Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Monseñor Oscar Arnulfo Romero: 35 años para ser beato
Organización Editorial Mexicana
25 de mayo de 2015

  Desde San Salvador, El Salvador.

Las últimas tres décadas en la vida de Edin Martínez las ha pasado en una tarea de noble merito: luchar por lo que parecía un imposible... la beatificación de Monsenor Oscar Arnulfo Romero, el asesinado arzobispo de San Salvador.

Finalmente este sábado para Edin y su esposa Maritza el díallegó... Habían trabajado contra viento y marea en la Fundación Romero.

"A monseñor lo tildaron de todo en vida, le decían comunista, le difamaron afirmando que quería hacer una iglesia creada por el, lo llamaron partidario de la Teología de la Liberación que era el peor de los temas que pudieran esgrimirse en contra de un sacerdote en papados anteriores, pero la verdad ha salido".

Oscar Arnulfo Romero fue asesinado mientras daba misa en la capilla del Hospital de La Divina Providencia cuando caía la tarde del 24 de marzo de 1980. Apenas el día anterior había arengado a los sectores en conflicto lo mismo la junta militar, el ejército y la guerrilla con una homilía histórica. En el Salvador todos los cercanos colaboradores del arzobispo sabían que eso había sido su sentencia de muerte. Su secretario particular, hoy Monseñor Jesús Delgado recuerda:

"¡En el nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día mas tumultuoso, les suplico, les ruego, les ordeno en el nombre de Dios, cese a la represión!".

"Él era un pastor que fue profeta y que rebosaba de alegría llamando a la conversión de los seres humanos en este país. Lepedía lo mismo a la guerrilla que al ejército que a la junta militar que entendieran que matar gente no era la solución de nada. Decía que un pueblo con hambre, desnutrido y sin espacio democrático, porque los habían cerrado, era una bomba de tiempo para que sucedieran tragedias".

"Los medios de difusión censuraban las noticias, -recuerda la esposa de EdínMartínez, de soltera apellidada D'abuisson, hermana del mayor Roberto D'abuisson señalado como autor intelectual del crimen y quien se enfrentó a su poderoso hermano por el sacerdote-"con los medios que teníamonseñor, se enteraba de los detenidos, de los desaparecidos, de que la guardia nacional llegaba y sacaba de las casas a la gente y se la llevaba y no existía registro de ellos en cárceles y en la homilía del domingo siguiente daba nombre y apellido de las víctimas y pedía que aparecieran con vida, algo que no sucedía, pero que solo él se atrevía a denunciar".

Durante treinta y cinco años el matrimonio fue parte de quienes decidieron hacer viva la causa de beatificación de Romero y lucharon a brazo partido contra viento y marea.

"Cuando íbamos a iglesias de los pueblos y pedíamos a los párrocos las instalaciones de iglesias para poder hacer ahí seminarios que hablaran de la vida y obra de Monseñor, generalmente la negaban y teníamos que hacerlo en plena calle, o en casas, con gente que nos prestara un lugar, pero sin incomodar a tantos que no comprendían la obra de Monseñor".

Es por esto que la beatificación es para ellos una meta que aunque peleaban por ella, no imaginóque se realizara tan pronto como lo que están viviendo.

"Lo más importante, para los que luchamos por la obra de Monseñor y para sus detractores es que el Vaticano lo ha nombrado mártir por odio a la fe. ¿Qué significa esto? El reconocimiento de que fue un hombre que finalmente pago con su vida la coherencia de su pensamiento. Un hombre que actuó siempre de acuerdo a sus principios y quien es ya: el beato Oscar Arnulfo Romero. Y sin más eso avala su obra y vida".
 
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