Opinión
Hazael Ruíz Ortega
Cuidémonos: ¿Contaminación?

El Sol de México
8 de noviembre de 2008

Hoy podemos ver que los sabios refranes de los abuelos son una verdad: "dime con quién andas y te diré quién eres". La transmisión de mañas, vicios, malas costumbres hasta la de habilidades delictivas, se aprenden desde la cuna. Sería imposible negar la existencia de familias criminógenas y contaminantes, que son verdaderas empresas de lo malo, colonias o zonas de la ciudad que se han dedicado a diversas actividades ilícitas. "Para muestra un botón": la actividad de desmantelar vehículos y vender las autopartes es para muchos algo de tradición familiar. Del narcotráfico ni hablamos: la Doctores en la Cuauhtémoc y la Ford en Iztapalapa, en esta última el Gobierno de la ciudad tomó acciones contundentes y definitivas. Pero la solución somos todos, todos debemos de participar.

La contaminación criminógena, la transmisión de habilidades delictivas no se da únicamente al interior de los centros de reclusión popularmente conocidas como "universidades del crimen" se da desde la casa, desde el seno familiar, con los cuates, los vecinos, la escuela. Cada vez encontramos más núcleos familiares disfuncionales con violencia verbal o física entre cónyuges, marido o mujer, de padres a hijos, entre los mismos hermanos. La deserción escolar es de dar miedo, el 60 por ciento de la población penitenciaria tiene apenas secundaria y preparatoria concluidas, y tan sólo el 5 por ciento, estudios profesionales, los motivos: la incorporación a temprana edad en actividades callejeras en subempleos, falta de estímulos, posibilidades sociales y culturales, etc.

La creciente adopción de una cultura de "tranza" vs. la del respeto a la legalidad por parte de la sociedad. Por ejemplo: el crecimiento de la piratería, su fomento no es por parte de la autoridad, es de la sociedad civil que sigue consumiendo sus productos (ropa, discos, etc.) Estamos contaminando a los jóvenes, niños y niñas, a las nuevas generaciones que en 5 o 10 años estarán en el umbral de la adolescencia o mayoría de edad, es tiempo de que como sociedad civil entendamos el concepto corresponsabilidad y terminemos de creer que la única parte de la solución es la alternativa policiaca, me refiero a más policías y mejor capacitados, patrullas, mejores sistemas de inteligencia, sin duda indispensables en el combate a la delincuencia. Pero, agreguemos un ingrediente básico para cambiar las cosas: la conciencia de la corresponsabilidad, empezando en la casa, escuelas, vigilando y orientando a los hijos, conocer las "compañías" de éstos, prevenir será mejor que lamentar, arrebatémosle a la delincuencia organizada a los miles de jóvenes que esperan captar como empleados "nuevos talentos" o como consumidores de drogas.

En las cárceles del país hay alrededor de 260 mil personas recluidas en centros penitenciarios y de éstos, más del 50 por ciento son jóvenes de 18-29 años (Política Populista Punitiva). Es impostergable iniciar de manera corresponsable la recomposición del tejido social juntos Gobierno y sociedad, los Gobiernos deben apostar a mejorar e incrementar los programas de desarrollo social dirigidos a jóvenes, madres solteras, desempleo, ejemplo de esto: la Ciudad de México, donde se tiene claro que no toda la solución para disminuir los índices delictivos es el combate policiaco, sino también la sociedad civil, padres de familia, maestros. Es cuestión de recordar que "El buen juez por su casa empieza". Cuidémonos.

hazael.ruiz@hotmail.com

* Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle de las materias Derecho Ejecutivo Penal y Criminología, con Estudios de especialidad en Buenos Aires, Argentina, y la Universidad de Salamanca, exsubsecretario del Sistema Penitenciario del DF.
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