Opinión / Columna
 
María Antonieta Collins 
Adiós a Jacobo... Adiós al jefe
Organización Editorial Mexicana
3 de julio de 2015

  Desde Miami

Ésta es sin lugar a dudas una de las columnas que nunca hubiera querido escribir... la de la despedida de quien fue mi mentor y mi jefe durante doce años. Es la despedida de Jacobo, el adiós a quien me hizo reportera. Yo siempre he dicho que si mi padre me dio la vida, nombre y apellido, fue Jacobo Zabludovsky quien me dio el oficio que me ha proporcionado tantas satisfacciones. Comencé de reportera de información general de Noticieros Televisa en 1974, eso por las mañanas, y al mismo tiempo por las noches contestaba los teléfonos en el estudio de "24Horas" pasándole las llamadas que Jacobo atendía al aire, lo mismo de los políticos mas encumbrados, que de los mas humildes televidentes, así como de sus amigos de La Merced, que le hacían bromas especialmente cuando se enfermaba de la garganta, y a quienes atendía sin demora alguna.

Un día, cuando Jacobo con una fuerte gripa estaba a punto de perder la voz, uno de ellos llamó diciendo que le tenía el remedio eficaz para recuperar la voz. Jacobo me dijo que se lo pasara al aire. Entonces, aquel hombre le dice: "Guero, tienes que ponerte un collar de limones colgado al cuello, como los perros, y verás que rápidamente te pones bien." Jacobo rió de buena gana y saludó a su amigo antes de seguir dando las noticias mas importantes de México.

Mi mente vuela al verano de 1979. Me llamó a su oficina y a su estilo me dijo: ¿Qué sabes de San Diego, Collins? Había que responderle rápido, corto y conciso.

Jefe -le dije- que es la sede de la flota atunera norteamericana, por tanto con quienes México tiene problemas por los barcos atuneros que se meten en aguas mexicanas a pescar. Y también tenemos una frontera que es importante. "Bueno viejita, en dos semanas te quiero ahí enviando notas. Eres la Corresponsal de Noticieros Televisa ahí. Después me cuentas cómo le hiciste." Así era él. Aquella asignación cambiaría mi destino y el resto de mi vida.

Después el mismo Jacobo me transfirió a Spanish International Network, el antecedente de Univisión, y todo lo demás es la historia de las más de tres décadas viviendo en éste, mi país adoptivo. El mismo en el que hoy, al igual que Gregorio Meraz, corresponsal de Televisa en Washington, los que fuimos sus reporteros estamos de luto sin poder ir a darle un abrazo a Sarita, su amada esposa, y a Abraham, Jorge y Diana sus adorados hijos. Ana Cristina Peláez se ofrece a llevar mis condolencias.

En el Chat "Reporteros 24" lidiamos con el sentimiento por el hombre que sentíamos inmortal. Entre nosotros era normal pensar que Jacobo siempre iba a estar ahí. Joaquín López-Dóriga nos mantiene al tanto de los detalles del inmediato sepelio y Daniel Flores Meneses, desde Chiapas, hace la primera eulogía en video, incluyendo el mensaje que Jacobo nos había enviado hacía un par de semanas desde Cuba, donde estaba. Lo grabó entonces con el teléfono de Heriberto Murrieta "El joven Murrieta". Julieta Berganza llora desconsolada, mientras Rocío Villagarcía escribe y sintetiza: "Jacobo inventó el periodismo que podía entender todo el mundo. Era tu Jacobo, mi Jacobo. Era el Jacobo del que todos los mexicanos teníamos un pedacito".

Valentina Alazraki desde Roma habla de la era que termina con Jacobo y de la que fuimos testigos de primera mano. Laura Padilla afirma: Con Jacobo se va el padre del periodismo electrónico. Yo solo alcanzo a decirle: Adiós Jacobo, ¡Gracias jefe por todo!
 
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