Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Los cazahuracanes: parteros de la temporada
Organización Editorial Mexicana
29 de agosto de 2014

  St.Croix, Islas Vírgenes



Hace diez años que el vuelo en un cazahuracanes me había producido un impacto tal al volar dentro del huracán "Iván" de categoría cinco, que quise repetir la experiencia, pero hacerlo no es nada sencillo. Y la tarea encomendada hace tres años a la productora Arianna Requena de Noticiero Univisión fue precisamente lograr volver a montarnos en un avión, asignación difícil porque eso depende de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y significa un largo proceso.

Pasaron tres temporadas de huracanes y el teléfono no sonó sino hasta el viernes pasado cuando la llamada simplemente nos ponía en camino a la naciente tormenta tropical "Cristóbal" que tuvo a bordo del cazahuracanes número 65301 a tres pasajeros de excepción: el periodista colombiano Daniel Coronell, vicepresidente Ejecutivo de Noticias Univisión y el camarógrafo Herman Ulloa.

Coronell y Ulloa, ambos experimentados en este oficio, un cazahuracanes significaba la oportunidad soñada de presenciar de primera mano la fuerza de la madre naturaleza que se les mostró en forma diferente a cuando un avión entra a diez mil pies de altura en medio de una tormenta. Para mí el placer sería ser la tercera del grupo y volver a vivir aquella experiencia usualmente irrepetible. Tratando de disminuir la expectativa por si "Cristóbal" no se convertía pronto en huracán, yo me temía que nada diferente de un vuelo sin movimiento sucedería. Me preocupaba que ellos se decepcionaran, pero algo sucedió.

Por lo disperso de la tormenta y la necesidad de medir las temperaturas del Mar Caribe, se requería el uso de las sondas equipadas con posicionadores satelitales que son lanzadas desde la parte trasera del Hércules 130J. Lo que no sabíamos sino hasta el justo momento en que fue obligatorio vestir chalecos salvavidas es que, el vuelo sería diferentemente riesgoso... ya que seria cercano al agua a menos de mil pies de altura, algo complicado. "Esta es una jornada especial -dice el copiloto, veterano de huracanes como Katrina- porque en esta ocasión se trata de un vuelo casi raso con el agua. No es lo mismo volar a diez mil pies de altura entrando en un huracán, que hacerlo entre nubes a menos de mil pies, porque en el evento de que algo saliera mal no hay espacio para maniobrar".

Esto fue lo que me hizo ser cauta. No se puede menospreciar ni comparar nada si de tormentas y huracanes se trata.

A nuestro alrededor el equipo de seis tripulantes miembros de la flota de veinte equipos y diez cazahuracanes pertenecientes al escuadrón de reconocimiento 53 de la fuerza aérea hacían lo suyo. En la cabina de pilotos, el capital, veterano de huracanes mayores guiaba la nave, en el resto, tanto el encargado de lanzar las sondas, como el que le ayudaba y la meteoróloga militar vigilaban segundo a segundo todo lo que sucedía y que era enviado simultáneamente al Centro Nacional de Huracanes de Miami.

Coronell, a quien no escapaba ni un solo segundo de actividad periodística tomando fotos en todo aquel avión convertido en laboratorio meteorológico, fue el primero en dar cuenta de la cercanía al mar: "Se pueden ver desde aquí los cardúmenes". De ahí su intensa investigación le llevó a encontrar las cajas negras del avión localizadas en el compartimento posterior.

Todo esto podía hacerse porque la naturaleza fue generosa y no hubo turbulencia, por el contrario, nos permitió rastrear más de tres mil quinientas millas en porciones trianguladas sobre las Bahamas y las Islas Turcos y Caicos, hasta finalmente, más de diez horas de vuelo después, regresar con lo recabado por doce sondas lanzadas.

Al regreso a la base en St.Croix, lección aprendida del huracán Katrina que destruyó la base Kessler de los cazahuracanes y que motivó a hacer sedes alternas en el caribe para que partan vuelos día y noche mientras la temporada de huracanes está vigente, los pasajeros de ese cazahuracanes regresamos con una satisfacción: habíamos sido los parteros de quien un día después fue nombrado como "Cristóbal" el primer huracán de la temporada atlántica 2014.

Y ahí estuvimos.
 
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