Opinión / Columna
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Enrique de la Madrid
La economía mundial después de la recesión
El Sol de México
14 de noviembre de 2009
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En estas últimas semanas se ha registrado una ligera recuperación de la economía mundial. A pesar de que el desempleo sigue aumentando, no lo hace a la misma velocidad que la mostrada en el 2008. Por su parte, la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos tuvo después de más de 18 meses un crecimiento positivo, y en México, la producción industrial del mes de septiembre de este año mostró un crecimiento de 0.15 por ciento respecto al mes de agosto de 2009.
Sin embargo, la inquietud de la mayoría de las personas es qué tipo de economía caracterizará el periodo posrecesión a nivel mundial.
Una vertiente de pensamiento señala que la economía retomará pronto su ritmo de crecimiento anterior. Detrás de esta teoría existe la convicción de que después de una fuerte recesión viene siempre una recuperación vigorosa.
Para otro grupo de economistas, es probable que en los próximos años, las tasas de crecimiento económico se mantengan bajas y continúen registrándose altas tasas de desempleo. Para ello, el nivel de consumo será bajo y el financiamiento será limitado por la cautela de los bancos e instituciones financieras a otorgar nuevos créditos a empresas e individuos. Ello frenará nuevas inversiones de las empresas del sector privado, lo que alargará el proceso de recuperación económica.
Los efectos de una recesión son profundos y su duración es lo que hace que una economía se mantenga en niveles bajos de crecimiento por muchos años. El reporte Panorama Económico Mundial, elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), revela que de las 88 crisis bancarias que ha habido en el mundo, las economías se encontraban -en promedio siete años después de la crisis- 10 por ciento por debajo del nivel al que deberían ubicarse si la crisis no hubiera ocurrido.
Las pérdidas estimadas de la actual crisis mundial son de aproximadamente 75 por ciento del PIB mundial, de acuerdo con la revista "The Economist". De principios de 2008 al primer trimestre de 2009, los mercados accionarios del mundo registraron pérdidas por más de 30 millones de millones (trillones) de dólares. Asimismo, el valor de los bienes raíces en los países industrializados se redujo en más de 11 trillones de dólares.
Las pérdidas no solamente se han visto reflejadas en el PIB mundial, sino que han afectado el bienestar de los hogares. En Estados Unidos, el valor de la riqueza de los hogares se redujo de 64 trillones de dólares en 2007 a 51 trillones de dólares en 2009. Como consecuencia, los hogares en ese país han reducido sus gastos y han comenzado a ahorrar más, lo que ha reducido la demanda de los consumidores. Se calcula que el gasto de los hogares de Estados Unidos necesita aumentar en por lo menos 760 mil millones (billones) de dólares para que la demanda de los consumidores vuelva a generar inversiones y nuevos empleos.
Reactivar el gasto de los consumidores no será una tarea fácil, pues además de que los hogares han experimentado una reducción del valor de sus activos, también registran altos niveles de endeudamiento. En 2007, por ejemplo, la deuda de los hogares representaba el 138 por ciento de su ingreso disponible. Peor aún, en el primer trimestre de 2009, el 27 por ciento de los hogares con hipotecas debían más de lo que valían sus casas.
La revista The Economist concluye que, bajo este escenario de crecimiento económico, será necesario que los gobiernos mantengan sus paquetes de estímulo por más tiempo de lo que inicialmente planeaban hacerlo. Es necesario además reactivar la demanda mundial de bienes y servicios. Durante muchos años, los consumidores estadunidenses fueron el motor de esa demanda. Ahora, es quizá momento de empezar a voltear también hacia los consumidores chinos.
edelamadrid@financierarural.gob.mx
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