Opinión / Columna
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Cultura a la mexicana
Napoleón Fillat
¿Sacamos a ese buey de la barranca?
El Sol de México
8 de noviembre de 2009
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La discusión del paquete económico para el ejercicio fiscal 2010 que sostuvieron nuestros legisladores, estuvo inmersa en un ambiente de tal suerte conflictivo que ahondó más la enorme incertidumbre económica, política y social en que se encuentra sumido nuestro país. No olvidemos que al día de hoy, México vive la más profunda crisis que se recuerde en décadas.
Según proyecciones económicas, tanto de instituciones nacionales como de organismos internacionales, para México la caída en el Producto Interno Bruto (PIB) será de más del 7.5 por ciento en el 2009. Hemos perdido más de 700 mil empleos formales en los primeros seis meses del año y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que cerca de tres millones de personas que encuentran empleo.
La economía mexicana, en lo fundamental, no se debe a la crisis financiera global, ni al déficit de las finanzas públicas, el llamado "hoyo fiscal"; se debe a la aplicación de una estrategia de desarrollo obsoleta y a un modelo económico agotado, que propicia la polarización económica que, a su vez, perpetua la desigualdad entre los ciudadanos y profundiza la pobreza, ya de por sí aguda.
En este momento de fragilidad social, sin reserva, nuestros esfuerzos deben centrarse en la recuperación económica y la generación de empleos, para lo que sin duda que se debe repensar el complejo, débil e ineficiente sistema fiscal que en nada ayuda a superar las carencias y rezagos sociales que padece nuestra sociedad. De igual manera y sin mayor trámite ni demagogia, deben eliminar los privilegios que hoy ostentan consorcios y grupos empresariales; que se han aprovechado de los vacíos en la legislación actual; para evadir al erario nacional con la complacencia gubernamental. Asimismo, mediante una verdadera austeridad republicana el Gobierno federal, se debe limitar en los gastos superfluos con que hoy hacen gala sus distinguidos representantes.
Según expertos nacionales, con los recursos generados en el período de bonanza petrolera, se pudieron haber construido cinco refinerías, tres universidades del tamaño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y más de 20 mil kilómetros de nuevas autopistas, y, sin embargo, nada pasó, y los intereses que defienden los miembros del poder legislativo (no los del pueblo que los eligió), la incapacidad y corrupción sólo les sugiere incrementar los tributos a quienes siempre los pagamos.
Y como si este hubiere sido un mes de lucimiento para los legisladores, en la designación del nuevo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, gano José Luis Soberanes, votaron por la continuidad al nombrar ombudsman a Raúl Plascencia Villanueva, pues con él aseguran cuando menos por cinco años más una cómoda gestión del organismo que fue diseñado para guiar al país, en su búsqueda por la tolerancia a nuestras diferencias y la civilidad, y que en el papel se constituye como una autoridad moral indiscutible, pero que por lo que vemos, cada día está más lejos de ello.
Al respecto, es curioso que para la integración de la terna Luis Raúl González Pérez obtuviera la votación más alta, y ya en el Pleno quedó con mucho, en el último lugar. Probablemente ni los legisladores que originalmente lo favorecieron, al final votaron por él. Es curioso el comportamiento de nuestros representantes, verdad Manlio.
Finalmente, no podemos dejar de comentar la tragicómica escena que protagonizó el alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández Garza que siendo más oportuno que los paparazzi, anunció al asesinato de peligroso criminal, antes de que las autoridades del lugar donde apareció el cuerpo hubiesen tenido alguna noticia, circunstancia que con sus variantes ya se le había ocurrido a García Márquez en su novela Crónica de una Muerte anunciada y que nos hace pensar en los alcances que tienen nuestras autoridades y su probidad. En resumen, a estas alturas del sexenio el balance de la presente administración, con mucho es negativo, como si en realidad no contáramos en las decisiones de gobierno, por lo que;
RECORDEMOS... QUE TODOS VAMOS EN EL MISMO BARCO.
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