Opinión / Columna
|
Gerardo Sosa Castelán
Como antes de la Revolución...
Organización Editorial Mexicana
22 de noviembre de 2009
|
Apenas se celebró el 99 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana y en el país hay regiones que viven como si esa gesta heroica jamás hubiese sucedido. La Huasteca hidalguense es una de ellas.
Hace unos días quien esto escribe tuvo la oportunidad de visitar esa zona de su patria chica. Fue con motivo de la clausura de una jornada de trabajo de servicio comunitario de la Universidad Autónoma del Estado, denominada "Hidalgo nuestra casa", actividad reconocida por la Secretaría de Educación Pública como el mejor programa de servicio social de las universidades públicas mexicanas.
Se platicó ahí, como amigos sinceros, que Hidalgo es una de las entidades con más desigualdad y pobreza, con mayores desequilibrios regionales; una economía paralizada, lejos de la inversión y proyectos productivos que se requieren para la generación de empleos, infraestructura y servicios públicos de calidad, y en el terreno político, un pequeño grupo -como en los tiempos previos a la Revolución Mexicana- hace y deshace a su antojo lo que más conviene a sus intereses.
En el estado, efectivamente, sólo una de cada tres personas tiene un trabajo formal, con las prestaciones de ley; cuatro de cada diez están en la economía informal y dos de cada diez sencillamente no tienen fuente laboral.
Como consecuencia del escaso empleo y enorme necesidad de la gente por tener uno, los salarios son muy bajos, situación que en La Huasteca es todavía más grave, al grado de que ocho de cada diez personas reciben menos de un sueldo mínimo al mes, lo cual explica la pobreza extrema que sufre la zona serrana.
En vivienda, el abandono es también terrible: más de la tercera parte de sus habitantes vive en casas con pisos de tierra, lo que muestra el desinterés del gobierno por su población, sobre todo si se contrasta con la inversión en unidades habitacionales en Pachuca y en otros municipios de zonas urbanas o conurbadas al Distrito Federal.
¿Por qué los programas de construcción y mejoramiento de viviendas no llegan a esta región? ¿Qué intereses hacen que se concentren donde están los grandes negocios inmobiliarios? Es la historia de siempre: beneficios para unos cuantos y marginación para la mayoría.
Pero hay algo mucho peor, humanamente, moralmente inadmisible: los indicadores de mortalidad infantil. Todos los organismos nacionales e internacionales dedicados al estudio y combate de la pobreza reconocen que éste es el indicador más preciso y, a la vez, más dramático para determinar el grado de pobreza y desarrollo de la población.
En La Huasteca, la tasa de mortalidad infantil alcanza a 29 de cada mil niños; mientras en Pachuca, para subrayar una vez más el contraste, esa tasa se sitúa en siete de cada mil. Un indicador cuatro veces más grave, una realidad dolorosa de abandono, negligencia y corrupción, ya que la mayor parte de los casos son evitables.
Por esto el llamado índice de desarrollo humano ubica a La Huasteca como una de las regiones más desfavorecidas del país, ignorada por los gobiernos y los programas de desarrollo económico y social. Conforme a este indicador, entre 2000 y 2005, Hidalgo pasó del lugar 28 al 27. Dicho en otras palabras, prácticamente no avanzó en la ruta hacia el progreso y bienestar humano. Se mantiene como uno de los estados más pobres y con mayor desigualdad.
Pachuca, en cambio, pasó de la posición 26 a la 13 a nivel nacional, lo que obliga a preguntar de nuevo, ¿dónde están los intereses de quienes han gobernado la entidad?
En materia de salud, mientras en Hidalgo, en promedio, el 30 por ciento de la gente tiene derecho a servicios públicos, como los que brindan el IMSS o el ISSSTE, en La Huasteca la cobertura apenas alcanza la mitad, es decir, el 15 por ciento. En municipios como Yahualica, este indicador baja y no alcanza ni siquiera una décima parte de la cobertura estatal promedio.
La exclusión también es étnica: los más pobres son los hogares indígenas, y un tercio de esa población de Hidalgo radica en esta región, lo que significa 42 mil hogares.
Hay más datos que muestran a Hidalgo como era -y aún es- antes de la Revolución. Es enorme el recuento de agravios y abandono.
E mail: gerardososa_cas@yahoo.com.mx
Columnas anteriores
Columnas anteriores