Opinión / Columna
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Desde los Tendidos
Guadalupe Vergara S.
22 de noviembre de 2009
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*José Mauricio, imponente, son de figura; una oreja
*Miguel Ángel Perera, impresionante fondo y valor
*Hondura y pureza; cortó otra de un toro de ragalo
No cabe duda que el joven torero de Mixcoac, José Mauricio, desde chico llamaba la atención en las suertes de la charrería por su audacia, habilidad y calidad. Una cosa lo llevó a la otra, así se metió de lleno en el toreo sin olvidarse de sus inicios, realizando el jineteo o el paso de la muerte; ahora enfrenta a toros, pasándoselos sin cuentos por la faja, siempre poniendo en juego su integridad. Tiene todas las características desde novillero para llegar a las alturas, pues además posee el invaluable don del carisma y conecta rápidamente con el público.
Tal como lo vivimos en la segunda corrida de la Temporada Grande 2009-2010, donde también alternó con Miguel Ángel Perera, quien confirmó el pasado enero su alternativa en esta plaza con el encierro también del hierro de Barralba, que en esta ocasión fueron mansos, rajados, peligrosos -menos el primero y cuarto-. Auténticos sinodales para ubicar el sitio de los toreros.
Así vimos salir al tercero de la tarde, "Ramoncín", negro entrepelado bragado, cornivuelto, de imponente catadura que sembró el terror en los subalternos; le dieron dos puyazos que le hicieron mucha sangre. Pero José Mauricio, sin inmutarse, impasible, muy quieto y en los medios, le pegó un quite por chicuelinas deslumbrante. Con la muleta otra vez se fue a los medios, llevando muy toreado por trincheras y pases de la firma al de Barralba, logrando un remate de cabeza a rabo que todos disfrutamos. Después, dos tandas por la derecha, aguantando y mandando al ritmo de "Ramoncín", y citar por el lado izquierdo con la muleta atrasada, obligando al toro que pasaba rozándole los muslos antes de embestir a la franela. Naturales largos y templados sin enmendar, barriendo la arena con la tela. ¡Soberbios!
El toro con muy malas ideas tuvo diversas dificultades, pero José Mauricio estuvo ahí sin dudas, a pesar de que lo avió en tres ocasiones.
Girando en redondo, dando todas las ventajas al enemigo y bordando los naturales que pusieron de pie al respetable para terminar esta faena por la cara y ya cerca de toriles se tiró a matar, dejando un estoconazo para llevarse una más que merecida oreja. ¡Qué temple! No faltaron los despistados que protestaron y José Mauricio la tiró para dar feliz triunfal vuelta al ruedo. Su segundo, "Bimbalero", de embestidas descompuestas, no tenía un pase, le sacó algunos, alargó la faena y aviso.
El segundo alternante de la tarde fue el torero de Extremadura, España, Miguel Ángel Perera, al que había visto de novillero siempre en plan grande y dispuesto, como ya es, a escalar los primeros lugares del escalafón.
El segundo alternante de la tarde fue el torero de Extremadura, España, Miguel Ángel Perera, al que había visto de novillero siempre en plan grande y dispuesto, como ya es, a escalar los primeros lugares del escalafón. Aquí en esta plaza y otras como Aguascalientes cortando orejas y rabos, tuvo dos auténticos enemigos: el primero de su lote, "Edu", complicado, terminaba con la cabeza arriba, siempre punteando, lo sometió y haciéndose de él, logrando una faena magistral a base de ayudados muy templados y naturales estupendos con aguante, muy quieto, trincheras y el de pecho al claro de largos ¡ooolés! Perera alargó para escuchar un aviso.
El quinto de la tarde, "Jayito", el del honor y segundo de su lote, muy bien presentado, con edad, 550 kilos y cornamenta delantera, pero todo quedó en presencia, pues no se prestaba a ser toreado, era un manso perdido y el público lo protestó, quería que se regresara. Muy mal picado y los subalternos convirtieron el ruedo en confuso herradero. El banderillero español le arrebató las banderillas a Torreblanca y clavó a la media vuelta.
Con la muleta Miguel Ángel Perera se la jugó siempre en los medios, para ir sacando muletazos con pureza, el toreo de verdad con uno de esos toros que ponen a prueba a los toreros y sólo los muy buenos son capaces de resolver, como lo hizo el extremeño que tiene una cabeza clara, con la facultad de los grandes toreros de hacer ver bien a un toro que no lo es. Prolongó la faena para escuchar otro aviso, pues tuvo problemas para despachar a "Jayito". Saludó en el tercio en medio de una ovación, pues había templado y toreado bien a este complicado toro, derrochando valor y técnica. Se confió que sus toros le pegaran revolcones, pero sin consecuencias.
Ante la insistencia del respetable, Miguel Ángel Perea regaló a "Estudiante", también de Barralba, el clásico regalito que permitió a los aficionados taurinos calificar al torero de Badajoz en Extremadura, que bordó una cátedra de cómo hacerse de un toro otro manso perdido metiéndolo con muletazos muy largos que parecían interminables.
Perera tiene la llave del pulso, del toque imperceptible a la hora de embarcar al toro y la ligazón, justo por donde el de Barralba no quería. Con seguridad encuentra Miguel Ángel la distancia para torear, conoce los terrenos que pisa, sobrado de valor se coloca donde debe de estar el engaño. Lentamente fue bordando después de un quitazo por tafalleras tres y dos gaoneras de ensueño esa tarde que también con "Estudiante", en una tanda por naturales, estuvo a punto de ser cornado en el glúteo izquierdo. Fue engranando la faena este torero viril con hondura y pureza a este manso gazapón, andarín, muy complicado para la estocada que fue desprendida y trasera, pero el respetable que había disfrutado al máximo y consagrado aquí al extremeño con el coro de "torero, torero", exigió la oreja que Miguel Ángel paseó por el ruedo, devolviendo prendas y escuchando aplausos. ¡Enhorabuena torero! Fernando Ochoa, primer espada del cartel, no las tuvo todas consigo con los dos mejores del encierro que no aprovechó. El público se metió con él un tanto injusto, se vio sin sitio, sin mando ni temple. Con "Cronista", que abrió plaza, se dobló con elegancia. Ochoa tiene clase y hechuras. Le vimos muchos pases, pero nunca se enteró del lado bueno del toro, del que aprovechó su recorrido. Tuvo bonitos cambios de mano, pero mal con la espada, dejando un puntazo y estocada desprendida. Y arrastre lento a "Cronista".
Su segundo, "Tecito", con muchas complicaciones. Fernando Ochoa le pegó pases y más pases sin conectar con los de los tendidos. Dejó un estocadón al débil y manso de Barralba, de efecto instantáneo y Fernando se retiró en silencio, lo que fue demasiado en las exigencias del público y se dividieron las opiniones.
Quedando finalmente como los triunfadores José Mauricio con su toreo poderoso, valor sereno y disfrutando lo que hace, y el torero español Miguel Ángel Perera, que con sitio y hondura saca faenas imposibles. Dos jóvenes que darán mucho de qué hablar en el mundo taurino y que esperamos verlos aquí muy pronto con toros bravos y nobles. De todas maneras, el domingo pasado la gente salió contenta, pues apoyó y reconoció la entrega y disposición de los toreros, lo bien hecho... NOS VEREMOS MÁS TARDE... QUE EL CIELO LOS JUZGUE.
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