Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Como los tratamos nos van a tratar
Organización Editorial Mexicana
18 de abril de 2014

  Desde Miami

 

Cada vez que lo escucho se me cae la cara de vergüenza: ¿Es usted mexicana?

Y ¿Qué opina de cómo las autoridades migratorias de su país tratan a los centroamericanos que pasan por México?

Y les respondo de frente y con mucha pena: se me hace una doble moral y algo que indigna a cualquier mexicano con decencia y que sepa el martirio de lo que les hacen a esos pobres que van en camino a EU y que tienen la desgracia de pasar por nuestro territorio.

No puedo olvidar el muchacho joven que con lágrimas en los ojos me narraba de cómo había vendido en El Salvador una vaca que había criado desde ternera y que era todo lo que tenían el y su madre. La vendió para poder venir a Estados Unidos, pero en el camino apenas cruzar por el Suchiate le quitaron todo y tuvo que andar pidiendo limosna para comer.

"¿Sabe qué tiene que hacer uno? Ver como los delincuentes nos dicen que nos unamos a ellos, que nos van a dar el "aventón" para llegar a la frontera, pero que a cambio de eso tenemos que "ayudarles" con algunos trabajitos" Uno tiene miedo porque así se han muerto decenas de compatriotas a los que han encontrado en fosas comunes como la de San Fernando, Tamaulipas.

No hay reportaje que me toque hacer a lo largo de la frontera que no me deje con el corazón compungido por relatos como éste y peores que cuentan hombres y mujeres, y de las que dan pelos y señales de lo que les hacen en su camino.

Todo esto viene a colación porque estaba viendo la otra noche Noticiero Univision con una historia desde México y donde un grupo de desvalidos hondureños se reunieron con un miembro del congreso mexicano que quiso escucharles.

Qué pena que no se le unieron otros diputados que fueran influyentes y que pudieran cambiar de algún modo aquello que viven cientos cada día en su trayecto de la frontera sur al norte. Qué pena, porque de esas cuatro paredes en San Lázaro, las cosas no pasaron a más.

Seguramente tenían cosas más importantes que hacer que la piedad con aquellos hombres mutilados luego de viajar a bordo de trenes como "La Bestia" y de los que se caen salvando en muchas ocasiones la vida en forma milagrosa, pero perdiendo extremidades en los rieles.

Me encuentro con un agente de la Patrulla Fronteriza que sabe del tema, y quien por razones obvias pide anonimato.

"Para mí, cada vez que detengo personas, los veo asustados y cuando les pregunto me dicen lo mismo: es que ya nos dan miedo todos los policías por lo que nos han hecho en México. Y ellos tienen nombres de personas que, a los que vienen a bordo de La Bestia, les quitan lo poco que traen."

Su narración no me es ajena porque lo he escuchado por años, al igual que la reflexión de las buenas conciencias

"Lo que indigna -me dice un líder comunitario- es que México todos los días se queja del trato que reciben los mexicanos que cruzan a Estados Unidos, pero no se fijan en lo que les hacen a los centroamericanos que no tienen una voz que pueda detener los abusos."

"Se reúnen entre presidentes, si, hablan de todo, si, pero no tocan el tema que podría provocar roces entre ellos, y es tan mal el que sabe del problema que sufre su gente y calla, como el que sabe lo que sucede con sus cuerpos policiacos y voltea hacia otra parte.  Me refiero a los políticos."

Sigue hablando. "Lo irónico es que, ni con todo lo malo que puedan hacerles en EU a los mexicanos que cruzan, eso es apenas el uno por ciento de lo que les hacen en México a los centroamericanos.

Y es cuando viene a la mente la cita: como tratas, te van a tratar, pero es cuando hay que ver lo que en el extranjero se dice:

¿Con qué moral se puede exigir por el buen trato a los de uno, cuando lo que ocurre en la frontera sur de México con los otros es algo similar a la conjugación del verbo abusar? ¿Con qué moral?

Desgraciadamente son pocos a quienes les interesa el tema. Acaso el solitario diputado que noblemente dejó su tiempo y aceptó hablar con los migrantes centroamericanos mutilados y humillados.

Habría que recordar que como los tratemos, nos tratarán.
 
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