Opinión / Columna
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Ecos Lejanos
Gabriela Mora Guillén
La familia y la mujer...
El Sol de México
7 de marzo de 2010
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Hoy domingo y mañana lunes tenemos doble celebración: Hoy es el "Día de la Familia", mañana "Día Internacional de la Mujer".
Aceptemos que por naturaleza, idiosincrasia, cultura y carácter, los mexicanos somos ciertamente pachangueros y cualquier pretexto es bueno para reunirnos, armar fiesta y departir con los allegados. Por ahí está muy bien que unamos ambos festejos, e inevitablemente el día de hoy habrá evento familiar.
Sin embargo, siendo sinceros, ambas fechas no son más que pretexto para recordar cuestiones trascendentes que habríamos de considerar todos los días de nuestra vida: por una parte, la importancia de la familia como eje fundamental de la sociedad, institución en que se basan los principios, valores y normas del individuo, por otro lado, es innegable el papel que en esta figura social representa la mujer: ayer mucho más entregada al hogar en el papel de esposa, madre y principal responsable de la educación, escuela y formación de los hijos; hoy, copartícipe y corresponsable con el género masculino en todos aspectos de la vida.
Refiriéndonos al entorno de todo ser humano, cada uno de nosotros en algún momento hemos sentido el valor de las muestras de apoyo, cariño y solidaridad de quienes nos rodean. Desde el seno materno hasta el lecho de muerte, en los momentos más importantes de la vida está con nosotros alguno de nuestros más allegados. Dependiendo la tradición y esencia de cada una de las familias, los mexicanos solemos ser apegados y apapachadores.
No obstante, derivado de la situación social que vivimos en los últimos tiempos hemos podido constatar que esta "incondicionalidad familiar" tristemente trasciende todos los espacios. Baste conocer un poco el historial de las bandas de mafiosos y delincuentes para constatar que regularmente sus integrantes tienen relación familiar: literalmente en las buenas y en las malas.
Respecto al festejo del día de mañana, igualmente no tendría mayor trascendencia a no ser por la idiosincrasia que ha dominado al pueblo de México, pese al enorme esfuerzo realizado en afán de que nuestros varones reconozcan y acepten la igualdad de género, baste observar las cifras y más que eso el comportamiento de muchos de nuestros aún machos en el seno familiar para reconocer que todavía faltan unos años para que la idea sea plenamente asimilada y se muestre en actitud.
Muy probablemente las mujeres tenemos gran parte de culpa en esta conducta, pero es evidente que el reto ante el ascenso y la capacidad que el sexo femenino ha emprendido y demostrado en los últimos años es una gran afrenta y la causa de muchos daños a la sociedad: el maltrato físico y psicológico contra la mujer suscitado en un enorme porcentaje de los hogares mexicanos es la más fehaciente evidencia.
Aun así y con todo y que las féminas cada vez mostramos menos tolerancia y para muchos más insensatez, hemos de reconocer igualmente nuestro papel en la esencia familiar, a la vez que el empuje y apoyo que día con día aportamos en el desarrollo y productividad del país.
Evidentemente, los tiempos han cambiado y quizá la misma modernidad obliga a recordarnos dos condiciones que forman parte de nuestra vida y que habríamos de tener siempre presentes. En familia con la grandeza, sentimiento y virtudes de nuestra feminidad.
En torno al tema de los festejos, hemos de reconocer una de las acciones de gobierno que francamente hay que apreciar: en el marco del programa temporal de protección a haitianos afectados por el terremoto del 12 de enero de 2010, el Instituto Nacional de Migración (INM) autorizó la internación de 68 personas de nacionalidad haitiana, incluidos diez menores, para reunificarse con familiares en México. Las acciones han sido implementadas por la Secretaría de Gobernación, a través del INM y de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), conjuntamente con la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de la Defensa Nacional. Cabe mencionar que, en cumplimiento con los compromisos internacionales de México, la Comar está trabajando en la reunificación familiar de los refugiados haitianos en México, por lo que próximamente se espera el arribo de por lo menos 50 personas más bajo esta modalidad. Lo dicho: los mexicanos somos y fomentamos la unión de la familia.
¡Feliz Día de la Familia y Felicidades a todas, por el simple hecho de ser mujeres!
gamogui@hotmail.com
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