Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Papa Francisco: a limpiar la casa
Organización Editorial Mexicana
26 de septiembre de 2014

  Era un hecho que venía marchando, lo que no muchos sabían es lo que había arrancado ya dentro de las murallas vaticanas y que no se había dado a conocer: que el exnuncio vaticano en Republica Dominicana Josef Wesolowski enfrentaría nuevas acusaciones que se sumarian a las ya existentes y por las que había sido despojado del sacerdocio y quedaba reducido a la condición de laico en arresto domiciliario, ahora con mas cargos por pederastia y pendiente de un juicio penal en el vaticano, como no se ha visto otro.

Si esto era ya suficiente para armar escándalo, ni que decir de lo que sucederá ahora con los nuevos cargos, cada vez más graves, toda vez que no solo pudiera tratarse de actos sexuales con jóvenes, sino prostitución y pornografía infantil.

Me viene a la mente lo que sucediera en Roma, dos días después de ser elegido, cuando el papa Francisco acudió a la basílica de Santa Maria Maggiore a dar gracias a la virgen y se encontró que en ese sitio vivía el cardenal Berard Law, exarcipreste de esa basílica y quien había sido el cardenal de Boston cuando se descubrió el mayor escándalo de sacerdotes pederastas en los Estados Unidos.

Se trataba del clérigo responsable del manejo de unos doscientos cincuenta casos acontecidos en su diócesis, y mismos que fueran encubiertos supuestamente por órdenes del cardenal.

Pero las acusaciones contra Law eran más: se le señalaba de acuerdo a SNAP, organización de victimas sexuales de sacerdotes, de no haber hecho nada para evitar más de cinco mil casos de abuso.

¿Qué sucedió entonces que me hacer recordar esto y ligarlo a Josef Wesolowski?

Bueno, que aquella mañana de marzo de 2013, Law como arcipreste de la catedral quiso hacerse presente ante el nuevo Papa. De acuerdo al diario romano "Il fato quotidiano", el Papa visiblemente molesto al verlo y con la cara desencajada habría dicho:"No quiero que siga frecuentando la Basílica."

Fuentes cercanas a la noticia aseguran que el Papa podría estar decidido a obligar al cardenal Law a entrar en un convento de clausura y cumplir con el retiro espiritual que se anuncio llevaría a cabo cuando fue obligado a renunciar al arzobispado de Boston.

El caso del cardenal Law provocó daños innumerables a la iglesia católica toda vez que en medio del escándalo dejó los Estados Unidos y se fue a vivir a Roma, lo que muchos consideraron como una protección vaticana para que no enfrentara a la justicia norteamericana, peor, aun cuando fue nombrado arcipreste de Santa Maria Maggiore, cargo que tuvo hasta noviembre de 2011, aunque al dejar de tener el cargo continuó viviendo en el santuario.

Ahora el ex Nuncio ya no tiene lo que más le gustaba: la vida libertina en Roma donde comía en restaurantes lujosos y andaba por todas partes. Ahora no porque se viven otros tiempos.

Estos son los de Cero Tolerancia impuesta y puesta en práctica por Francisco contra viento y marea.

Conozco un cercanísimo amigo del Papa que sabe que aquí no habrá clemencia y que probablemente para Wesolowski ha llegado el tiempo del retiro a rezar y vivir enclaustrado dedicado a la expiación de sus pecados.

No en balde el Papa dijo ya que los arzobispos y obispos no tendrían privilegio alguno en asuntos relacionados con el tema.

¿Cuál sería entonces el futuro de personajes como Josef Wesolowski? El mismo destino que decidan las nuevas leyes vaticanas para quienes han violado las leyes, combinados con algo más: una vida de rezo y penitencia en un monasterio católico de clausura donde hay ya exactamente, dos mil quinientos setenta y dos ex sacerdotes que viven expiando así sus culpas.
 
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