la desmemoria y la impunidad. El PRI, maestro y ejemplo del PAN y del PRD, sintetiza el laboratorio de la sumatoria de lo irreconciliable. Bajo la vieja regla del "palomeo" la directiva tricolor repite la composición sectorial, también de incondicionales y de abyectos; estas son las tres categorías infaltables para "aparecer" en alguna lista. ¿Discusión programática? ¿Perfil ideológico e intelectual? ¿Qué es eso?

4.- La derecha infectada de priísmo. El ungimiento de Josefina Vázquez Mota como candidata del PAN permitió diseccionar las malas artes de quienes se presumen puros e impolutos políticos. De todo se acusaron: fraudulentos, chantajistas, protegidos del presidente, candidatos de consigna, etcétera; pero al final el forcejeo tuvo como resultado que las fracciones panistas se despacharán su respectiva cuota de cirqueros y alambristas legislativos. ¿Discusión programática? ¿Perfil ideológico e intelectual? ¿Qué es eso?

5.- La izquierda: entre la simulación y el oportunismo. Para colmo, la llamada izquierda partidaria, no desentona en esta especie de orgía de arribismos y ocurrencias. La cúspide de esta comedia fue la escenificada por Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador, quienes armaron una ceremonia simulada y llena de incienso, para mostrar una aparente unidad en el PRD. ¿Por qué en 2006, Cárdenas se hizo el disimulado frente a la candidatura del tabasqueño? Y ahora reaparece lanzándole loas al (pre) candidato de las izquierdas. ¿Qué busca el ex gobernador de Michoacán? ¿Influir para colocar a los suyos? Quizá pronto lo sabremos. ¿Será?

EPÍLOGO.- Las listas de los listos se están conociendo; y con ello, se está ratificando la estreches de miras de los tres partidos que disputan la presidencia. Van de la mano todos: líderes charros, dirigentes campesinos nylon, personajes recomendados y palomeados, de todo un poco, la mescolanza de la ineptitud. Quieren fuero para estacionarse en doble fila y para sus negocios, no dan para más. Al final, uno tiene derecho a preguntarse: ¿todos los gatos son pardos? Para los tres partidos la respuesta es sí.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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