Opinión / Columna
|
Acordanza
Tere Ponce de Vega
9 de febrero de 2012
|
El sábado último, en las instalaciones de Tacuba que fueran por muchos años el H. Colegio Militar y convocados por la Asociación del Colegio Militar y la Asociación Cívica General de División Francisco L. Urquizo, el general de división, diplomado de Estado Mayor, Arturo Olguín Hernández, en una conferencia magistral recordó ante cadetes, la familia del homenajeado, integrada por sus hijos: Lourdes y Juan Manuel Urquizo, así como por la esposa de éste, Esther Gómez de Urquizo, sus hijos y nietos y público en general, la vida y la obra de este gran revolucionario y gran mexicano. El general Urquizo cumplió el ideal renacentista de ser igualmente diestro con las armas que con la pluma, ya que como escritor dejó ese libro memorable que se llama "Tropa vieja" y que se inscribe dentro de la mejor literatura de la Revolución, a la altura de Martín Luis Guzmán, Vasconcelos y Mariano Azuela... Esta novela no fue el único testimonio que dejó sobre la Revolución de 1910... También escribió "Memorias de campaña", "¡Viva Madero!", "Páginas de la Revolución", "La ciudadela quedó atrás", "Fui soldado de levita, de esos de caballería", "México-Tlaxcalantongo"... y dejó un magnífico retrato de Morelos al que tituló "Morelos, genio militar de la independencia"... Como escritor y miembro del ejército, el general Urquizo escribió sobre el valor y el nacionalismo de un miembro del ejército mexicano, el capitán Arnaud, el mismo que defendió la soberanía mexicana de la isla de Clipperton -de Médanos o de la Pasión- perdiendo la vida en el cumplimiento de su deber... Ahora, la escritora colombiana Laura Restrepo volvió a circular la singular aventura (desventura, diría yo) de ese grupo de mexicanos perteneciente al ejército y sus familias, en su famosa novela "La isla de la Pasión", pero sería interesante una reedición de la investigación histórica del general Urquizo sobre la figura de este personaje olvidado de nuestra historia patria... Si aquí resalto la labor del general Urquizo como escritor, debo aclarar que ésta fue sólo una faceta de este gran mexicano... En la conferencia, el general D.E.M. Arturo Olguín Hernández resaltó su labor como revolucionario y miembro del ejército mexicano, ya que militó en el llamado Ejército Libertador maderista de 1911; en el ejército federal, durante el período de Madero en la Presidencia en 1911, y no sólo militó, sino que fue defensor del mártir de nuestra democracia, en la Decena Trágica, de infausta memoria... Habiendo podido escapar después del golpe del general Huerta, el general Urquizo se adhiere al Ejército Constitucionalista del primer jefe de la nación, Venustiano Carranza, su paisano... Y en él permanece de 1913 a 1920, alcanzando en ese último año el rango de Secretario de Guerra y Marina... En 1920, por su iniciativa, se reabre el Heroico Colegio Militar un 5 febrero de aquel funesto año, en que pierde la vida el presidente Carranza; el general Urquizo está con él hasta el final, pero después de Tlaxcalaltongo es tomado prisionero y encerrado en la cárcel... Y más tarde, comienza el largo exilio de cerca de 16 años, tiempo propicio para escribir sus libros testimoniales sobre la revolución maderista y la revolución constitucionalista a la que él con las armas ayudó a triunfar... Vuelve a México en 1936, llamado por el general Lázaro Cárdenas... Ya integrado al ejército mexicano, fue Subsecretario de la Defensa con el gobierno del Gral. Ávila Camacho, desde donde impulsó la modernización del ejército, creando la Brigada Motomecanizada, la Escuela de Clases y el Cuerpo de Paracaidistas; el 23 de febrero de 1945 abanderó al Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, que combatiría con los Aliados en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Tiempo después, el general Ávila Camacho lo asciende a Secretario de la Defensa Nacional en el último tramo de su gobierno, y con ese cargo fue garante de la paz de nuestro país, por la llegada de un civil, Miguel Alemán, a la Presidencia de la República... Sus restos mortales descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres...
Ese mismo día de la conferencia, sólo que en la delegación Álvaro Obregón, se recordó la señera figura de Fray Vasco de Quiroga, el Tata Vasco de los indígenas, en Santa Fe, develando su estatua en la avenida Vasco de Quiroga, esquina Pólvora, del Pueblo de Santa Fe, en este México DF... Develaron la estatua el aún gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, y el jefe delegacional en Álvaro Obregón, José Santillán Pérez... Don Vasco de Quiroga fundó tres hospitales Santa Fe... Uno en México y dos en Michoacán. Los michoacanos son: Santa Fe de la Laguna y Santa Fe del Río...
Columnas anteriores
Columnas anteriores