Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
¡Más dinero y menos cubetazos por favor!
Organización Editorial Mexicana
22 de agosto de 2014

  Desde Miami



Es la fiebre de moda: que un famoso nomine a otro para recibir un sonado cubetazo de agua en aras de ayudar a lograr fondos contra la esclerosis múltiple y que todo sea transmitido por la televisión y en última instancia también por las redes sociales.

Pero resulta que las cosas han ido cambiando tan pronto como los cubetazos se multiplican por aquí y por allá. No hay fronteras y lo mismo se vive en México que en Estados Unidos.

Mientras más se corre la moda, más común es vivir una discriminación especial que sufren los anónimos: que no haya nadie que lo nomine a uno... entonces la depresión en la que han caído muchos, ni para que contarla.

Pero todo esto ha dado tiempo tambien para la reflexión: ¿Esta gente que se toma los videos haciendo el reto de la cubeta con agua helada acaso también ha donado algún dinero a la causa?

Lo cierto es que dicen que no. Que la mayoría se da el baño, pero del cheque, nada.

Las buenas conciencias entonces se han dado a la tarea de preguntar ¿De qué sirve el cubetazo sin el dinero que se pretende recolectar? Quienes verdaderamente quieran hacer algo deberían sin escándalo donar desinteresadamente para esa y otras causas sin hacer alarde.

Creo que hay razones para dejar de ser festivos, especialmente porque el creador del reto murió trágicamente, pero el principal motivo tiene que ser que el reto logre dinero para las investigaciones medicas que lleven a una cura para la enfermedad y en realidad para los famosos aparentemente solo está la necesidad de que les vean haciéndolo, pero no firmando el cheque correspondiente, o dar dinero en efectivo.

Hay otros que han visto algo más en la popular moda de donar dinero: ¿Qué tal si silenciosamente se diera el dinero sin necesidad de estar haciendo alarde que se donó algo? La verdadera caridad no requiere de publicidad.

"La cubeta de hielo es, me dice la periodista y productora Fernanda Valdivia, algo como una mala imitación que cada día más y más gente quiere repetir sin nada más. Pienso que el tiempo que se pierde tirándose encima el balde de agua para después subirlo a las redes sociales, si lo sumamos, podría ser un tiempo valioso si se utilizara para ayudar a las personas que sufren la enfermedad. Hay que tener en cuenta que no solo se puede donar dinero, también se dona tiempo y el tiempo de voluntario es algo necesario y apreciado. Entonces, ¿Por qué no hacerlo de esa forma que es anónima y sin tanto ruido?"

Valdivia hace una buena sugerencia en la que muchos que ya están cansados piensan también, especialmente luego de ver las repeticiones de los cubetazos y las nominaciones que se hacen para que otros las reciban.

Yo estoy con ella y con los que dicen que también en todo esto ronda la mezquindad combinada con el exhibicionismo: la realidad es que me dicen que el que se echa el cubo encima puede donar menos que la cantidad de cien dólares que se piden. Más claro, es decir, si yo me mojo en el acto de caridad, tengo derecho a dar menos.

"Me impresionan otras posibilidades alrededor de esto, sigue diciendo la productora Fernanda Valdivia, esto es que las personas mayores incentiven a los niños a copiar la idea y desafiar a los mayores. El asunto es que si son solo niños que en este caso no pueden ni donar tiempo o dinero, peor aún, porque ni siquiera comprenden la magnitud de la enfermedad que se está hablando. O los padres lo toman como un juego o están haciendo que los niños sean irresponsables. Hay una frase que puede calificar todo esto: Esta bien lo bueno, pero ya lo demasiado llega al desagrado. Y esto ya esta descontrolándose y fuera de llegar a algo bueno se está convirtiendo en un descontrol."

Estoy de acuerdo en que todo esto entonces desvirtúa la original y noble causa de donar cien dólares en la original forma para ayudar a hacer algo en contra de la mortal enfermedad.

De manera que me uno a los que comienzan a decir; " ¡Den mas dinero y déjense de cubetazos, por favor!
 
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