Opinión / Columna
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Resplandores
Benjamín González Roaro
México: un nuevo liderazgo
Organización Editorial Mexicana
9 de febrero de 2012
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El 26 de enero en Davos, Suiza, fue un día excelente para el presidente Felipe Calderón. Y si la mirada a nuestra realidad estuviera menos prejuiciada y menos absorta en los temas de la política electoral que han empezado a absorber prácticamente la mayoría de la información publicada en los medios, quizá nos hubiéramos percatado de que también fue un día excelente para nuestro país.
El presidente Calderón fue reconocido por el presidente y fundador del Foro Económico Mundial de Davos, el profesor Klaus Schwab, como "Estadista Global", por sus propuestas y acciones en materia económica y social y su visión de los retos y oportunidades que hoy tiene la economía mundial a la luz de la crisis económica europea.
Después de recibir el reconocimiento, el presidente Calderón pronunció un discurso asumiendo su papel de presidente del G-20 para la próxima reunión del grupo que se celebrará en junio en nuestro país. No fue un discurso retórico, fueron palabras de compromiso, solidaridad y propuestas para transformar el modelo de desarrollo seguido hasta ahora y asumir, conjuntamente, las responsabilidades inherentes al combate a la pobreza y al cambio climático, dos temas en los que México ha sido un verdadero líder en particular en la administración actual.
El mero planteamiento hecho por el Presidente relativo a la necesidad de encontrar un nuevo modelo de desarrollo lleva implícito el reconocimiento de que la estructura actual de la política económica tiene fallas severas y que la crisis está dando la oportunidad para hacer cambios sustantivos asumiendo una responsabilidad global. La crisis europea, no es sólo de los países que la viven directamente, pues todavía puede extenderse fuera del continente si no se toman medidas adicionales.
En su intervención, el Presidente de México señaló: "La crisis nos está forzando a rediseñar el modelo económico para el futuro. (...) El nuevo modelo económico tendrá que ser uno en el que el crecimiento llegue mediante la responsabilidad financiera, la justicia social y respeto completo por el medio ambiente. "En pocas palabras, y a pesar de las dificultades, éste es el momento para demostrar el liderazgo, para diseñar e implantar un desarrollo humano real y sustentable".
Además puntualizó un hecho que resulta urgente a la luz de las medidas que están tomando los gobiernos europeos con mayores problemas: "Cualquier programa de ajuste tiene que ser acompañado de programas sociales agresivos, con tal de proteger a los más pobres". De lo contrario, la desigualdad se amplía y las consecuencias de la crisis se hacen más duraderas.
Fue enfático, como lo ha hecho en distintos foros, en el costo que ya está teniendo el cambio climático en las economías nacionales, y puso el ejemplo de México, que de mil millones de gasto al respecto en 2007, se ha tenido que pasar a invertir más de 3 mil para paliar parte de sus consecuencias, la más grave, desde luego, la sequía que se está viviendo en diversos estados del país. Por lo mismo, el Presidente adelantó que en la próxima reunión del G-20 propondrá un pacto común respecto a la seguridad alimentaria puesto que la escasez o los altos costos de los alimentos a nivel mundial afectan de manera inmediata y directa a la población más pobre del planeta.
Más allá de la importancia del merecido reconocimiento que se le hizo al Presidente, lo cierto es que México recupera de forma efectiva, propositiva, su voz y su presencia en los foros internacionales, con seguridad, con la solidaridad que lo ha caracterizado y con reflexiones y propuestas específicas para realizar cambios sustantivos en el modelo económico.
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