Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Trump vs Ramos: el valiente vive hasta que el cobarde quiere
Organización Editorial Mexicana
28 de agosto de 2015

  Desde Miami



Jorge Ramos nunca ha sido cobarde. Nunca.

Pero la popular frase así dice textualmente aunque signifique algo diferente, como lo es el momento en que alguien se levanta representando a los débiles contra quienes les ofenden por el solo hecho de creer que pueden hacerlo.

La figura física de Ramos en medio de una conferencia de prensa en Iowa contrastaba con el tamaño -físico- de Donald Trump quien quería callarlo cuando el periodista sabiendo que estaba haciendo su trabajo, simplemente ignoró el desprecio y continuó haciendo su trabajo: preguntar y re-preguntar.

Es por todo esto que hace unos días la sangre comenzó a subirme a la cabeza por la rabia contenida, luego de que un amigo me llamara a gritos:

"Pon la tele que tienen en vivo la conferencia de Donald Trump y acaba de botar a Jorge Ramos de ahí..."

No podía creer que eso que veía estuviera pasando en Estados Unidos. Tampoco podía entender la prepotencia de un aspirante a la nominación de un partido para llegar a ser candidato a la presidencia del país, sin importarle que los votantes potenciales presenciaran un acto de tal magnitud y que eso al fin del día se revierta en su contra.

Esto no puede estar pasando aquí, -me dije- en este país donde un presidente fue derribado por el poder de dos reporteros en el histórico proceso Watergate.

Trump gritaba a Jorge Ramos...

¡Siéntate! ¡Siéntate!

Como si se estuviera dirigiendo a alguno de sus empleados necesitados del trabajo y que por eso tienen que aguantarle.

Vi a Jorge ahí, sin inmutarse, haciéndole a Trump las preguntas que llevaba preparadas.

"¿Qué va a hacer para deportar a once millones de mexicanos? ¿Por tren, por autobús? ¿Violando los derechos humanos? ¿Cómo construir un muro entre los dos países?"¿Sabe que no puede modificar la constitución para hacerlo?".

Indigna que Trump lo sacara con un guardaespaldas que le dijo a Jorge "Vete de regreso a tu país".

Jorge, sin dejar que la ofensa lo lesionara le respondió en perfecto inglés:

"Este es mi país. Soy ciudadano norteamericano".

Su estilo puede no gustar porque cuestiona y no deja de hacerlo, pero pocos pueden dudar que lo suyo ha sido y es genuino -no de ahora- sino de hace muchos años: la defensa de los inmigrantes, y no solo de sus paisanos que le duelen y mucho, sino de los hispanos en general.

Estos de inmediato reaccionaron con la reflexión:

"Es el único periodista que ha enfrentado a Trump a quien no le parece importar que los mexicanos que aquí trabajamos por décadas lo hacemos pagando impuestos, algo que nadie deja de hacer, creando empleos que viven de lo que nosotros consumimos, eso sin recordar que dejamos la salud en los campos de cultivo cosechando los alimentos que el pueblo de Estados Unidos consume".

Tengo que dar las gracias a Jorge a nombre de dos humildes mexicanos.

Él, un carpintero que hacia gabinetes de cocina. Ella una humilde peinadora. Llegaron llenos de sueños a Los Ángeles en 1924 y no pudieron lograrlo a pesar de que tenían dos trabajos porque se les atravesó el destino y murieron a los 24 años de edad en un accidente automovilístico.

Eran mis abuelos.

Los mismos humildes inmigrantes mexicanos a los que honro y a los que a diario digo: Su sueño americano se cumplió casi medio siglo después con esta nieta.

Gracias Jorge por defender a los nuestros. Gracias por la parte que les toca a Carlos y Herlinda mis abuelos. Gracias.












 
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